Por qué razón la vacuna Sputnik no llega a la UE (de momento)

Sergei Bobylev\TASS via Getty ImagesEl seleccionador ruso de fútbol, Stanislav Cherchesov, recibe la vacuna contra el covid el 16 de febrero. El 11 de agosto de 2020, solamente siete meses después de saber los primeros

El 11 de agosto de 2020, solamente siete meses después de saber los primeros casos de coronavirus en Wuhan, Rusia registró su primera vacuna frente al covid, antes que ningún otro país. El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció entonces que su propia hija ahora se había vacunado, y que el país comenzaría la producción en masa de las dosis para inmunizar a toda la población. La red social científica y la población por norma general se mostraron escépticas.

El 9 de noviembre, Pfizer anunció que su vacuna alcanzaba una efectividad superior al 90%; dos días después, Rusia contraatacaba, comunicando que su inoculado, bautizado como Sputnik-V, tenía un 92% de eficacia. La comunidad científica y la población en general se presentaron incrédulas.  

El 2 de febrero, The Lancet, entre las gacetas científicas mucho más reputadas de todo el mundo, publicó un producto donde se constataba no sólo que la Sputnik-V creaba anticuerpos y era segura, sino su eficacia superaba el 91%. Y entonces el resto de todo el mundo aceptó que la habían subestimado. Hasta ese momento, absolutamente nadie se había planteado que Occidente fuera a apostar por la vacuna rusa, pero desde entonces cabe esa pequeña posibilidad y, más que nada, surge la pregunta de si Europa debería llevarlo a cabo.   

“Mientras no haya un dosier, es realmente difícil que se autorice en Europa”

Sólo un día siguiente de la publicación aparecida en The Lancet, Alemania comunicó que se ofrecía a producir la vacuna rusa en territorio germano para hacer más ágil su fabricación, y Austria se sumó a la propuesta el 7 de febrero. Ambos países ponían un solo requisito para esto: contribuirían a su producción siempre y cuando la Agencia Europea del Fármaco (EMA) diese antes luz verde a la Sputnik. Y he ahí el quid de la cuestión. 

“La Agencia Europea del Medicamento no ha participado en ningún momento en el proceso de avance de este producto ni ha recibido información, por lo tanto no puede autorizarlo si no posee los datos”, explica Amós García Rojas, presidente de la Asociación De españa de Vacunología (AEV). “Para aprobarlo, los productores tendrían que mover el dosier a la agencia y esta evaluarlo con tranquilidad. Pero en Europa, mientras que no haya un dosier, es imposible que se autorice un producto”, apunta. 

Con la Sputnik, no todo se ha hecho siguiendo los parámetros que se prosiguen habitualmente en la Unión Europea

García Rojas reconoce que “por lo que se ha publicado en The Lancet, la vacuna rusa pinta bastante bien y es bastante sugestiva”. “Pero no todo se hizo siguiendo los factores que se prosiguen frecuentemente en la Unión Europea”, matiza, pues “la vacuna se comenzó a dirigir en el momento en que todavía no había cumplido la etapa 3 de ensayos clínicos”. 

El vacunólogo es consciente de que, para su aprobación, falta un ingrediente precisamente científico-sanitario, pero no sólo eso. En este caso intervienen también “cuestiones geopolíticas”, admite. “Hay un tablero de ajedrez donde múltiples potencias juegan para buscar un mejor posicionamiento geoestratégico”, dice García Rojas, que cita a Rusia y China como países que “están ofreciendo su vacuna de manera muy conveniente a determinados países”.

Rusia “debe dar el primer paso”

Mira Milosevich, estudiosa principal del Real Instituto Elcano, menciona también la “cuestión geopolítica” para argumentar por qué no se está poniendo la Sputnik en la UE, pero antes señala a Rusia como “la que tiene que dar el paso inicial”. “A fin de que la EMA dé su visto bueno, el país que genere la vacuna debe solicitar que se empiece este proceso”, reitera. Y esto todavía no ha tenido rincón, tal y como asegura Bruselas.

El inconveniente aquí no es tanto burocrático, señala Milosevich; el problema es que Rusia “tiene que enseñar a la EMA todos los dosieres del desarrollo de desarrollo de la vacuna. Y no nos encontramos para nada seguros de que el país esté dispuesto a llevarlo a cabo”, enseña. 

