Descubren una nueva secuela de la covid

RADIOLOGICAL SOCIETY OF NORTH AMERICAEl COVID-19, relacionado a anomalías oculares probablemente peligrosas. Los estudiosos han encontrado, mediante resonancia magnética, anomalías importantes en los ojos de varias personas con COVID-19 grave, según una investigación publicado en

Los estudiosos han encontrado, mediante resonancia magnética, anomalías importantes en los ojos de varias personas con COVID-19 grave, según una investigación publicado en la revista Radiology. Los resultados del estudio apoyan la necesidad de un examen ocular en estos pacientes para proporcionar el régimen y el manejo correctos de las manifestaciones oftalmológicas potencialmente graves de COVID-19.

La pandemia de COVID-19 ha afectado a más de 100 millones de personas desde que comenzó a principios de 2020. Aunque el virus agrede principalmente a los pulmones, se ha relacionado con anomalías oculares como la conjuntivitis y la retinopatía, una enfermedad de la retina que puede provocar la pérdida de visión. Se han notificado anomalías oculares visibles en exámenes de resonancia imantada, pero la investigación sobre la naturaleza y la continuidad de estas anomalías tiene límites.

Para conseguir más información, la Sociedad Francesa de Neurorradiología (SFNR) inició una investigación de 129 pacientes con COVID-19 grave que se sometieron a una resonancia magnética cerebral.

De los 129 pacientes, nueve (7%) tenían hallazgos anormales en la resonancia imantada del globo ocular. Las resonancias magnéticas enseñaron uno o mucho más nódulos en la parte de atrás, o polo posterior, del globo ocular. Ocho de los nueve pacientes habían pasado un tiempo en la unidad de cuidados intensivos (UCI) por COVID-19.

“Demostramos que ciertos pacientes con COVID-19 grave de la cohorte francesa de COVID-19 tenían uno o varios nódulos en el polo posterior del globo ―resalta el autor primordial del estudio, Augustin Lecler, profesor asociado de la Facultad de París y neurorradiólogo del Departamento de Neurorradiología del Hospital Fundación Adolphe de Rothschild de París―. Esta es la primera vez que se describen estos descubrimientos a través de resonancia magnética”.

Los nueve pacientes tenían nódulos en la zona macular, el área en la parte posterior del ojo responsable de nuestra visión central. Ocho tenían nódulos en los dos ojos.

Los resultados proponen que se debe considerar el cribado en todos y cada uno de los pacientes con COVID-19 grave para advertir estos nódulos. En la práctica clínica, esta detección podría integrar una exploración dedicada de los ojos con resonancia magnética de alta resolución, afirmaron los estudiosos.

Los exámenes adicionales sugeridos incluyen la fundoscopia, que usa una lupa y una luz para revisar la parte de atrás del interior del ojo, y la tomografía de congruencia óptica, una prueba no invasiva que proporciona una imagen en 3D de la estructura del ojo.

Los inconvenientes oculares pueden pasar inadvertidos

El doctor Lecler apunta que los inconvenientes oculares graves pueden pasar desapercibidos en gran medida en la clínica, en tanto que los pacientes con COVID-19 hospitalizados en la UCI de manera frecuente reciben tratamiento por afecciones considerablemente más graves y potencialmente mortales.

“Nuestro estudio aboga por la detección de COVID-19 grave en todos los pacientes hospitalizados en la UCI ―sigue el doctor Lecler―. Creemos que esos pacientes deben recibir tratamientos de protección ocular concretos”.

El mecanismo tras la formación de nódulos sigue siendo desconocido, afirmaron los investigadores, aunque podría estar relacionado con la inflamación causada por el virus.

El drenaje indebido de las venas de los ojos, un inconveniente que está en los pacientes que pasan tiempo en la UCI en decúbito prono o intubados, asimismo puede ser un aspecto. Siete de los nueve pacientes con anomalías oculares del estudio habían sido puestos en decúbito prono en la UCI en el transcurso de un tiempo prolongado.

Los estudiosos están haciendo exámenes clínicos y de resonancia magnética de rastreo en los sobrevivientes para supervisar los nódulos y ver si tienen alguna consecuencia clínica, como pérdida de la visión o deterioro del campo visual.

Asimismo están realizando exámenes de resonancia magnética en pacientes nuevos con COVID-19 grave de la segunda y tercera multitud de la pandemia, usando pruebas oftalmológicas más terminadas para relacionar con los resultados de la resonancia imantada.

Los efectos en pacientes con COVID-19 moderado están actualmente bajo investigación. “Hemos lanzado una investigación prospectivo con imágenes de resonancia imantada de alta resolución dedicadas para explorar el ojo y la órbita en pacientes con COVID leve a moderado ―adelanta el doctor Lecler―. Por ende, vamos a poder comprender si nuestros descubrimientos fueron específicos de pacientes con COVID grave o no”.

Los hallazgos respaldan indagaciones precedentes que probaron que la COVID-19 cobra un mayor precio en personas con problemas médicos existentes. De los nueve pacientes con nódulos oculares, dos tenían diabetes, seis eran obesos y 2 tenían hipertensión.




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