Defender a los trabajadores, la prioridad para un gobierno progresista

EFEYolanda Díaz, ministra de Trabajo. Era justo y era preciso acabar con ello. Los falsos autónomos son personas que trabajan en una situación de dependencia total y que deberían tener un contrato corriente, pero son

Era justo y era preciso acabar con ello. Los falsos autónomos son personas que trabajan en una situación de dependencia total y que deberían tener un contrato corriente, pero son obligados a darse de alta para pagar las cotizaciones sociales en el régimen de trabajadores autónomos, con una pérdida considerable de derechos, algo injusto. 

Estos trabajadores pierden el derecho a tener vacaciones retribuidas, a poder darse de baja o bien a coger privilegios, a las pagas plus o bien aun a percibir una indemnización por despido.

Este Gobierno con Pedro Sánchez como Presidente, permitió aflorar a 50.000 autónomos en tres años, debido al trabajo de la Inspección de Trabajo, fundamentalmente en el campo de las plataformas colaborativas, como Glovo, Uber Eats o Deliveroo. 

Ello además de esto ha supuesto agarrar un fraude de 300 millones de euros a la Seguridad Popular, un número que proseguirá medrando en los próximos meses acorde los inspectores vayan cerrando la tramitación de los expedientes. Son datos que figuran en una reciente respuesta parlamentaria.

A lo largo de este trienio y a pesar de la pandemia, se han regulando once ocasiones más falsos autónomos que durante el último trienio de Rajoy. En 2017 se regularon 1.845 autónomos, frente a 1.103 en 2016 y 1.574 en 2015. No es lo mismo, no somos lo mismo.

¿A qué se debe que se hayan multiplicado por 11 los falsos autónomos regularizados? Ya que a que con el actual Gobierno progresista se ha disparado el número de inspecciones laborales, en torno a un 43% más.

Rajoy no hizo nada contra el estafa de ley que suponía la situación de los falsos autónomos en el mercado laboral. Incluso una Resolución de la UE dio en 2016 un orden a los Estados miembros pidiendo el refuerzo de las inspecciones de trabajo y de las sanciones, donde además de esto se pedía la modificación de la legislación para no dejar que se siguiesen dando estas prácticas ilegales, mas el Gobierno de Rajoy miró para otro lado y no se preocupó por estos miles de trabajadores.

La situación cambia radicalmente con la la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno, quien con Magdalena Valerio como titular de Trabajo y con el relevo de Díaz en la cartera desde 2020 se disparan las inspecciones.

Hablamos de un formato extendido en algunas interfaces digitales, que tratan de disfrazar de economía colaborativa lo que son modelos de negocio con plantilla; mas asimismo en campos con menos tecnología, como la industria cárnica, cuyas empresas han comenzado hace un par de años a aceptar sus irregularidades tras la presión de los sindicatos y de los inspectores, y en otros ámbitos como el de la telefonía.

En el último trienio la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha actuado sobre una cantidad enorme de falsos autónomos en el conjunto del país, regularizando su situación en el Sistema de Seguridad Popular, y donde se ha demandado a las empresas responsables el cumplimiento de sus obligaciones a través de la emisión de Actas de Liquidación al Régimen General de la Seguridad Social por las cuotas dejadas de entrar en el instante oportuno.

Las pésimas condiciones laborales para estos cientos de trabajadores dió un vuelco a mejor, la Inspección se ha habilitado y puso en marcha la maquinaria con este Gobierno de avance, y los tribunales están respaldando ese trabajo, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.




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