A qué juega Juan Carlos I

GETTYJuan Carlos I frente a la mirada de su hijo, el rey Felipe VI, en una imagen de archivo. La última regularización fiscal de Juan Carlos I genera mucho más preguntas que respuestas. El rey

La última regularización fiscal de Juan Carlos I genera mucho más preguntas que respuestas. El rey emérito ha alegado un incremento injustificado de patrimonio para presentar a la Hacienda de todos los españoles los prácticamente 4,4 millones de euros que ha eludido abonar. Pero, según analiza a este diario el exdirector de la Agencia Tributaria Ignacio Ruiz-Jarabo, hablamos de “una contradicción absoluta”.

Para comprender el porqué de tal incoherencia, Ruiz-Jarabo ten en cuenta que el contribuyente siempre y en todo momento conoce el origen de su patrimonio: “No puede decir incremento injustificado, por el hecho de que se conoce de dónde ha venido”. La cuestión, según el exresponsable de Hacienda, es de qué manera justificaría el rey, si no, esos ingresos en la declaración.

Una regularización es una declaración de Hacienda, ni más ni menos. “Los ingresos son rendimiento de trabajo o de actividad profesional y claro, Juan Carlos I no pudo tener rendimientos de actividad profesional o del trabajo porque el interrogante que nos haríamos todos sería: ¿Y qué trabajo ha desarrollado para esa fundación? Entonces, semeja que les habría dado vergüenza ponerlo así y lo han metido en un epígrafe, el de incremento injustificado, que es absurdo pues el contribuyente sabe de dónde le llegó el dinero”.

La verdad es que lo que ha hecho Juan Carlos I “es frecuente en aquellos que son siendo conscientes de que no han comprado en su momento lo que debían pagar”, según el exdirector de la Agencia Tributaria, quien tiene claro que detrás de ese movimiento del exjefe del Estado está el objetivo de “librarse de una condena por delito fiscal”. El revuelo que ha causado la regularización fué tal, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha salido al paso del asunto este viernes en Moncloa reconociendo la “incívica” conducta del monarca.

No puede decir incremento injustificado, pues se conoce de dónde ha venidoIgnacio Ruiz-Jarabo, exdirector de la Agencia Tributaria.

Juan Carlos I se librará de esa condena, aclara Ruiz-Jarabo, siempre que lo que ha presentado cumpla los requisitos legales: “Espontaneidad, veracidad y que sea completa. Si en lo que ha presentado en este momento ha metido todo cuanto no declaró en su día y es preciso, pues se librará de una condena. Pero eso es lo que tiene que comprobar la Agencia, si ha proclamado todo y de forma veraz”. 

Sin embargo, para quien dirigió Hacienda entre 1998 y 2001, el movimiento de Juan Carlos I genera más dudas: “Me ha llamado la atención una cosa: que todo lo que ha proclamado en este momento y lo único que ha declarado ahora es que le pagaron 8 millones de euros en vuelos. ¿Y no recibió nada más que quede pendiente de declarar? ¿No ha recibido solamente en estos años? Esa es la incógnita”.

La percepción en la opinión pública es que Juan Carlos I regulariza su situación una vez ha trascendido su supuesto entramado de ocultación fiscal. “Parece que es cierto que si no hubiera salido nada estos meses, probablemente hubiese seguido sin declarar y sin pagar. Eso es viable. Pero una cosa es el comportamiento de , que es poco edificante, y otra que sea culpa de Hacienda. La Agencia está libre de culpa”, justifica Ruiz-Jarabo.

Si Juan Carlos I regulariza todo el dinero que logre tener oculto, podría regresar a España, algo que, según El Confidencial, ya estaría preparando el monarca adjuntado con Zarzuela y Moncloa, si bien fuentes oficiales de la Casa Real no entran a valorar esa hipótesis y evitan posicionarse: “No nos encontramos accediendo día sí y día también a opinar sobre cuestiones como esas”.

“ está voluntariamente fuera, es posible que aconsejado, pero en términos legales podría estar aquí. Eso sí, en términos de las diálogos que haya tenido con su hijo y con el Gobierno, no lo sabemos”, dice Ruiz-Jarabo. Aunque según Sánchez, que Juan Carlos I vuelva o no a España, es “una resolución personal”.

Por el momento, la cantidad que ha regulado Juan Carlos I, y que le han prestado amigos y hombres de negocios españoles según la Cadena Ser y El Planeta, llega a las arcas públicas en término de cuotas impagadas por el IRPF a lo largo de varios ejercicios. El montante, que viene de la Fundación Zagatka que gestiona su primo Álvaro de Orleans, se encontraba oculto al fisco. Y el objeto del estafa son los vuelos privados del rey emérito que costeó la fundación de De Orleans, supuesto testaferro del monarca.

El primo lejano del rey, de 73 años, está en el ojo del huracán. Él mismo reconoció que ha pagado muchos vuelos a Juan Carlos I, pero que no es su testaferro. No obstante, las pesquisas de la Justicia de españa y suiza semejan indicar lo opuesto. De Orleans era, en teoría, el gestor de la fortuna que el rey atesoró en Suiza que viene de supuestas comisiones ilegales por su intermediación en la adjudicación a un consorcio español de las obras del AVE del desierto en Arabia Saudita. 

