Casado se ‘independiza’: trata de salvarse vendiendo Génova 13 y también impone la ley del silencio

DAVID MUDARRACasado y García Egea Génova 13 se había transformado, desde hace unos años, en un símbolo de la corrupción. Nuestra obra de reforma de la sede ‘habitual’ está ahora mismo siendo enjuiciada por la

Génova 13 se había transformado, desde hace unos años, en un símbolo de la corrupción. Nuestra obra de reforma de la sede ‘habitual’ está ahora mismo siendo enjuiciada por la Audiencia Nacional en la situacion de la caja B. Factura a factura. Por allí habían entrado y salido a lo largo de décadas (como Mateo por su casa) Luis Bárcenas, Francisco Correa y Álvaro Pérez ‘El Bigotes’. En su planta noble se trituraron hasta los papeles de la contabilidad paralela.

El PP prosigue en el abismo, Pablo Casado no consigue remontar y el partido está despedazado desde este domingo por las selecciones catalanas. Vox le ha ‘sorpassado’ en Cataluña, esa red social tan sensible para la derecha, con la que ha hecho y hace política pensando en el resto de España. El nuevo líder en la bifurcación: ¿qué puede llevar a cabo para salvarse?

Ya que desde nuestro número 13 de Génova el líder ha anunciado ante una nerviosa y abatida cúpula del PP este martes que vende la ‘casa’. Hace daño, sostienen en la dirección del partido, a la imagen del partido y de la dirección que llegó anteriormente congreso extraordinario. Casado intentar levantar una muralla con el pasado… ese en el que asimismo participó siendo vicesecretario de Comunicación de Mariano Rajoy y un joven líder de Novedosas Generaciones mimado por Esperanza Aguirre y José María Aznar.

Lo que pretende Casado

Casado ha emprendido una huida hacia adelante, se habla casi de una refundación completa del Partido Habitual. Su plan pasa por un nuevo residencia para el partido y festejar una enorme convención en otoño para poner a la formación cada día. Pero nada de tocar a algún integrante de la actual dirección (con Teodoro García Egea siguiendo como ‘número dos’) ni de realizar autocrítica (pese a los dardos-mísiles de Cayetana Álvarez de Toledo en su entrevista en El Planeta).

Según explican fuentes del Partido Habitual, ese cambio de sede se va a hacer “a la mayor brevedad”, si bien no se concretan fechas. Se acabó con ese edificio ubicado frente a la Audiencia Nacional (exactamente la misma que les está juzgando) donde se celebraban las victorias electorales (saltando por el despacho de la primera planta que perteneció a Esperanza Aguirre y a Cristina Cifuentes), en el que se hizo aquella foto de Rajoy y toda la cúpula culpando a Baltasar Garzón de arrancar una causa general contra el partido y en el que siempre había cronistas en la puerta. Ese sitio que vio de qué manera entraba la Policía para llevarse documentos por la Gürtel y en el que se destrozaron los ordenadores de Bárcenas.

Ese es el pasado del PP, sí, sí. Pero Pablo Casado procura borrarlo. Otro de los anuncios que hizo es que no piensa hablar más sobre casos anteriores. Algo que choca con la realidad: ¿puede decir un líder político en la España de 2021 de lo que se habla o no? ¿Puede defenderse un partido sin charlar de su pasado? ¿No posee nada que decir el PP sobre las sentencias que aseguran que tuvo una caja B desde 1989? ¿Ya no va a hablar Pablo Casado sobre Mariano Rajoy o José María Aznar? ¿Se puede renunciar a borrar esa historia y luego intentar marcar la diferencia con Vox resaltando la administración en los gobiernos?

En este intento de salir adelante de Casado no hay ni un solo ápice de autocrítica. Los desenlaces han sido “pésimos”, ha reconocido, pero la culpa… de Pedro Sánchez, de la Fiscalía, del CIS y de los medios públicos (“al servicio de un partido”). Sigue apelando a teorías de la conspiración y a causantes externos y con la excusa de que lleva poco tiempo. Pero la realidad es que el líder del Partido Habitual llegó hace más de dos años y medio al liderazgo del partido y se ha enfrentado a varias citas electorales. La pregunta es si los votantes prosiguen pensando en el PP del pasado o en Casado. Hay un apunte que se le olvida: Rajoy ganaba las elecciones (tanto en 2011 como en 2015 y 2016) con las situaciones de corrupción abriendo asimismo las portadas.

En la práctica Casado busca la refundación al dejar la sede y también intentar borrar el pasado

Esto tiene muy preocupados a los principales barones del partido, que ven de qué manera Casado no conseguir despegar y que el partido todavía es antipático para poder una gran victoria en todo el país. Todo ello verificando cómo Pedro Sánchez amplía el granero en Cataluña, la segunda comunidad más poblada y que en unas selecciones, junto a Andalucía, puede realizar decantar el reparto de escaños.

Había miedo a que Casado decidiera radicalizarse tras el domingo catalán, pero ha prometido que va a continuar en la senda tras la petición de censura: el centro político y la moderación. El inconveniente asimismo es que esto no le ha servido por el momento y en las catalanas el gran cobijo de la derecha fué la ultraderecha de Santiago Abascal

 

En el PP tratan de ofrecer la sensación, y lo reitera Casado, de que están en “empate técnico” con el PSOE. Pero las urnas en Cataluña fueron clarísimas y en el CIS van muy abajo. Pese a las críticas al organismo de José Félix Tezanos, su predicción precisamente para las catalanas fué muy acertada.

Además de esto, los ‘populares’ ven cómo Vox está crecido y de qué manera Abascal no renuncia a ese intento de ofrecer el ‘sorpasso’ a nivel nacional. Tras la moción de censura, se creó una falsa sensación de que Casado había roto con la ultraderecha y de que ese giro al centro le llevaría a ser mucho más fuerte, pero no se ha sentido. 

En la dirección se prosigue pensando que es imposible ganar al PSOE si hay tres opciones a la derecha, pero ahora ven que con Vox no pueden fusionarse. Por ende, en este momento las miradas están más bien puestas en Cs y se intentará engullir a lo que queda de los naranjas (un primer acto fue el fichaje de Lorena Roldán, si bien no ha servido para bastante en Cataluña).

Si Génova 13 ha colgado el letrero de ‘se vende’, no están muy allí en la también faraónica sede que instaló Ciudadanos en la calle Alcalá, muy cerca de la plaza de Las Ventas. Inés Arrimadas ha reunido asimismo a la cúpula del partido y ha asumido “fallos”, como no haber conocido motivar al constitucionalismo. Pero asimismo se aferra al cargo, piensa que es algo del pasado, y se mantiene estable en su rumbo y estrategia. Y tampoco cambiarán ninguno de los semblantes que la acompañan en la dirección del partido desde aceptó las riendas en el mes de marzo del pasado año.

La derecha arde. Y sólo están contentos en Vox…


Photo gallery
Elecciones catalanas 2021


See Gallery





Photo gallery
Bárcenas, en la Audiencia


See Gallery







Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *