Trazas de moluscos en el pan, vacunas y tiburones y el sexo de los pimientos. Llega a Maldita Ciencia el consultorio 130º

Cómo nos gustan los viernes, malditas y malditos. Y si vienen acompañados de nuestro consultorio científico (que es lo que pasa cada semana), más aún si cabe. Como cada día previo al fin de semana,

Cómo nos gustan los viernes, malditas y malditos. Y si vienen acompañados de nuestro consultorio científico (que es lo que pasa cada semana), más aún si cabe. Como cada día previo al fin de semana, venimos a poner fin a vuestras dudas, cuestiones y preguntas que tengan algo que ver con lo nuestro: la ciencia. Esta semana le toca el turno a las trazas que pueden contener determinados alimentos, a la relación entre la vacuna de la COVID-19 y los tiburones, a si existen pimientos femeninos o masculinos y qué pasa con la píldora anticonceptiva y la coagulación.

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¿Qué son las trazas y por qué aparecen en el etiquetado de algunos productos?

Crustáceos, moluscos, mostaza, apio… ¿Están estos elementos entre los ingredientes de un mollete de pan? Pues como bien te sugiere tu sentido común, por norma general, no. Nos habéis preguntado por un tuit con una fotografía del etiquetado de una barra de pan en la que se pueden leer estos junto a otros componentes, como huevo, leche o frutos con cáscara. Esto no quiere decir que formen parte de sus ingredientes como tal sino, como bien especifica el etiquetado, que «puede contener trazas»: cantidades mínimas de un determinado componente alérgeno que forman parte del producto final de forma no intencionada.

¿Y por qué se avisa de ellas? «El etiquetado precautorio es una mención que el responsable de la industria alimentaria hace de forma voluntaria para informar al consumidor de la posible presencia no intencionada de alérgenos«, explica en su blog la dietista-nutricionista Beatriz Robles. «Es decir, que los alérgenos no forman parte del alimento, no son incorporados como ingredientes ni forman parte de la receta, pero pueden aparecer en el producto de forma involuntaria durante el procesado«.

Como explica Robles, esto podría suceder en fábricas que elaboran productos distintos con composiciones variadas en los que unos pueden llevar alérgenos y otros no. «Según las características de la industria (maquinaria, turnos de trabajo, líneas de producción, formación del personal) unos productos pueden contaminarse con otros a través de los equipos o de los operarios. Y si uno de esos productos es un alérgeno puede ser un problema para una persona sensible. Por eso se aplica el Principio de cautela previsto en el Reglamento 178/2002«, indica la experta.

No hay que confundir los componentes que siguen a expresiones como «contiene trazas de…» o «puede contener trazas de…» con los ingredientes alérgenos que sí forman parte de la composición o receta de un producto (que además deben aparecer con algún tipo de distinción, como en letra negrita). Este etiquetado sí es obligatorio e incluye cereales que contengan gluten, crustáceos, huevo, pescado, cacahuetes, soja, altramuces, moluscos o productos a base cualquiera de estos; leche y sus derivados, incluida la lactosa; frutos de cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo y productos derivados de estos y dióxido de azufre y sulfitos.

¿Qué relación existe entre la píldora anticonceptiva y el riesgo de trombosis? 

Nos habéis preguntado por un tuit que alerta a quienes “se hacen un esguince o se rompen algo” mientras están tomando anticonceptivos hormonales orales (píldora anticonceptiva). “Avisad a los médicos porque la compresión de las vendas junto con el efecto secundario de las pastillas, la trombosis, os pueden dar trombos”.

Es cierto que el riesgo de trombosis venosa aumenta cuando se toma este medicamento, aunque sigue siendo muy poco probable. Eso sí, en caso de lesiones o circunstancias como de las que habla el tuit, sí deberíamos avisar a nuestro médico: no por la compresión de las vendas como tal, sino porque el grado de inmovilización y el riesgo potencial de formar coágulo podrían hacer necesario añadir al tratamiento heparina de bajo peso molecular. 

Como decimos, ante problemas que obliguen a una inmovilización prolongada (más de 2-3 días) como accidentes o intervenciones quirúrgicas, habría que contactar con el médico prescriptor del anticonceptivo y seguir su consejo (dejarlo, añadir heparina o cambiar a minipíldora sólo de gestágenos). “Si se trata de un vendaje de un brazo, por ejemplo, que no impida la movilización, no es necesario dejar el anticonceptivo”, puntualiza a Maldita Ciencia Vicent Carmona, ginecólogo y maldito que nos ha prestado sus superpoderes. Es decir, el problema no es la compresión de la venda, como dice el tuit, sino la inmovilización de la zona.

¿Y por qué tomar la píldora aumenta el riesgo? La píldora anticonceptiva combinada lleva dos componentes: un estrógeno y una progesterona. “El componente estrógeno produce un estado de hipercoagulabilidad que el progestágeno modula”, explica a Maldita Ciencia Francisca Martínez, jefa de la Unidad de Anticoncepción de la clínica ginecológica Dexeus Mujer, quien añade que el riesgo de tromboembolismo venoso es mayor en el primer año de uso. “La paciente con patología venosa crónica no es candidata a la toma de anticonceptivos combinados. Si existen antecedentes trombóticos, trastornos de la coagulación o patología dependiente de alteración de los factores de coagulación, se debe pautar sólo gestágeno (progesterona)”, afirma a Maldita Ciencia la ginecóloga Flor Isabel Maura Tejeda, maldita que nos ha prestado sus superpoderes. 

