Lo que sí y lo que no en la tele de enero

A final de cada mes, habrá una distribución con lo que dió de sí la tele, para bien o para mal. Según mi opinión y la de ciertos colegas. Lo apalabré con mis compañeros de

A final de cada mes, habrá una distribución con lo que dió de sí la tele, para bien o para mal. Según mi opinión y la de ciertos colegas. Lo apalabré con mis compañeros de El Huffpost y ahora no puedo echarme atrás. Comprometerme de este modo es la única manera de cumplir, por el hecho de que yo soy perezosa mas muy formal. Se admiten recomendaciones. En mi cuenta de Twitter, por ejemplo. Va, de este modo me dais el trabajo medio hecho.

LO QUE SÍ

Supongamos que Nueva York es una localidad, (Pretend it´s a city).

Fabulosa esta miniserie/documental de no ficción que Martin Scorsese y Fran Lebowitz han construido para Netflix. La Lebowitz, esa intelectual judía neoyorkina; esa escritora que no escribe libros por el hecho de que es vaga; esa columnista sarcástica; esa conferenciante irrespetuosa y entrañable, un tanto misántropa, un tanto asocial, un tanto Dorothy Parker; esa invitada estelar y estilete de los shows televisivos de David Letterman o Jimmy; esa mujer que deseo ser en 20 años, (con un Martin Scorsese que me ría desmesuradamente todas las gracias, boutades, ocurrencias ) es la personaje principal de mi serie del mes. Una de sus frases del documental:

  • ¿De qué forma describirías tu lifestyle?, le preguntaron una vez
  • Bueno, te aseguro que nunca emplearía la palabra lifestyle , respondió

Merece la pena que dejéis todo cuanto estéis realizando y os pongáis a verlo.

Más Candela Peña en todas y cada una partes, por favor

La Resistencia, ese programa que igual ven los de forocoches que David Trueba, invitó a Candela Peña en junio de 2019 para publicitar la serie Hierro, de Movistar Agregado, que protagoniza la actriz. Llegó y asoló, claro. Tanto que, felizmente, Broncano y su conjunto la incorporaron al espacio. Va a menudo y siempre es veloz, diferente y divertidísima.

Viéndola en su aparición del mes en curso enero, que es gloria pura, volví a preguntarme lo mismo que me pregunto frecuentemente y que en este momento lanzo aquí: ¿por qué ninguna televisión ha reparado nunca en su aptitud para la comedia, para el desenfado, para la empatía y la ha puesto adelante de un late? ¿por qué razón ninguna cadena, ningún productor le dió cancha y ha aguardado a que creciera, a que se rodara, a que cautivara, como ha hecho con tantos showman?. Candela, con un conjunto de argumentistas, con un óptimo realizador, con independencia para lanzarse, sería una primera espada televisiva. Nuestra chavala en un hipotético Saturday Light night. Ejemplos: Ellen DeGeneres, (era actriz y llegó al show), Janeane Garofalo, Carol Burnett (la primera que tuvo show propio en la tele de america, con su Carol Burnett espectáculo).

En fin, que otra vez vuelvo con lo mismo: sí que hay mujeres chistosas, sí que hay cómicas capaces, argumentistas con talento. Pero hay que proporcionarles cabida, hay que dejar que se estrellen… ¿Es tarde para todo esto? No lo creo. Viva Candela y su singular manera de estar en el planeta. Más datos en el artículo del jefe de la sección de televisión de El País, Tom C. Avendaño.

