Qué hay tras las «estafas» con las apuestas deportivas de los ‘influencers’

“El pasado día empecé con 30 euros y acabé con 1.040 euros”. Esa frase corrió como la pólvora este fin de semana en comunidades de manos de sobra de una decena de influencers, entre ellas

“El pasado día empecé con 30 euros y acabé con 1.040 euros”. Esa frase corrió como la pólvora este fin de semana en comunidades de manos de sobra de una decena de influencers, entre ellas Marina Yers (quien dijo, entre otras perlas, que el agua deshidrataba) y Genissa González, y de participantes de La isla de las tentaciones, como Jesús o Isaac.

La respuesta de todos ellos en su Instagram era la misma y la presunta pregunta que recibían en sus concretes, teóricamente abiertos a las cuestiones de sus fieles, también. ”¿Cuánto ganas por mes con Instagram y tal?”, se lee en las preguntas. Todos habían apostado lo mismo, 30 euros, y habían recibido exactamente la misma cifra, 1.040.

Sospechoso, cuando menos.

Tras estas publicaciones y, respondiendo al supuesto interés de sus seguidores, estos influencers compartían otra publicación donde daban a conocer pantallazos de las ventajas logrados tras apostar y adjuntaban un link a un grupo de Telegram llamado Westapuestas mediante el que se animaba a las apuestas.

Varios usuarios de Twitter y periodistas denunciaron este modus operandi para advertir, especialmente a los jóvenes, de los riesgos de las apuestas y el juego online. Algunos incluso calificaron las publicaciones de “estafas”.

¿Publicidad o estafa?

La primera cosa que llama la atención de este género de publicaciones, aparte de que cuente con un ejército de influencers, es que derive a un grupo de Telegram y que en ningún instante se hable de que es un contenido patrocinado.

Por esta razón, Facua interpuso una demanda por propaganda encubierta que, según informa Business Insider, ya ha sido tramitada por el Ministerio de Consumo.

En un caso así, la publicidad no interfiere tanto a una vivienda de apuestas concreta como a los llamados tipsters, una especie de asesor en apuestas deportivas que se oferta a quienes deseen apostar mediante un pago periódico por suscripción o de forma ocasional.

Ahí radica primordialmente el problema. El Real Decreto del mes de noviembre sobre publicidad en el juego es claro y en su producto 27.2 tiene relación a la publicidad de los pronosticadores de apuestas de la siguiente forma:

“Los pactos publicitarios previstos en el apartado anterior no van a poder, en ningún caso, ser suscritos con personas que hubieran conseguido importancia o notoriedad pública como consecuencia de ocupaciones distintas de la pronosticación de apuestas”

Estos pronosticadores se han quejado de que se asocie con el planeta de los influencers y de que se les califique como “estafa”, ya que su actividad está regulada. De hecho, Westapuestas es una sociedad limitada con sede en Zaragoza cuyo gestor único es Adrián Lipe Jerez, uno de esos tipsters que ha señalado a Business Insider que no administran la publicidad sino que lo hace una empresa externa.

Así mismo, más allá de no ser una estafa en sí, sí que hablamos de propaganda encubierta, en tanto que según el boceto del acuerdo de Autocontrol con el Gobierno de España que regula la publicidad de los influencers “el carácter publicitario ha de ser identificable por sus fieles”.

Y, desde luego, fingir un cuestionario con sus seguidores no es nada identificable.

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