Alegato en defensa de no cocinar todos y cada uno de los días

Después de un 2020 en el que millones de personas vieron sus propósitos del año truncados por la pandemia y un 2021 que tampoco comenzó bastante bien, ha surgido mucho hartazgo por la narrativa del

Después de un 2020 en el que millones de personas vieron sus propósitos del año truncados por la pandemia y un 2021 que tampoco comenzó bastante bien, ha surgido mucho hartazgo por la narrativa del “disfruta del día a día y cocina para tranquilizarte”. Esto dió alas a un nuevo propósito muy extendido: la promesa de no cocinar todos y cada uno de los días.

Si bien es una aspiración muy noble cocinar todas tus comidas y cenas, no siempre es posible ni sostenible a largo plazo. Para muchas personas, cocinar es agotador porque no se trata solo de cocinar, sino más bien asimismo de todo el desarrollo de planificación previo y de limpieza posterior. Y hay muchos componentes que tener en cuenta: ¿tengo todos los ingredientes que necesito? ¿Tengo el tiempo preciso para cortar las verduras, cocinarlas, limpiar la cocina y reiterar el desarrollo todos y cada uno de los días? ¿Qué hago hoy para comer?

¿Qué sucedería si te propusieras no cocinar todos los días? ¿Se desintegraría tu validez como persona? ¿Acabarías con tu propósito de llevar una vida sana si pidieras comida a hogar o cenaras fuera ocasionalmente? La respuesta es un rotundo no.

Resulta que este modo de meditar tiene una aceptable justificación nutricional y psicológica, más que nada en mitad de una pandemia que ha cambiado el planeta.

Antes de nada, unos datos. En una encuesta efectuada por Freshly a más de 2000 estadounidenses para entender las formas en que la pandemia ha influido en sus propósitos de 2021, se descubrió que mucha más gente se inclina este año por plantearse objetivos “realistas” en comparación con investigaciones de años anteriores.

Concretamente, el 67% de los competidores mostraron que iban a optar por “microobjetivos más factibles”, como pedir menos comida a hogar (38%), no engordar, en oposición al recurrente propósito de bajar de peso (38%) y tomar comidas más nutritivas (no siempre hogareñas) cuando tuvieran que teletrabajar (35%).

El resultado del estudio probablemente tiene bastante que ver con las implicaciones sicológicas de comprometerse a cocinar todos los días. “Un trabajo de investigación hecho a familias con hijos que toman 7 o bien más comidas caseras a la semana en casa demostró que tienen escenarios de estrés más altos y menos momento de libertad”, enseña la doctora Nona Djavid, especialista en nutrición y adelgazamiento. “Comer fuera contribuye a reducir el estrés del trabajo que crea elaborar la comida todos los días para la familia”.

Si bien la comida casera tiende a ser más sana y nutritiva, de todos modos eso es dependiente del plato en sí. “Es viable elaborar comida basura en el hogar y cenar un plato sano en un lugar de comidas”, enseña Djavid. “Es dependiente de los ingredientes que utilices para cocinar y del plato que pidas en el restaurante”.

“Es importante reconocer que cocinar puede ser estresante si se considera una tarea en lugar de una actividad para disfrutar”, explica Markesha Miller, doctora en psicoterapia. “Cocinar un día sí y un día no en vez de todos y cada uno de los días le añade cierto margen de disfrute que deja que la actividad deje de ser una rutina aborrecible”.

La psicoterapeuta April Brown propone opciones aun más directas: “Si crees que puedes cocinar cinco días por semana, ponte como expectativa llegar a tres”, recomienda. “Si te pones misiones realistas en la cocina, tendrás un mayor control sobre tu vida, algo que ahora es más preciso que nunca”.

Como es natural, la realidad que ha vivido el planeta en 2020 ha influido en la problemática. En los años anteriores a la pandemia, bastante gente “justificaban” su necesidad de salir a cenar con familiares o bien amigos diciendo que era un capricho bien justo tras una semana dura en la oficina. En 2021, ese razonamiento ha perdido fuerza: ¿Qué oficina? ¿Qué lugar de comidas? ¿Qué amigos?

Teniendo en cuenta las dificultades por las que está pasando el planeta entero desde marzo, evitar las intranquilidades eludibles debería ser el modus operandi de todo el planeta. De ahí que, si te apetece cocinar, cocina, pero si te gusta soliciar pizza el lunes y tumbarte en el sofá para no llevar a cabo nada, pídela sin remordimientos. Ahora vas a tener tiempo y ganas de hacerte ensaladas los demás días de la semana. Al final de cuenta, en ningún lado pone que sea delito no cocinar todos y cada uno de los días.

Este producto fue publicado inicialmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y fué traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.




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