Maldito frío: cómo se comporta tu cuerpo con las bajas temperaturas y qué bulos y mitos te están intentando colar

En Maldita Ciencia ya os hemos dado recomendaciones para evitar la propagación del coronavirus con las bajas temperaturas y para deshaceros del hielo y arrancar el coche en un temporal. En las últimas semanas nos

En Maldita Ciencia ya os hemos dado recomendaciones para evitar la propagación del coronavirus con las bajas temperaturas y para deshaceros del hielo y arrancar el coche en un temporal. En las últimas semanas nos habéis hecho llegar muchas otras dudas sobre el frío: desde por qué tiritamos, nuestros labios se ponen morados y nuestros pelos de punta hasta si es cierto que las bajas temperaturas pueden hacer que enfermemos. Os lo contamos.

Por qué tiritamos o temblamos cuando hace frío

Seguro que te ha pasado alguna vez. Ante el frío, tu cuerpo ha comenzado a tiritar o temblar de forma automática. ¿A qué se debe?  Esa contracción y relajación muscular nos permite generar calor.

Como ya explicamos en Maldita Ciencia, nuestro cuerpo tiene sus propios mecanismos para regular la temperatura. Ante una situación de frío, “el cuerpo va a priorizar mantener la temperatura de los órganos internos”, señalaba el dietista y nutricionista Daniel Ursúa. “El mecanismo más evidente es que, cuando tenemos frío, tiritamos y temblamos. De esta forma, nuestro cuerpo conserva o aumenta la temperatura central”, afirma. 

Por qué, si tenemos frío, se nos ponen los pelos de punta

Otra reacción al frío que forma parte de la termorregulación, es la piel de gallina, que también busca mantener el calor. «Al ponerse el vello en punta, se distribuyen las corrientes de aire de una forma más eficiente y mantiene más el calor«, explicaba a Maldita Ciencia José María Molero, médico de familia en la Comunidad de Madrid y portavoz del grupo de trabajo en enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Guadalupe Fontán, enfermera del Instituto de Investigación del Consejo General de Enfermería, indicaba a Maldita Ciencia que los pelos de punta son «una reacción que se produce por la activación de las células del folículo piloso y una contracción muscular que hace que los pelos se levanten o pongan en posición eréctil”. “Cuando tenemos frío el cerebro envía la señal nerviosa al folículo piloso y se genera esa contracción», aclara.

No, la sal no sirve para descongelar el agua, sino para evitar que esta se congele

Nos habéis preguntado por qué la sal se utiliza cuando hay una gran nevada. Al contrario de lo que mucha gente cree, la sal no descongela, sino que evita que el agua se congele. ¿Cómo? Al entrar en contacto con esta y mezclarse, consigue que disminuya aún más la temperatura a la que se hiela o solidifica. Es decir, hace falta más frío para que el agua se congele si esta se ha mezclado con sal previamente.

«El contacto sólido-sólido, es decir, entre la nieve o el hielo y la sal, nunca es eficaz para deshacerlos. Para conseguir este objetivo, es necesario que la sal se disuelva en el agua líquida», confirma a Maldita Ciencia Ricardo Díaz Martín, decano del Colegio de Químicos y la Asociación de Químicos e Ingenieros Químicos de Madrid. «Una vez sucede esto, ese agua salada baja su temperatura de congelación (en función de la concentración, puede necesitar incluso – 10 ºC para congelarse)», añade.

Por qué, cuando pasamos frío, los labios se ponen morados

También nos habéis preguntado por una consecuencia bastante visual del frío: por qué hay veces que los labios se tiñen de un color morado o azulado. La respuesta es sencilla: la causa es la vasoconstricción provocada por la baja temperatura a la que estamos expuestos, que hace que llegue menos sangre a determinadas zonas y, por lo tanto, pierdan su característico color rosado (debido precisamente a este líquido).

Que nuestros labios se tiñan de azul o morado ocurre por un proceso llamado cianosis. Sucede cuando a determinada parte de nuestro cuerpo (también puede ocurrir en los dedos de las manos y pies o en la piel en general) no le llega suficiente oxígeno debido a la disminución del tamaño de los vasos sanguíneos que distribuyen la sangre a la zona.

No, no hay evidencias de que andar descalzo (ni el frío, en general) provoque cistitis

Nos habéis preguntado si, tanto las temperaturas más bajas como el andar sin zapatillas o calcetines pueden provocar cistitis (inflamación de vejiga urinaria). Pues no: no hay base científica que muestre relación entre ambas.

La causa de la cistitis es, la mayoría de las veces, una infección bacteriana. «Entre los factores de riesgo se encuentran el ser mujer (por anatomía, ya que la uretra es más corta), las relaciones sexuales, el uso de diafragma, el embarazo, la menopausia, la obstrucción en el flujo de la orina…», enumera a Maldita Ciencia Elsa Martínez García, médico de familia en el Área Sanitaria Norte de Córdoba.

Lo que hace que enfermemos son los virus, no el frío (aunque el frío ayuda)

«Abrígate que te vas a poner malo», hemos oído todos de boca de nuestras madres y abuelas alguna vez. Pero la verdad es que el frío como tal no nos pone malos: tanto el resfriado como la gripe son infecciones víricas y hacen falta sus respectivos virus para que enfermemos. Es decir, que un hombre aislado en el Polo Sur podría pasar mucho frío, morir de hipotermia, pero no pillaría ni un resfriado ni una gripe.

Sin embargo, aunque el frío no nos enferma, sí que hay una relación entre las épocas de frío y estas enfermedades. Hay distintos motivos. Por un lado, que cuando hace frío pasamos más tiempo en interiores, compartiendo microbios con los demás y favoreciendo contagios de unos a otros. Además, ventilamos peor precisamente porque fuera hace frío y aunque los catarros no los causa el frío sino los virus, lo cierto es que las bajas temperaturas pueden afectar al sistema inmune.


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