¿Por qué huelen mal los pies?

Si alguna vez ante un «ponte cómodo y descálzate, si te apetece» has pensando que ojalá te tragase la tierra, muy probablemente algo haya tenido que ver con el tufillo que podrían dejar en ese

Si alguna vez ante un «ponte cómodo y descálzate, si te apetece» has pensando que ojalá te tragase la tierra, muy probablemente algo haya tenido que ver con el tufillo que podrían dejar en ese momento tus pies. Esta semana nos habéis preguntado por qué esta parte del cuerpo puede presentar un olor tan característico. Lo primero que hay que tener en cuenta es que, como cualquier otra zona, transpiran y lo cierto es que el sudor, bien, bien, no huele. 

Las culpables de este hedor al que muchas veces nos referimos al hablar de pies, en general, son las bacterias. “Estas habitan normalmente en los pies y les encantan los lugares húmedos y oscuros como el interior de unos zapatos sudados”, explica en la web KidsHealth. “Se multiplican con el sudor, de modo que, cuando no uses calcetines, se reproducirán a gran velocidad”. 

Además, si coinciden determinadas condiciones, las bacterias pueden darse un buen festín gracias a nuestros pies. “Se alimentan de las células de piel muerta y de los aceites de la piel. Las colonias de bacterias crecerán y empezarán a eliminar productos de desecho en forma de ácidos orgánicos. Son estos ácidos orgánicos los que huelen tan mal”, añaden los expertos de KidsHealth. 

Lo “bueno” en todo esto es que hay solución y diferentes medidas para evitar (o disminuir) este mal olor. El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido propone unos cuantos consejos. Entre los más importantes, como es evidente, mantener los pies limpios y secos y cambiarse los zapatos con regularidad. Intenta que estos no te aprieten mucho y que no sean de plástico.  

Además, puede ayudar lavarse bien los pies con jabón antibacteriano una vez al día y secarlos bien después de haberlos mojado (sobre todo entre los dedos). Además, utilizar calcetines diferentes cada día, y no reutilizarlos demasiado. Si estos son de lana o algodón y no de nailon, mejor. Las uñas, por su parte, deben mantenerse cortas y limpias y, con respecto a la piel más dura, mejor si la limamos (si no, al humedecerse, puede ser el entorno perfecto para las bacterias de las que hablábamos). 

Puedes leer más sobre el tema en The Conversation.


Primera fecha de publicación de este
artículo: 31/12/2020


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