Por este motivo, “ante un traumatismo que necesite asistencia médica y que requiera inmovilización y/o aplicación de una férula, independientemente de la gravedad, siempre hay que decirle al médico que está tomando anticonceptivos. Este valorará la necesidad de una profilaxis”, explica a Maldita Ciencia Carlos Ortega Millán, médico de Familia en el Área Sanitaria Norte de Córdoba.

Pablo Tobías, médico especialista en Obstetricia y Ginecología y maldito que también nos ha prestado sus superpoderes, coincide en que en estos casos es necesario establecer el riesgo de trombosis según los datos de la paciente para recomendar ciertas medidas preventivas, bien sean sólo medias de compresión, deambulación precoz (evitar el reposo absoluto mucho tiempo y caminar cuanto antes para evitar la aparición de trombos) e hidratación adecuada; o si es preciso fármacos anticoagulantes como la heparina. “Existen diversas escalas y protocolos de distintas sociedades que recomiendan unas medidas u otras según los factores de riesgo como la edad, el tipo de cirugía, la obesidad, el hábito tabáquico, enfermedad oncológica, tiempo o grado de inmovilidad”, señala el experto.

Tobías añade que, dado que el riesgo absoluto en general es bajo, no suele evitarse su uso salvo en pacientes concretas. En todo caso, como decíamos “en algunas pacientes se recomiendan métodos sólo con progesterona o no hormonales para no aumentar en exceso el riesgo de trombosis”. En definitiva, como recuerda Martínez, tras cirugías, fracturas y situaciones de inmovilidad, se debe comentar la situación con el médico, para que aconseje lo más prudente.

En Maldita Ciencia ya hablamos sobre los datos y mitos que has podido oír en relación a la píldora anticonceptiva.

¿Hay pimientos masculinos y femeninos según sus lóbulos?

Ya hemos hablado de que el número de protuberancias de los pimientos no influye en su sabor. ¿Pero se deben esta variación en sus lóbulos o protuberancias a su sexo o género? ¿Hay pimientos masculinos y femeninos? La respuesta es que no

“Hablar del sexo de los pimientos es erróneo porque el pimiento es un fruto y no tiene género”, aclara a Maldita Ciencia Rosa Porcel, doctora en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Granada e investigadora del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) de la Universidad Politècnica de València y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Quien sí tiene sexo son las flores, que en el caso de la planta del pimiento son hermafroditas, es decir, tienen órganos reproductores masculinos y femeninos. Porcel indica que “si quisiéramos ponerle un sexo al fruto (que no lo tiene), en todo caso tendría los dos, no uno”.

¿La vacuna contra la COVID-19 podría acabar con miles de tiburones?

Se ha publicado en medios de comunicación que la vacuna contra la COVID-19 podría suponer la muerte de miles de tiburones por usar escualeno, una sustancia presente en estos animales, en las vacunas. La denuncia provenía de la organización Shark Allies. En realidad no es cierto que se use esa sustancia en las tres vacunas contra el coronavirus aprobadas en la Unión Europea pero sí en algunas de las que están en investigación.

El escualeno, presente en el aceite de hígado de tiburón pero también en plantas y otros animales, se puede usar como adyuvante, es decir, como sustancia que aumenta la respuesta inmune de las vacunas. El escualeno procedente de tiburones se usa actualmente en vacunas contra la gripe que contienen proteínas virales, partes del virus o un virus inactivados, indican a Maldita Ciencia desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Pero el escualeno no está en ninguna de las vacunas contra el coronavirus autorizadas en la Unión Europea de momento (Pfizer/BioNTech, Moderna y AstraZeneca/Universidad de Oxford) aunque “algunas de las decenas de vacunas COVID-19 en desarrollo” sí usan escualeno, aclaran fuentes de la AEMPS.

Sólo la potencial vacuna en desarrollo de GSK-Sanofi Pasteur contiene escualeno, afirma a Maldita Ciencia Jaime Jesús Pérez Martín, vocal de la Asociación Española de Vacunología y subdirector general de Prevención, Promoción de la Salud y Adicciones de la Consejería de Salud de la Región de Murcia. El experto concluye que “ninguna de las actuales lo llevan y, por lo tanto, no es previsible que esto influya nada en la población de tiburones en el corto y medio plazo”.

Desde Pfizer y AstraZeneca confirman a Maldita Ciencia que su vacuna contra el coronavirus no contiene escualeno. La propia Shark Allies admite en su web que el escualeno procedente de tiburón no se usa actualmente en las vacunas contra el coronavirus que se están administrando ni en las que estén cerca de ser aprobadas. Shark Allies señala que ni las vacunas de Moderna, Pfizer, AstraZeneca, Johnson & Johnson/Janssen y Bharat Biotech llevan escualeno. “La mayoría ni siquiera usan siquiera un adyuvante”, aclaran.

Antes de que te vayas…

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En este artículo han colaborado con sus superpoderes los malditos Vicent Carmona, Pablo Tobías y Flor Isabel Maura.

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