Los insumisos del 14-F | El HuffPost

MIGUEL RIOPA vía Getty ImagesUna integrante de mesa en las selecciones gallegas, cuidada con mascarilla y pantalla entre papeletas Este domingo se vota en Cataluña. Todos, inclusos la gente contagiadas de coronavirus. Un enredo legal

Este domingo se vota en Cataluña. Todos, inclusos la gente contagiadas de coronavirus. Un enredo legal y sanitario que dió lugar a una masiva llamada a la insumisión de los seleccionados para las mesas electorales. Mitad por temor, mitad por indignación. Hasta ahora se han presentado más de 25.000 alegaciones —el 35% de las mesas afectadas— bajo el argumento de que “la salud es lo primero”. Es un consigna que repiten en persona y en los foros de discusión conformados para movilizarse, desde Twitter a Telegram, pasando por la interfaz Change.org

Sus sacrificios han sido en balde en casi todos las situaciones. La Junta Electoral no sabe o no contesta. Sobre todo, lo segundo, protestan varios de los afectados, que aseguran no encontrar modo de estar comunicado con sus representantes locales para reclamar. De los pocos que pudieron argumentar, casi ninguno tuvo éxito.

“Acabo de finalizar un confinamiento por contacto ajustado con 2 positivos, mi mujer y mi hija, he dado negativo y ahora tengo temor de contagiarme. No deseo arriesgar mi salud encerrado en un instituto electoral 12 horas con gente que no sé de qué manera está”, explica Joan, uno de los ‘activistas’ más presentes en las manifestaciones por internet.

«No salgo casi ni al super porque tengo que ir en colectivo, ¿y voy a pasarme 12 horas allí? Igual entro en colapsoSara, persona con Trastorno del Espectro Autista

“Quiero pagar la multa que me pongan. Pienso que es de hasta 600 euros y de uno a tres años de prisión, que a tanto no pienso que llegase…”, sigue, antes de contar su vivencia. “Llevo tres días llamando a la Junta Electoral de mi región para entender qué llevar a cabo, pero es realmente difícil contactar por el hecho de que los dos números están comunicando siempre y en todo momento, solo sé que me han llamado de Salud para hacerme un test rápido”.

Su plan, si no cambia nada de aquí al domingo, es dar la cara y una vez en el colegio consumar su insumisión. “Me marcho a enseñar, pero en cuanto me tomen los datos les diré que no me quedo. Podría poner disculpas de que pasé mala noche, pero no tengo por qué mentir. Es suficiente con decir la realidad y si me llegase la multa, recurrirla, claro”.

″¡Y tanto que me he planteado eso mismo!”, responde raudo Víctor al comprender el testimonio de su ‘compañero’. En su caso, está convocado como presidente de mesa. “O no presentarme o decir allí mismo que me voy. Y creo que Joan se queda corto con la multa, por el hecho de que he leído que alcanzaría hasta los 3.000 euros o cárcel… ¿Pero te caerá prisión por querer estar saludable? ¡Están vulnerando tu derecho a la salud!, protesta con un tono que deja ver al otro lado de la línea su estado.

Los suplentes, de colegio a instituto

El panorama no es el más alentador para ‘la fiesta de la democracia’. La previsión marca un repunte de la abstención (aparte de la pandemia, también de hecho hartazgo electoral) y la propia Generalitat ha advertido de que probablemente los desenlaces no estén exactamente la misma noche del 14-F. Si a las 10:00 horas hubiera “un número considerable” de mesas sin constituir, habría “un inconveniente gordísimo”, llegaron a avisar.

Poco después rebajaron las alarmas. “El 98,99% de las mesas tiene integrantes suficientes. Con esto ahora podríamos hacer elecciones sin problemas”, explicó el director general de Procesos Electorales catalán Ismael Peña-López. Habrá más puntos de votación que en condiciones prepandemia, con plazas de toros o mercados como nuevas ‘sedes’.

Quiero abonar la multa que me ponganJoan, uno de los llamados para mesa electoral

Sin embargo, asegura que “siguen haciendo un trabajo”. Incluso, se tiene poner mesas al aire libre para calmar la situación. Lo que sea para evitarse un disgusto logístico enorme. Por ejemplo vías abiertas, desde la Junta Electoral de Barcelona contemplan que los suplentes que queden sin ‘poner’ en sus mesas previstas logren ser alejados a aquellas en las que falte personal. Este radical ha encendido aún más las iras de los posibles damnificados.

Joan es uno de esos ‘comodines’ previstos por las autoridades. Para él va a ser su quinta llamada en los últimos 15 años (“y mira, la Primitiva no me toca jamás, qué suerte tengo…”, confiesa entre risas). Más allá de que se le hayan trastocado bastantes proyectos de domingo, en este momento ve las selecciones un riesgo. Critica en especial “la incongruencia, la bestialidad, de que logren votar los positivos de 19 a 20 horas”, la franja sugerida por la Justicia para los contagiados que deseen dejar su papeleta.