El inconveniente para la probabilidad del monarca, según el exdirector de Hacienda, es que esa incoherencia en la manera en que ha justificado la regulación “alimenta la duda” de que, de todos modos, el dinero que le dio la fundación para abonar los vuelos sí era suyo y no una asistencia, como protege De Orleans. “O sea, alimenta la sospecha de que lo que se ha contado estos meses es verdad: que Álvaro de Orleans es su testaferro. Admitir que una fundación le paga 8 millones de euros en vuelos y ponerlo entonces en la declaración así…”, cuenta Ruiz-Jarabo.

De Orleans es el hombre que había pasado desapercibido hasta que se desvelaron las diálogos grabadas de Corinna Larsen, la examante del rey, quien aseveró que era “el hombre de paja” de Juan Carlos I. El primo era, según la aristócrata alemana, la persona que tenía escondes bajo su identidad las cuentas en Suiza del monarca. 

La Fundación Zagatka habría abonado los vuelos privados del rey a lo largo de 11 años en los que le acompañó la propia Larsen, además de estancias en hoteles londinenses que asimismo sufragó, por error, otro supuesto testaferro: el empresario mexicano Allen Sanginés-Krause. Además de esto, esta fundación, con cuenta en numerosos bancos suizos, fue en teoría el cobijo de 7,9 millones de euros predisposición de Juan Carlos I, aunque llegó a dirigir cerca de 14 millones. 

Las comisiones ilegales son el supuesto origen de los fondos de Zagatka, ya que según algunos medios, en torno a 4,6 millones de dólares (3,3 millones al cambio de la época) ingresaron en 2019 en la fundación gracias a un cheque de Huaribe, una compañía filial del grupo constructor español OHL encabezado por Juan Miguel Villar Mir.

La cuenta de Zagatka, de la que Juan Carlos I era tercer beneficiario, estuvo operativa hasta agosto de 2018, más de 4 años tras su abdicación

Álvaro de Orleans alegó que el montante se trataba de sus honorarios por una intermediación en un avance urbanístico en medio de una Riviera Maya. Pero en el mes de octubre de 2018, De Orleans, interrogado por la Fiscalía suiza, fue inútil de cerrar en qué habían consistido sus servicios para la constructora de Villar Mir.

La cuenta de Zagatka, de la que Juan Carlos I era tercer beneficiario, estuvo operativa hasta agosto de 2018, mucho más de cuatro años después de su abdicación y después de perder la inviolabilidad que le otorgó la Constitución mientras fue jefe del Estado. Y esa, la inviolabilidad, es otra de las claves que apunta el exdirector de Hacienda en el momento en que se le pregunta por la diligencia de la Agencia Tributaria en la apertura de una investigación. 

“Rompo una lanza por ella. El delito fiscal es un medio intimidatorio para que la gente pague, pero no es una meta. El objetivo de Hacienda no es que la gente sea sentenciada y vaya a la cárcel. La Agencia lo que hace, con criterio de eficiencia, es comprobar los ejercicios que están a puntito de prescribir. Y ningún ejercicio posterior a la inviolabilidad ha prescrito. Con lo cual, la Agencia no ha actuado incorrectamente. Esto es, no ha dejado prescribir ningún ejercicio”, dice Ruiz-Jarabo.

La Agencia Tributaria no es responsable

El transcurso a fin de que un delito fiscal prescriba es de 5 años —10 desde la última reforma del código penal—, pero el mínimo son 5. Y el período para la prescripción del ejercicio fiscal de 2015, el primero en que Juan Carlos I por el momento no estaba protegido, empieza a contar en junio de 2016, por lo que ese ejercicio no prescribe hasta junio del actual año. “En el 2014 era jefe de Estado y era inviolable. Por eso, a la Agencia no se le puede llevar a cabo esa acusación”, apostilla el exdirector de Hacienda.

Según la versión que dio De Orleans a este períodico a finales del año pasado, es falso que la Fundación Zagatka, propiedad suya, “sea una sociedad pantalla o instrumental o esté acusada de serlo”. Y aclaró que la Fiscalía Anticorrupción de Ginebra investiga la Fundación Lucum, cuyos fondos y gestión “son totalmente ajenos” a él. 

Además, De Orleans aseguró que Zagatka se constituyó “con el propósito de gestionar a nivel administrativo y financiero” una parte de su patrimonio y “tenía como finalidad materializar su asiste para la vivienda real como una parte del legado transmitido por su padre, Álvaro de Orleans-Borbón y Sajonia-Coburgo-Gotha, y su abuelo, Alfonso de Orleans y Borbón, particularmente a Juan Carlos I”. “Es absolutamente falso que la Fundación o sus cuentas hayan albergado dinero del Rey emérito. Así, cualquier acusación de ‘testaferro’ o ‘fiduciario’ es absolutamente falsa y carece de razón y fundamento”, zanjó.


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La buena vida del rey Juan Carlos


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