Me dedico a redactar sobre sexo y mi vida sexual… ni fu ni fa

En algún instante de cada cita o bien cuando conozco a un individuo, siempre surge la pregunta: “Dime algo sobre ti. ¿A qué te dedicas?”. Imagino que las personas que tienen trabajos normales no se

En algún instante de cada cita o bien cuando conozco a un individuo, siempre surge la pregunta: “Dime algo sobre ti. ¿A qué te dedicas?”.

Imagino que las personas que tienen trabajos normales no se ponen de los nervios al responder a esa pregunta, mas mi trabajo no es muy habitual.

No solo escribo sobre sexo en prensa en línea y también impresa, sino asimismo me estoy sacando la carrera de terapeuta sexual.

“Entonces, ¿eres ninfómana?”, me preguntó un tío la primera oportunidad que conté que me ganaba la vida escribiendo sobre sexo, y mi corazón se encogió en un puño pese a que había visto su reacción a la legua.

“No, no soy ninfómana”, respondí con un suspiro.

Solo soy un individuo que habla públicamente de sus vivencias sexuales, mas eso no supone que quiera tirarme a cualquier persona que se me ponga por enfrente. Más bien al revés, soy muy selectiva y disfruto del desarrollo de flirteo que tiene lugar inclusive meses antes de llegar al sexo.

Y, por si no fuese bastante molesto que la gente dé por hecho que me acuesto con alguno, ahora he perdido la cuenta de las fotopollas que recibo todos los días en mis comunidades. En el momento en que un desconocido entra a mi perfil y lee “bloguera sexual”, me manda fotos en bolas porque considera que es lo que deseo. Si me dieran un dólar cada vez que me pasó, probablemente sería más rica que Jeff Bezos. En estas ocasiones, el botón de denegar viene muy bien.

Y no me hagáis hablar de las necesidades que recibo en el momento en que comparto ciertos blogs que escribo, especialmente si es más tabú de lo habitual. A estas alturas si comparto algo sobre tríos u orgías, ahora soy consciente de que mis populares (y otros tíos) me van a soliciar (y a veces suplicar) que haga un trío con y otra chavala.

Una vez, un tío fue tan grosero que de manera directa me metió en un chat con su novia para organizar un trío, mientras me decía por privado: “No te rayes por su silencio, es un tanto tímida, mas te juro que también desea llevar a cabo un trío”.

Una vez más, a sacarle brillo al botón de denegar.

Por otro lado, ser bloguera sexual también actúa como repelente de hombres. Hay quienes no se sienten a gusto con una mujer tan abierta en el tema sexual. Asimismo me dijeron que les incomodaría salir con una mujer que habla de forma tan pública sobre su vida sexual. Otros sencillamente escapan de mí porque temen que los utilice para escribir algo jugoso para mi siguiente blog.

No les culpo por ello, porque engañaría si dijera que nunca me he acostado con un tío para inspirarme y redactar una buena historia.

Tampoco puedo denegar que ser bloguera sexual tiene sus ventajas. Tengo la fortuna de que algunas marcas de juguetes sexuales me patrocinan los weblogs y me dan productos gratuitos a fin de que les escriba reseñas a mis lectores. Hacer opiniones es más divertido cuando tengo una pareja seria porque así cuento con un conejillo de indias con el que evaluar los nuevos lubricantes, vibradores, fundas de extensión de penes y toda una parafernalia para sexo BDSM y así, de paso, le añadimos chispa a nuestras relaciones.

Jamás me quedo sin ideas porque me invitan a muchas charlas sexuales, exposiciones para adultos y seminarios educativos. Apuesto a que ir a una convención porno no suele ser una cita muy habitual.

Mas lo más esencial es que ser bloguera sexual me ayuda a filtrar a los hombres que solo procuran lo mejor para ellos. Un montón de tíos me dijeron que les atrae lo que hago solamente para empezar a hacerme preguntas muy intrusivas sobre de qué forma soy en cama, conque he aprendido a distinguir a quién le resulta interesante mi trabajo de verdad y quién lo utiliza solo para romper el hielo e intentar acostarse conmigo.

La realidad es que si un hombre ya decidió en su mente que soy ninfómana, me va a seguir observando de este modo haga lo que lleve a cabo y diga lo que afirme. Supongo que es parte del coste de ser una mujer que charla abiertamente sobre sexo en una sociedad machista que no sabe ver la sexualidad de la mujer mediante una lente objetiva.

En el final, creo que mi vida sexual no tiene nada que ver con mi profesión y la única forma de comprender enserio de qué manera soy en la cama es conocerme antes como persona.

Este articulo fue anunciado originalmente en el ‘HuffPost’ USA y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.




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