14.000 contagiados llamados a las urnas

La Generalitat calcula que van a ser unos 14.000 las situaciones activos de coronavirus que podrán depositar su voto. Y, relacionados con , los contactos estrechos subirían a alrededor de 70.000, como estimó el secretario de Salud Pública, Josep María Argimon en Catalunya Radio. De seguirse los protocolos habituales de Sanidad, todos ellos estarían bajo una cuarentena rigurosa.

“Es una lástima que el pueblo deba verse obligado a ir, por el hecho de que si no es un delito penal. Deseo creer que algún persona que se niegue va a quedar en el olvido, entrará el suplente… No, ese juicio no puede festejarse”, añade Víctor.

Un recurso recibido por sufrir TEA

El caso de Sara es distinto. Sufre Trastorno del Fantasma Autista (TEA) de grado 1, lo que comunmente se conoce como ‘Síndrome de Asperger’, un cuadro que perjudica especialmente en sus relaciones sociales. El virus ha complicado aún más su situación, por esto pidió no ser parte de la mesa que le tocó. En su caso sí recibió el ‘ok’ de la administración, de las pocas en lograrlo, asume. Sintetiza sus argumento muy de manera rápida: “No salgo prácticamente ni al súper, que voy en colectivo, ¿y voy a pasarme 12 horas allí? Igual entro en colapso en el momento”.

Afirma que en condiciones prepandemia “quizás” hubiese recibido pese a su cuadro clínico. “De no haber virus y si me sintiera bien quizás hubiese ido, no sé si pidiendo estar seis horas en vez de 12, pero posiblemente iría, pues lo que quiero y deseamos es llevar a cabo lo que el resto de personas”. En verdad, esta vez llegó a soliciar adaptar su día, pero la contestación oficial fue directamente anular su puesto. Además, de inmediato, recuerda Sara, que lo comprende “por el hecho de que en este momento no van a estar amoldando horarios y casos personales”.

¿Pero te caerá cárcel por querer estar saludable? ¡Están vulnerando tu derecho a la salud!Víctor, llamado a ser presidente de una mesa

“Los guantes no los tolero, si me pongo inquieta me da ansiedad… El efecto que ha causado el virus en personas como yo es aún mayor. Exponerme a una interacción social tan bestia sería fatal ahora mismo”, sigue Sara, que sabe lo que es pasar el covid. “Estuve muy mala dos meses y claro que me asusta regresar a contagiarme ahora, es una situación superinjusta”.

El momento del recuento

Víctor se detiene a charlar de algo “en lo que poca gente repara”, apunta: el momento de contar los votos. “Pensemos que habrá gente efectiva que eche su papel y yo tendré que tocar su papel, ese es un gran foco de contagio. Y nadie nos ha indicado de qué forma hacerlo con seguridad”.

Entre las vías previstas por la administración es la distribución de trajes EPI para los encargados del recuento. “A mí no me han dado ninguna formación; me he tenido que buscar la vida para ver de qué forma ponerme uno”, sigue Víctor. “Los sanitarios señalan que es muy fácil ponértelo mal y allí absolutamente nadie te va a corregir. Además, la recomendación es que los positivos vengan de 19 a 20, pero pueden proceder a algún hora. Esto es, que puedo atender a gente positiva sin el EPI puesto y sin que absolutamente nadie me atienda”.

Yo el domingo me marcho a enseñar, pero en cuanto me tomen los datos les diré que no me quedoJoan

Sus dudas, sus miedos, son los de muchos otros citados al 14-F. ”¡Tengo tantas cuestiones por llevar a cabo y nadie está al otro lado! Y como , el resto. Solo sé que no te van a hacer ningún tipo de rastreo posterior. A muchos les han llamado para llevar a cabo un test veloz este martes, miércoles… a mí aún no, pero ¿eso de qué vale? De nada, salvo para lavarse la cara ante la prensa. solo pido una PCR posterior y no hay nada de eso”, expone con especial incomodidad por las secuelas que pueda tener la día electoral en su trabajo, su familia o su círculo íntimo.

“Si yo me contagio por coronavirus ¿a quién denuncio, a la Generalitat, a Salud catalana, al Gobierno…? Tememos singularmente el tramo de 8:00 a 9:00, en el momento en que llegue gente con síntomas. me he planteado llegar a las 8 y decir que tengo síntomas, pero es que es inconcebible todo. Para las autoridades son exactamente las mismas selecciones las últimas sin virus que estas”, remata Víctor, con el único deseo de que alguien piense en ellos “por una vez”.




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