El viaje al corazón de QAnon del exjefe de Seguridad Nacional de Trump

ILLUSTRATION: REBECCA ZISSER/HUFFPOST; PHOTO: GETTY Michael Flynn, exjefe de Seguridad Nacional de Estados Unidos, se dirigió a una multitud ruidosa que aglutinaba a fieles de QAnon, grupos de extrema derecha y demás seguidores de Donald

Michael Flynn, exjefe de Seguridad Nacional de Estados Unidos, se dirigió a una multitud ruidosa que aglutinaba a fieles de QAnon, grupos de extrema derecha y demás seguidores de Donald Trump y les aseguró que este proseguiría siendo el presidente. Era 12 de diciembre y Trump había perdido las selecciones hacía más de un mes, pero Flynn proclamó una “batalla espiritual por el corazón y el alma del país” que llevaría a la victoria.

Mientras sus tres hermanos le aplaudían, Flynn declaró que las elecciones no habían terminado y que los tribunales no iban a decidir quién sería el próximo presidente de los USA. Trump confiaba en que sus fieles “no consintieran” lo que pasaba en el país y Flynn les alentó a “contraatacar” contra una supuesta trama de fraudes electorales y máquinas de contar votos manipuladas.

“¿Por qué razón no investigan estas máquinas? ¿De qué tienen temor? ¿Qué nos esconden? ¡Nos están escondiendo algo!”, le dijo Flynn a la multitud.

Esa manifestación fue un pequeño adelanto de lo que le esperaba al país el 6 de enero, en el momento en que Trump alentó a sus seguidores a asaltar el Capitolio. En esa manifestación ya hubo violencia: el grupo neonazi Proud Boys provocó una secuencia de reyertas y apuñalamientos que terminó con 33 arrestos. Fue uno de los muchos eventos de diciembre en los que Flynn prestó su voz para apoyar a Trump en su intento de establecerse como líder no electo del país.

Hasta recientemente, Flynn no había aparecido en los medios como colaborador de Trump en ese largo proceso incendiario que acabó con el ataque al Capitolio. En contraste a Trump o los senadores Ted Cruz y Josh Hawley, la participación de Flynn había quedado fuera de los principales medios de difusión, en podcasts de QAnon o en programas de televisión de poca audiencia, como 60 Minutes, de Fox News. Sus apariciones fueron el culmen a un año de descenso a las redes conspiranoicas y de la extrema derecha, donde en este momento es una estrella.

A comienzos de 2017, Flynn era uno de los hombres mucho más poderosos de todo el mundo. Tras décadas de experiencia en el servicio de sabiduría militar, este lugarteniente general terminó como jefe de Seguridad Nacional en la Administración Trump. Cuatro años después, este reputado militar se ocupa de pasearse como invitado en numerosos podcasts de conspiranoicos al que asisten hombres que dicen haber practicado sexo con alienígenas y que creen que las vacunas contienen microchips marxistas. En ese mundo, Flynn es una especie de santurrón y héroe, una figura clave en el movimiento de QAnon, que cree que existe una sociedad internacional segrega de pedófilos satanistas que administran el país y que un inflitrado llamado Q les manda instrucciones para acabar con ellos con la ayuda del mesías Trump.

Los fieles de QAnon y las milicias de extrema derecha empezaron a confiar en que Flynn les asistiría a tomar el control. Días después de la manifestación del 12 de diciembre, la milicia ultraderechista Three Percenters amenazó con pasar a la acción para ofrecerle la vuelta al resultado electoral. “Nos encontramos preparados para ir a la batalla con el general Flynn”, anunció uno del los líderes del Three Percenters el 16 de diciembre. Semanas después, múltiples miembros de este conjunto fueron arrestados por asaltar el Capitolio, incluido un hombre de 48 años que amenazó de muerte a su propia familia si contactaban con las autoridades.

Mientras Flynn se transformaba en un símbolo militar para estos exagerados, siguió en ajustado contacto con el presidente. Aunque su periodo al frente de Seguridad Nacional acabó en un abrir y cerrar de ojos, Trump no se olvidó de . Estuvo pensando en proponerle como candidato a la jefatura del FBI y lo protegió desde el Despacho Oval.

