El primordial sindicato desmiente a Ayuso sobre el Zendal: «Solo algún robo en taquillas»

EFEIsabel Díaz Ayuso, el pasado 18 de enero en el Enfermera Isabel Zendal. El enfrentamiento político por el Zendal, al radical. Las sombras por el supuesto sabotaje en el hospital de pandemias madrileño han salpicado

El enfrentamiento político por el Zendal, al radical. Las sombras por el supuesto sabotaje en el hospital de pandemias madrileño han salpicado a la Asamblea con la acusación de Díaz Ayuso a los “allegados” de la oposición de izquierdas de dañar esmeradamente su funcionamiento. Hurto de medicamentos, daños en las instalaciones… La última polémica que circunda al recién estrenado centro sanitario y que amenaza con cronificarse.

Del otro lado, nadie avala la denuncia presentada por el Gobierno regional que inspecciona la Policía Nacional. Los sindicatos de médicos y enfermeros desechan haber recibido ninguna información que revele ese supuesto sabotaje y únicamente reconocen que se han producido latrocinios y manipulaciones en las taquillas del personal.

“Nadie nos ha señalado nada que induzca a meditar en un boicot. Solo protestas por ciertos latrocinios en los vestuarios y o sea algo que ocurre en muchos centros médicos, no solo en el Zendal, por el hecho de que las medidas de seguridad son deficientes”, responden fuentes del sindicato de enfermería SATSE Madrid.

Su portavoz califica de “inaceptable” la actitud de Díaz Ayuso culpabilizando a los “allegados de la izquierda”. ”¿Quiénes son esos allegados? Está señalando de forma directa a los expertos sanitarios y eso no se puede aceptar”, asegura claramente indignado.

En concreto, la presidenta regional les ha acusado, en medio del pleno, de “hurtar y boicotear el hospital, de una forma ruin, un día sí y otro asimismo”. Su acusación venía con apariencia de inventario: “Fonendos desaparecidos, rotura de puertas, cajas de fármacos desaparecidos que, por cierto, aparecen de inmediato publicados en sus medios afines (de izquierdas, se entiende), cables desconectados, falta de agua caliente, baños bloqueados…”.

Las fuentes de la Red social de La capital de españa consultadas han declinado ofrecer su versión a El HuffPost tras ser consultados al respecto de la polémica.

Quienes sí han levantado la voz fueron las fuerzas opositoras a Ayuso por sus expresiones. Entre las más expresivas ha sido Isa Serra, que ha calificado como “cortina de humo” el mensaje de la presidenta. La portavoz de Unidas Tenemos la posibilidad de-IU en la Reunión ha sido contundente en su crítica: “No hay ningún género de sabotaje, sino más bien una campaña inventada por el PP para desprestigiar la labor de los profesionales”.

Desde SATSE La capital española no llegan “a tanto”, comunican, pero sí piden medidas al Gobierno regional: “No me entra en la cabeza que se llame boicot a las carencias lógicas de una apertura rápida de hospital. Lo que deben hacer es tener humildad, analizar las probables deficiencias… y si detectas que probablemente halla robos, toma medidas”. Especialmente, en el campo de la seguridad, apunta su representante.

“Instala cámaras, no sabemos siquiera si el acceso a vestuarios es con tarjeta magnética…”, meditan desde la organización sindical, pero lo hacen en hipotético, pues denuncian no haber podido ni pisar el Zendal. “Los encargados sindicales aún no hemos podido ingresar al hospital, cuando llegamos a la puerta no se nos permite el paso”. 

Dejar a los pacientes sin móvil por si los boicots

La polémica por el supuesto sabotaje ha vivido esta mañana un capítulo más con la publicación por parte de la Cadena SER de una charla entre la directora del hospital de Alcalá de Henares con su equipo. En , sostiene que habría una “mano negra” en su propio centro maniobrando contra el Zendal, por lo que llega a plantear que los pacientes no puedan disponer de su propio teléfono en la habitación. 

“Habrá que ver quién tenemos al teléfono, porque a lo mejor tenemos el boicoteador dentro. Si el paciente dice sí al traslado, y ya van varios, y a los cinco minutos entra el socorrer y el paciente afirma que no…”, dejando su cita sin concluir. Inmediatamente, un integrante del equipo le comenta que en esos cinco minutos lo que podría suceder es que el tolerante charlase con su familia. “Ya que a lo mejor el móvil lo tiene que dejar en la taquilla de entrada, donde deja sus pertenencias”, ha respondido la directora.

Su comentario, conocido dos semanas después de producirse, ha abierto otra brecha en el propio Gobierno madrileño. Hasta el vicepresidente Ignacio Aguado ha pedido su cese, algo que desecha Salud Pública por tratarse “de una conversación privada”.




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