Es una de esas series británicas que son de diez. Cuenta en cinco episodios los inicios del vih en el Reino Unido, en los ochenta. Londres, unos individuos gais que querrías haber conocido, negritud, amor fou, gente que se atrevió cuando nadie lo hacía, intolerantes, felicidad a raudales, incomprensión, sexo sin cortapisas, amistades sólidas y voraces, la desaparición del que amas, el estigma, la patología, las risas de en el momento en que tenías 20 años… Nadie como los británicos para poner todo ese material junto y sacar oro audiovisual. Es una serie bonita y dura de ver al unísono, brillante y débil. El creador, Russel T. Davies es exactamente el mismo que el de Years and Years, o Queer as folk, así que viene bien avalado. Mas esta serie es particular: los comienzos del Sida, sus negacionistas, sus protagonistas nos dejan encallados en el sofá en medio de esta pandemia, rumiando reflexiones…

Y luego, al acabar, les ponéis la lista de Spotify de la serie y os regodeáis con todo lo visto, lloráis incluso, y les vais a ver twiter, a conocer qué otro estúpido ha decidido cotizar en Andorra y no ayudar a una mejor sanidad pública, que es la que nos salva siempre en todas las epidemias, en todas las enfermedades plataformas.

Sin complejos, fantásticamente banal. Puro divertimento. Qué bonito es todo, qué guapos, qué luz, qué vestidos, qué niveles, qué problemas tontos, qué amor romántico, qué fantasía todo.

A Jane Austen le gustaría, no digo más. Su autora es Shonda Rhimes, la misma que ideó Anatomia de Grey, la que “feminizó los géneros médico, político y legal y rehabilitó el muy desprestigiado criterio de ‘serie de chicas’” (Las dueñas del espectáculo, de Joy Press). Esta serie es un antídoto contra el mal rollo, contra el instante exacto en el que nos encontramos y anula un tanto (que tampoco está mal) el efecto de las series que nos comunican el apocalipsis o bien que se meten de lleno en las oscuridades del alma humana…

Y sí, los dos personajes principales masculinos son soberbios, puras beldades. Y sí, el duque sale desvisto, por detrás. Pues fenomenal, ¿no?

Marta Reyero sin maquillar

Era una comunicadora diferente ahora cuando empezó en los informativos de Canal Agregado. Apunte para los que jamás visteis a Mama Chicho en televisión: el Agregado era un canal de tele privado, muy moderno, muy divertido, muy innovador. Allí se estrenó Mad Men en 2008, mientras que nosotros estabais jugando con la Nintendo. Mas basta de recelos, volvamos al tema. Tenía un programa cómico fabuloso que se llamaba Las noticias del guiñol. Marta fue la única periodista que tuvo marioneta. Lo encajó siempre y en todo momento fenomenal, de hecho, cosa que no pueden decir todos.

Reyero es una de esas conductoras de telediarios sobrias, que te ofrece seguridad, y que este mes de enero logró algo que nadie había hecho antes: llegar al plató del informativo de fin de semana de Cuatro, sin tiempo para maquillarse o bien peinarse (por la gran nevada en Madrid. En La capital de españa, que no en España entera, luego vamos a ir a ese tema) y salir al aire sin más. Sin soliciar permiso, ni opinión, ni nada similar. Llegó, se plantó enfrente de la cámara e informó, con sus vaqueros, su jersey, sus botas con borreguito, y la ojeras que todas y cada una poseemos.

¿Es una anécdota esto? Claro. Mas me agrada pensar que significa bastante. Que la solvencia es esto.

LO QUE NI SÍ NI NO

Detesto Peter Pan, (y evidentemente a todos y cada uno de los que sucumben al síndrome), no recuerdo de qué va Los Aristogatos (cuyo título ya me semeja el mal) y no me me creí nunca Dumbo: que un puto elefante pudiera volar, por muy enormes que tuviera las orejas. Dicho esto, vamos al tema. Estas tres películas, y también La dama y el vagabundo, o Aladdin tienen contenidos racistas o bien reflejan estereotipos poco correctos y de ahí que la compañía Disney ha decidido retirarlas de su catálogo, o bien cuanto menos advertir de sus riesgos para los niños inferiores de 7 años. Y se ha armado follón, claro. Que si es censura, que si es una estupidez, que si lo hecho, hecho está. Que si es únicamente un lavado de imagen, fruto de la presión del momento (desaparece Trump, llega Biden, matan a George Floyd, necesitamos que la multitud contrate la plataforma televisiva, Obama está de promoción).

