La pregunta que conduce a la desaparición o bien a la salvación

↓ Solución La clave de este inconveniente es preguntar a un guardián lo que me respondería su hermano si le pregunto qué puerta es la que custodia. Supongamos que le pregunto al que siempre engaña.

Solución

La clave de este inconveniente es preguntar a un guardián lo que me respondería su hermano si le pregunto qué puerta es la que custodia.

Supongamos que le pregunto al que siempre engaña. En este caso el otro guardián contestaría la realidad sobre su puerta, pero al que pregunto, en su condición de mentiroso, me afirmará lo opuesto.

Por este motivo, si el guardián al que pregunto me afirma: “mi hermano te afirmaría que almacena la puerta que conduce a la vida”, realmente su hermano está protegiendo la puerta de la desaparición. Por ende, la verdad es la inversa a su respuesta.

En el caso que la respuesta sea: “mi hermano te dirá que almacena la puerta que lleva a la muerte”, como su hermano es el que dice la realidad, lo que verdaderamente me diría es que su puerta lleva a la salvación. De nuevo la realidad es la inversa a la respuesta.

Ahora supongamos que le pregunto al que siempre y en todo momento afirma la realidad. En un caso así el otro –su hermano- siempre y en todo momento mentirá. Si el guardián de la otra puerta custodia la puerta de la vida me tendría que responder: “mi hermano te afirmará que observa la puerta de la muerte”. La respuesta es de nuevo la inversa.

Finalmente, si el otro custodia la puerta que conduce a la muerte, mi interlocutor me dirá: “mi hermano te afirmará que protege la puerta de la vida”. La respuesta curiosamente sigue siendo la inversa a lo que me dice.

En definitiva, la solución correcta es lo contrario de lo que me afirmará en relación con la respuesta que daría su hermano. Como diría Einstein, tan solo se precisaba algo de imaginación.




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