Levantar la vista más allá de nuestros permisos

En 2012 se publicaba en inglés el libro Seeing like a feminist de la influyente pensadora feminista india Nivedita Menon, que es ahora traducido por Consonni como Ver como feminista. Es importante indicar esta distancia temporal

En 2012 se publicaba en inglés el libro Seeing like a feminist de la influyente pensadora feminista india Nivedita Menon, que es ahora traducido por Consonni como Ver como feminista. Es importante indicar esta distancia temporal pues esos ocho años de distingue han marcado importantes cambios desde los que Menon apunta, en un estado muy inicial, en este libro. 

La obra está dividida en 6 episodios que agrupan una sucesión de temáticas clave y también interrelacionadas, con un artículo repleto de referencias bibliográficas y un lenguaje claro y conciso. Desde conceptos en general (familia, cuerpo, deseo, crueldad sexual…) la autora ahonda en temas más concretos que atañen a cada uno de estos, como son las políticas coloniales, la justicia patriarcal, el matrimonio, el acoso sexual en el trabajo y en las universidades, los vientres de alquiler, el aborto (en concreto el aborto selectivo de fetos femeninos), o las acciones feministas que han transformado el panorama en India. 

La autora expone, desde el principio, el tono de todo el libro cuando asegura que “el feminismo no va de hombres y mujeres particulares, sino de entender los modos en que “varones” y “mujeres” se generan y también introducen en patriarcados que cambian de manera en cada temporada y cada lugar”. Así, Ver como feminista tiene como punto de partida el análisis con perspectiva interseccional desde un espacio concreto, La India, pero con alusiones a movimientos feministas en todo el mundo. 

Uno de los puntos más atrayentes en el libro es su incesante disección del criterio “familia”, afirmando en entre los capítulos que “la familia tal como existe el día de hoy es el núcleo que mantiene el orden social”. Este orden social “reconoce, con acierto, que el deseo no heterosexual y el desafío de las esperanzas de fachada “correcta” a un género son, de hecho, señales de una negativa a participar en el negocio de reproducir la sociedad con sus identidades existentes intactas”. Menon es clara: para ella “la familia como institución se apoya en la desigualdad. Su función es perpetuar formas específicas de la propiedad privada y el linaje: formas patrilineales de propiedad y descendencia, en las que la propiedad y el “apellido” de la familia fluyen de los progenitores a los hijos hombres”. Quizá sea este entre los puntos más atrayentes de todo el libro, utilizando una perspectiva materialista de análisis de cómo las creaciones sociales, singularmente la familia, han estructurado nuestro accionar social. 

Menon se distancia de oratorias confusas y elitistas para realizar un texto claro que, de forma incesante, alude a ejemplos reales, desde acciones universitarias para denunciar el acoso sexual hasta códigos sexistas de indumentaria deportiva o sentencias de reclamación de manutención frente a un divorcio. La autora sí se detiene especialmente en detallar las evoluciones legislativas en India en relación a cuestiones que atañen al feminismo y lo hace sin dejar de poner sobre la mesa la importancia de una observación interseccional, especialmente cuando se habla de un país donde la desigualdad de género está poderosamente atravesada por la división de castas, la diversidad religiosa y las considerables diferencias entre regiones. 

La lectura de Ver como feminista es incómoda, no se lo niego. Con frecuencia cuestiona el sitio desde el que leemos y nos pone frente a la disyuntiva de tomar situación en situaciones que no habríamos planeado; por poner un ejemplo, Menon cuenta el problema de las cuotas de mujeres en el Parlamento de India. El reclamo de un 33% de esos puestos para mujeres ha sido fuertemente respondido por activistas de castas más bajas: “Las luchas democráticas de la década de 1980 transformaron al Parlamento; un órgano que solía estar compuesto en su mayor parte por personas de las clases y las castas superiores educadas en inglés se transformó en un cuerpo legislativo un poco más representativo de la masa poblacional de la India en términos de clase, casta y nivel educativo. El día de hoy sería muy probable que la transformación inmediata de un tercio de los escaños en puestos reservados para mujeres diese ingreso más que nada a aquellas mujeres que ya tienen el capital cultural y político para presentarse a elecciones y, en una sociedad tan extremadamente desigual como la India, estas mujeres no tienen la posibilidad de sino ser una parte de la élite”. 

Menon lo sabe: el activismo político feminista debe siempre y en todo momento ser sensible al contexto en el que se posiciona, qué va a ser específico y único tanto en términos de temporada como de ubicación geográfica. 

Ver como feminista es un libro preciso para comprender que nuestra mirada siempre está condicionada por aquel lugar donde nos socializamos, donde crecemos y nos educamos. De esta manera, la autora termina con un final abierto a la esperanza y planteando, más que respuestas, muchas cuestiones y abriendo nuevos debates: “El feminismo no va de un instante de triunfo final coma sino más bien de una transformación gradual del campo popular tan decisivas que las antiguas demarcaciones cambien para siempre”. De ahí la importancia temporal con que daba comienzo este texto. En ocho años el feminismo se ha ubicado como la fuerza transformadora y democrática más sólida de todo el mundo. Veamos como feministas y leamos alén de nuestro espacio de confort. 




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