Vale, bien, mas bueno, a mi no me semeja totalmente mal. Por cinco razones:

1. Pues reflexionar sobre la basura ideológica que publicaron durante la historia no está mal

2. Por el hecho de que lo que un día ha podido estar bien, quizá no esté bien el día de hoy

3. Por el hecho de que ahora el contenido está en abierto, en la TELEVISIÓN, en la plataforma Disney+, (no hay que ir al cine con tus padres para ver la peli), y por consiguiente llega a considerablemente más gente

4. Pues contextualizar algo NO es censurarlo

5. Porque si los youtubers se tienen la posibilidad de ir a Andorra a cotizar menos, el resto de todo el mundo puede criticar que Jim, entre los cuervos de Dumbo (¡de 1941! use el apelativo Crow (cuervo en inglés) y remita con eso a JIM CROW, el nombre del grupo de leyes que dejaron la segregación racial en EEUU.

Prometo un articulo jacarandoso sobre este asunto, con ejemplos y detalles, a través de mi colega especialista en cine Víctor Rodrigo, que siempre y en todo momento me lo enseña todo realmente bien.

El software de Dani Rovira, La Noche D

Lo bueno, primero. La cadena pública, que tiene un problema arduo con la diversión puro, que no sea con apariencia de reality/certamen, se arroja con esta apuesta. Y eso es ya un tanto a favor suyo. Hay que arriesgar, llevar a cabo, llevar a cabo, hacer. Dani Rovira no lo hace mal. El programa recupera las entrevistas distendidas en prime time. Tuvo un plantel fuertecito de invitadas, con 4 actrices potentes.

Dani Rovira.

Dani Rovira.

Lo malo: el gag de Juana la Ida, que te daba vergüencita, que es peor que la VERGÜENZA con mayúsculas. Muchos queríamos que el software funcionara, la realidad, por variadas causas. Le he preguntado a mi compañero Tom C. Avendaño, por las suyas. “No había nada malo en sí en el programa: cogías cada chiste separadamente y funcionaba a su forma. Mas el grupo no me casaba, el salto de un tono a otro me confundió y más que nada, peor que no reírme, o no saber de qué reírme, era cuánto deseaba que me agradase el programa. Deseaba que me agradase Dani Rovira, deseaba que fuera un programa triunfal, se encontraba súper implicado, y no hubo forma. Esa sensación de desgana desde el plató…”

LO QUE NO

No es para mi, finalmente. Comenzando por los títulos de los capítulos, “Ama tu caos”, “Busca menos y déjate localizar más”, “Devuelve puñaladas con sonrisas” “La vida siempre y en todo momento te golpea pero nunca te noquea”, tan de Paulo Coelho, al que no soporto de ninguna de las maneras. Y siguiendo por los tópicos que aborda, por la grima de ciertas peroratas. Me quedo, eso sí, con Miki Esparbé, que protege con mucha altura un papel bien difícil: interpreta a un terapeuta. Sus padres son enanos, él no lo es mas teme tener un hijo enano. Y todo eso lo debe de llevar a escena sin burlarse. Y también me quedo con los chavales, que son actores que comienzan, y que seguramente son chicos normales a los que les deseo una extendida carrera infestada de éxitos. Como los del creador de la serie, Albert Espinosa, frente al que me rindo por haber convertido lo ñoño y lo #sentimentaloidefacilon en una máquina de generar beneficios. O bien en su lifestyle, esa cita que jamás diría Fran Lebowitz, cuyo cosmos sería por cierto el especial negativo de esta serie.

Al presentar la serie dijo que “ojalá vaciemos psiquiátricos”.

El placer de ver La isla de las tentaciones

Arranco con una máxima de mi amigo Mikel Labastida, analista de televisión en el conjunto Vocento. “Me impresiona que el planeta se vaya a la mierda mas prosigamos observando (con exitación) a cuatro tipos ponerse los cuernos en una isla”. A mi de este programa solo me preocupa lo aspiracional que es, mas vamos, que ya he perdido todas las batallas en esto. También me preocupa que los participantes salgan y deseen ser youtubers, porque en Andorra no van a caber todos.

