Evitar la cuarta ola o al menos «limitarla», el reto de España para no repetir errores recientes en la desescalada

REUTERS/SUSANA VERA vía GTRESGentío en las calles de La capital de españa los días previos a Navidad Miedo a la cuarta ola pero, más que nada, a reiterar los errores del pasado. España charla de

Miedo a la cuarta ola pero, más que nada, a reiterar los errores del pasado. España charla de desescalada tras sobrepasar en las últimas semanas “lo peor” de la tercera ola con un miedo de fondo, rememorar el colapso de centros de salud y el ascenso de muertes y contagios como tras el verano y las Navidades. Hasta Pedro Sánchez ha advertido del peligro real de regresar a ello con un mensaje claro: “Hay que evitar la cuarta ola”. Los expertos se constituyen con limitar sus peligros, porque aseguran que llegar, “llegará”.

Si bien parezca olvidado entre descensos de la curva y relajaciones de medidas, España sigue en estado de alarma por coronavirus hasta mayo. Pedro Sánchez volvió a recordarlo en el Congreso de los Diputados. “El covid-19 solo necesita una mecha para alcanzar descontroladamente”, ha apuntado el presidente antes de afear lo ocurrido en Navidades. “No se debió bajar la guardia entonces y consecuentemente no podemos bajar la guardia en este momento”.

Las prisas por socorrer las fiestas a nivel económico, turístico y social dieron sitio a repuntes de contagios, hospitalizaciones y muertes que dejaron al país al filo del colapso. Una escena parecida a la vivida en la primera ola de marzo y abril de 2020. Un año después, una sola frase ha encendido todas las alarmas sanitarias: “Socorrer la Semana Santa”. Sencillamente mentarlo provoca escalofríos a los epidemiólogos y expertos en salud pública.

“Una lección a no olvidar es que no tenemos la posibilidad de poner fechas fijas. Ese ‘seguramente en Semana Santa tendremos movilidad’… Pues igual sí o no, es dependiente si antes hay un aumento de transmisión. Mejor ir cada semana que poner fechas a dos-tres meses”, apunta Pedro Gullón, epidemiólogo y instructor en la Facultad de Alcalá

Me temo que nadie hemos llegado a entender que o sea la nueva normalidad, un escenario maleable frente a una realidad horriblePedro Gullón, epidemiólogo

El panorama a fines de febrero, según avanzan las vacunas y se frena la incidencia, parece mucho más favorable. Sánchez ha apuntado a “la última parte de la urgencia sanitaria y el inicio de la restauración económica y popular”. Pero lejos de cualquier triunfalismo en oposición al virus. Por esto mismo, el presidente no ha ahorrado críticas a Díaz Ayuso ante su “demasiado rápida, demasiado ligera y poco responsable” iniciativa de desescalada en La capital española. La zona en la actualidad marca la segunda peor incidencia de España, con 339, solo tras Melilla.

“Sabemos las consecuencias que han traído las desescaladas abruptas. Los datos invitan a una desescalada, pero con toda la prudencia, pues el descenso se está frenando”, ha advertido la ministra de Sanidad, Carolina Darias, para pedir compromiso “y los pies en el suelo” a las comunidades en la flexibilización de las normas.

El mensaje de cautela de Pedro Sánchez y su equipo es compartido por el resto de fuerzas. Por prácticamente todas, por el hecho de que Vox sigue instalado en la crítica por la “falta de libertades”. Pablo Echenique, representante de Unidas Podemos, fué de los más claros en soliciar huir del mensaje de salvación de la campaña turística por Semana Santa.

Sabemos las secuelas que han traído las desescaladas ásperasCarolina Darias, ministra de Sanidad

Lo que se realice desde el día de hoy va a marcar de qué manera golpea la temida cuarta ola, advierte Pedro Gullón. Él y muchos de sus colegas afirman que sí va a generarse, pero está en “nuestras manos” limitarla. “En algún instante subirá la transmisión, es posible que sea a nivel global y no solo en España, pero de nuestras medidas tendrá dependencia bastante de qué manera nos afecte”. Entre las incógnitas aún sin respuesta, cuándo llegue y exactamente en qué etapa de la vacunación coincida, con qué crueldad golpee o si tendrá especial encontronazo en fallecidos y hospitalizaciones.

Gullón remarca el ‘cuándo’ como elemento clave frente al futuro aumento de casos: “Cualquier aumento de transmisión que se genere desde una incidencia tan alta como la presente tiene un efecto horrible. Si de diez personas únicamente una tiene covid, si bien suban algo los contagios el peligro no es elevado, pero si de diez lo tienen cuatro y los contagios vuelven a medrar, entonces las opciones de explosión son enormes. Especialmente, con un nivel de ocupación hospitalaria de peligro extremo o alto como disponemos. El ejemplo está en lo que pasó antes de Navidad y lo que vino después”.

Cualquier aumento de transmisión que se produzca desde una incidencia tan alta como la actual tiene un efecto terriblePedro Gullón, epidemiólogo

Pone el foco, como toda la red social científica y política, en estudiar de las enseñanzas del pasado. Se lo recordó recientemente la propia OMS a España, cuando ahora sonaban ruidos de desescalada con una incidencia muy sobre el llamado ‘riesgo radical’. ¿Verdaderamente aprendido algo? “En lo teorético, sí, hemos aprendido que desescalar rápido tiene sus inconvenientes”, responde el epidemiólogo, aunque a efectos prácticos considera lo contrario. 

“Hasta Pedro Sánchez reconoce en este momento que en la primera ola se aliviaron medidas rapidísimo y eso que se realizó con un nivel de transmisión extremadamente mucho más bajo que el de hoy. Pero en el mes de noviembre se desescaló a un nivel de incidencia altísimo [el día 30 la IA a 14 días estaba aún en 275, por encima del “riesgo extremo”] para salvar la campaña navideña y las fiestas”, reflexiona. Viendo al presente, ve con inquietudes las políticas de múltiples territorios: “Ciertos ahora están relajando y aunque el ritmo no parece demasiado veloz, han de ser medidas de ida y vuelta para corregir veloz. Es la lección a aprender”.

El ‘mal ejemplo’ de Madrid por ir “a su aire”

El inconveniente del paseo de ida y vuelta que apunta Pedro Gullón es que “es impopular”. “A nivel político, pienso que es complicado dar marcha atrás en una desescalada, pero temo que absolutamente nadie hemos llegado a comprender que esto es la nueva normalidad, un escenario flexible ante una situación horrible, ese subir y bajar, para limitar su encontronazo”, apunta.

No hay, recalca, un límite a partir del como sí se puede levantar la mano con las restricciones. “No es cuestión de 100 o 50, hay más causantes en juego. El Consejo Interterritorial de Salud aprobó un semáforo con 24 indicadores para escalar y también desescalar medidas. Algunas comunidades lo están empleando, como Navarra, pero en el otro extremo está Madrid, que es la que más a su aire ha ido, la que más ha costado manejar por tomar medidas que muchas veces son mucho más estéticas que otra cosa”.

Por ello, Pedro Gullón pide compromiso en los mensajes que se emiten a la población: “Se genera mucha frustración al ciudadano si parece que puedes organizar tu Semana Santa y luego no puedes. Además, por más que coloques cierres perimetrales a última hora, si has dejado calar la idea de “socorrer” las vacaciones es realmente difícil controlar al mundo entero”.




Source backlink

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *