Despedida por negarse a colocarse la mascarilla correctamente

EFEUna mujer contribuye a otra a ponerse la mascarilla. Un juzgado de Santander ha proclamado procedente el despido de una mujer que trabajaba en la sección de pescadería de un supermercado por negarse a colocarse

Un juzgado de Santander ha proclamado procedente el despido de una mujer que trabajaba en la sección de pescadería de un supermercado por negarse a colocarse apropiadamente la mascarilla y dirigirse de manera amenazante a la clienta que lo denunció. 

Este forma el primer fallo judicial que trasciende sobre el cese de un usado por no utilizar adecuadamente los equipos de protección, según ha adelantado El Confidencial

La jueza del Juzgado de lo Popular número 6 de Santander ha considerado que la actuación de la trabajadora “debe encuadrarse dentro de las faltas muy graves” que llevaron a la empresa a despedirla.

En mayo del año pasado una clienta del establecimiento “se dirigió a la encargada de la tienda para quejarse de que la tendera de pescadería, al mencionarle que no llevaba bien puesta la mascarilla, ya que la llevaba bajo la nariz, le había respondido que (la clienta) no era policía para mencionarle lo que podía llevar a cabo”.

Dada esta situación, la encargada se dirigió junto con la clienta a la sección de pescadería y “reprochó a la empleada el incorrecto uso de la mascarilla y el trato a la cliente”.

Entonces, según recoge la sentencia, la tendera se dirigió a la cliente con expresiones como “si no te gusta, te marchas” o “si quieres lo arreglamos en la calle, sin uniforme”. La encargada del establecimiento “procuró calmar a la mujer, sin lograrlo” y, por último, se fue con la clienta, a la que pidió disculpas.

Tres faltas graves

La empresa estimó que la trabajadora había cometido tres faltas graves: vulneración de las normas de seguridad, falta evidente de respeto o consideración al público y malos tratos de palabra u obra, abuso de autoridad, falta de respeto y consideración a jefes, compañeros y público en general.

Por esto, en el mes de junio le fue comunicado el despido disciplinario. Pero la representación de la trabajadora piensa que es una medida “desmedida” pues los hechos “no revisten la entidad suficiente para justificar el despido”. Así, decidió llevar la resolución de la compañía a los tribunales.

La titular del Juzgado ha desechado la demanda de la trabajadora porque sí considera que su actuación se encuadra en las faltas graves que le imputó la compañía, al argumentar que la mujer “se encontraba prestando servicios con un producto no empaquetado, el pescado, por lo que las normas de prevención de riesgos laborales de la compañía le obligaban al uso correcto de la misma, tapando la boca y la nariz”.

Tono amenazante

Además, señala que “ante el requerimiento de una clienta y, más tarde, de la encargada de tienda, hace ni caso, dirigiéndose a la clienta en tono amenazante y sin atender a los requerimientos de la encargada”.

Y expone que “dada la entidad de los hechos expuestos, debe declararse la procedencia del despido de la actora, que se estima proporcional a la actuación de la misma”.

La sentencia no es estable y contra la misma cabe recurso de suplicación ante la Salón de lo Popular del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.




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