El software es sexista y adictivo. Banal (sí, ahora sé que he utilizado ese título para Los Brigderton, pero por el amor de dios, os sospecho lo suficientemente preparados para comprender el matiz) e inane. Abunda en todo cuanto no querría en la vida de mi hija. Pero estoy más sola que la una: el programa es TT en todos y cada emisión, coloniza la parilla entera de Mediaset y le da a la cadena pelotazos de audiencia. Además están apuntados a él gente muy variopinta: los guays que lo ven como si fuera un divertimento, y después se ponen la última serie coreana de Filmin, y los que, como afirmaba, tienen como propósito vital que los cojan en el próximo casting para la siguiente edición. Nada importa lo que piense.

Los noteros sepultados en la nieve

En casi todas las televisiones

Nevó en Madrid, mas a evaluar por las coberturas televisivas parecería que hubiese nevado en España entera. Nunca hubo tantos reporteros dicharacheros (menos en TV3, siempre tan sobria. Uno de mis favoritos en Edgar Sapiña, del conjunto de Planta Baixa), congelados y contentos.

Deseo aclarar algo a todos los que leen: la información la podríamos hacer igual sin que la nieve nos cubriera las rodillas, poniéndonos a resguardo (en el momento en que llueve o bien cuando nieva). Y naturalmente, por muy histórica que fuera la nevada en La capital española, que lo fue, no se justifica el despliegue de medios, de horas, de gente, que se dedicó al asunto en las televisiones generalistas. Saludo desde aquí a esa ingente proporción de reporteros entregados, que estuvieron caminando de nieve tal y como si asistiesen a la caída del Muro de Berlín, por citar un hecho enserio monumental, a los que daban paso, bien calentitos (qué rabia debe ofrecer eso, por dios), los conductores de todos y cada uno de los 678 destacables informativos que ofreció la tele. Hasta Viva la vida, de la incombustible Enma García, se puso manos a la obra. Sin , además, si no asistieran al sitio de la novedad, a la calle, a llevar a cabo cosas absurdas si es necesario, de ¿qué vivirían los programas de zapping? Recupero aquí el instante de un periodista de Canal Sur, de hace cierto tiempo, que se cayó al río (quizá penséis que se tiró adrede, pero esa es vuestra opinión), nadó con el micro en la mano, salió del agua y una señora lo besó con ternura maternal.

Y para terminar, lo inclasificable:

Maria Teresa campos vs Isabel Gemio. Si no sabéis de qué estoy hablando, marchaos a leer el Financial Times, como hace todos los días Guillermo Rodríguez, el directivo de El Huffpost.

Mientras escribo este repaso, La Campos está dándolo todo en el Deluxe, reconciliándose con Jorge Javier Vázquez, tras su sonada disputa, y anunciando su nuevo programa en Mediaset (aún no entendemos en cuál de sus cadenas): La Campos móvil. La comunicadora recorrerá en una especie de roulotte las calles de toda España para entrevistar a celebridades. Lo generará La Fábrica de la Tele, que es exactamente la misma productora de Sálvame, Deluxe, Todo es patraña, (el programa de Risto Mejide, donde se me puso a alumbrar en el mes de septiembre del año pasado. No se debe desaprovechar la ocasión de recordarlo, que fue un top en mi carrera). Naturalmente yo veré a María Teresa. Y esperemos la primera convidada sea la Gemio, en una cuadratura del círculo.

Ven a cenar conmigo. Más que el programa en sí, voy a dejaros con la cita que me recalca como de lo malo del mes, mi compañero Juan M. Fdez, director de la interfaz televisiva Blupper. “Soy popular por ser un mentiroso”. La dijo José Antonio Aviles, un personaje inefable que sale en Viva la vida, y no sé si en algún lugar más, durante la cena. “Y esa impunidad me dejó a cuadros”, me cuenta el periodista.




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