Es el Kremlin, y no un laboratorio privado, el que negocia

En esta clase de pulso también tiene mucho que ver, de nuevo, la diplomacia. “La vacuna se ha convertido en una cosa del Gobierno”, asegura la investigadora. A diferencia de los contratos que ha firmado la UE con laboratorios privados como Pfizer, Actualizada o AstraZeneca, en la situacion de Rusia, es el Gobierno quien hace estas gestiones. El Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, donde se produce la Sputnik, “no es quien verdaderamente negocia, sino es el Kremlin, que tiene más influencia y que es el que está haciendo publicidad de la vacuna”, enseña Milosevich.

El papel de la geopolítica

Desde un comienzo, el nombre escogido para la vacuna rusa —exactamente el mismo que se puso al primer satélite de la Unión Soviética enviado al espacio en 1957, en plena Guerra Fría—, ya daba un concepto de que la búsqueda por la vacuna iba a ser una verdadera carrera entre potencias, y no solo en busca de la salud pública mundial. 

“Para Rusia es primordial estar presente en ciertas zonas de todo el mundo y demostrar que su producto está en el mercado en todo el mundo”, señala Mira Milosevich. Por eso hasta 29 países, entre de Latinomérica, los Balcanes y varios laboratorios privados de India, Pakistán e Van a ir, ya han negociado con el Kremlin su envío de dosis. 

La vacuna va a llegar incluso a Hungría, cuyo gobierno presidido por el ultranacionalista Viktor Orbán se ha desligado de la UE y ha firmado su propio acuerdo con Putin. Pero hay mucho más voces que solicitan la Sputnik dentro de la Unión. 

En Serbia, que no pertenece a la UE, la vacunación con la Sputnik ha comenzado, y la nación se convirtió en el segundo país de Europa por porcentaje de población vacunada, solo tras Reino Unido (que tampoco está ya en la UE, recordemos). El revuelo al notar lo bien que la va a Serbia fué tal que muchos de sus vecinos croatas (que sí forman parte de la UE) están cruzando la frontera para proceder a vacunarse allí —según cuenta Milosevich—, y la semana anterior la embajada rusa en Croacia se vio colapsada por la avalancha de llamadas y visitas de ciudadanos que pedían recibir la Sputnik. 

A dónde pararán las vacunas rusas

Más allá de la euforia que aparece en las últimas semanas, Rusia sólo ha puesto 2,7 dosis por cada 100 pobladores, un par de veces menos que la media de la Unión Europea, que se sitúa cerca de 5,5. 

Milosevich sostiene que este retraso no hay que a problemas de producción, sino a la desconfianza de la multitud hacia la vacuna según una encuesta del centro independiente Levada, el 58% de la población rusa era reluctante a ponerse la vacuna en el mes de diciembre, y a que una esencial cantidad de las dosis fabricadas es destinada en venta para otros países. “Esto supone un beneficio comercial, pero asimismo una exhibe de soft power, que garantiza la proyección de su poder”, enseña la estudiosa.  

La venta de vacunas a otros países supone un beneficio comercial, pero asimismo una muestra de ‘soft power’, de proyección de su poder

“Básicamente, esto quiere decir: ‘Aunque los países occidentales pretendan aislarnos con limitaciones económicas, diplomáticas y financieras por la guerra de Ucrania y la anexión de Crimea, somos tan capaces como otros o mucho más’”, ilustra Milosevich. 

Y en Europa… el pulso prosigue 

Todavía existe quien confía en que en los próximos meses la EMA evalúe y dé por último luz verde a la Sputnik, pero, por lo pronto, el pulso continúa. Aunque a principios de mes Josep Borrell, prominente representante para la Política Exterior de la UE, felicitó a Rusia por la Sputnik y consideró una “buena nueva” que fuera aprobada por la EMA frente a la “escasez de vacunas” en Europa, este miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuestionó abiertamente dado que Rusia esté ofreciendo “millones y millones de dosis mientras no progresa lo suficiente en el momento de vacunar a su propia población”.

La contestación de Rusia no se ha hecho esperar, y han acusado a Von der Leyen de intentar “politizar el problema” y de enseñar “un nivel inadecuado de conocimiento”.  

En los últimos meses, la UE ha firmado contratos con AstraZeneca, BioNTech/Pfizer, Actualizada, Sanofi/GSK, Janssen y CureVac, y ya está aplicando vacunas de las tres primeras. El tiempo y la diplomacia afirmarán si al final también consigue un convenio con Rusia y si la Sputnik cruza el ‘telón de acero’. 


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