Cuando Trump indultó a Flynn por su conexión con la trama rusa, le dio rienda suelta para ayudar con QAnon y fomentar exactamente las mismas falsedades que llevaron a los insurreccionistas a asaltar el Capitolio.

Descenso a las redes de QAnon

Flynn solo duró tres semanas como jefe de Seguridad Nacional, ya que tuvo que renunciar tras filtrarse unas comunicaciones irregulares con el embajador de Rusia. Menos de un año después, se declaró culpable durante la investigación del fiscal especial Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016.

Tras entrar en un inicio a colaborar con las autoridades, Flynn contrató en 2018 a la abogada Sydney Powell, que brincó a la fama recientemente por sus inverosímiles teorías sobre las selecciones. Su hermano, Joseph Flynn, y su hermana, Barbase Redgate, también empezaron a ejercer de altífonos de QAnon en nombre de Flynn para recaudar fondos. Los registros del tribunal dan a conocer que, en 2019, Flynn arrastraba una deuda de 4,6 millones de dólares en tarifas legales pendientes.

En el momento en que contrató a Powell, los dos empezaron a declarar que Flynn estaba siendo víctima de las injusticias y las tramas del “estado profundo”, unas declaraciones que le asistió a recibir todavía más acompañamiento de QAnon.

“Todavía me hago una pregunta si lo de QAnon fue solo una estrategia cínica para recaudar fondos o si enserio se lo cree”, dice Jared Holt, investigador del  Digital Forensic Research Lab, una red mundial de forenses digitales.

El 4 de julio de 2020, Flynn publicó un vídeo suyo prestando juramento a QAnon y utilizando uno de sus eslóganes mucho más conocidos: “Adonde va uno de , vamos todos”, ha dicho en frente de una hoguera al lado de otras 5 personas que repitieron sus expresiones después.

Trump indultó a Flynn el 25 de noviembre, en el momento en que este ya era una figura central de su campaña postelectoral y en el aparato de creación de mitos apocalípticos de QAnon.

“Es un héroe para el movimiento pro-Trump, pero es como un dios para los fieles de QAnon. Al parecer, Mike Flynn pertenece a su plan maestro misterio para socorrer el planeta”, enseña Holt.

Los seguidores de QAnon se apodaron a sí mismos los Soldados Digitales, se manifestaron por su independencia con pancartas que proclamaban su inocencia y un incluencer de QAnon publicó un álbum “inspirado por el general Mike Flynn” con canciones como ThanQ for the Pain (‘Gracias por el mal’, haciendo un juego de palabras con el nombre del líder de QAnon, Q).

Trump indultó a Flynn para aprovechar su popularidad entre los exagerados de QAnon, que tiene su compañía digital de novedades y venden modelos con la simbología del movimiento. Tras el indulto, Flynn se apoyó en los altavoces de Trump y QAnon para defender su inocencia de esos cargos de los que inicialmente se había reconocido culpable.

“Casi parece tal y como si estuviera intentando ser el personaje que todos estos teóricos de la conspiración piensan que es”, especula Holt.

La primera entrevista tras su indulto fue en el programa online Worldview Weekend, donde insistió en su teoría del estafa electoral: “Trump ha conseguido una gran victoria en todo el país y será proclamado presidente en enero”. También describió las elecciones como “el mayor fraude que hemos sufrido en este país en toda nuestra historia” y repitió el alegato de que el destino de los USA dependía de la victoria de Trump.

“Estamos en un instante de nuestra historia en el que si no hacemos las cosas bien, este país estará acabado. Habrá acabado así como lo conocemos”, le dijo Flynn a Brannon Howse, un teorético de la conspiración de extrema derecha que el año pasado afirmó que se estaba gestando una trama islamista-marxista para acabar con la democracia estadounidense.

A Flynn le siguieron otros invitados que resaltaron su importancia en los proyectos de Trump para mudar el resultado electoral. 

“Me agrada bastante tu programa y tu mensaje”, le ha dicho Flynn a Scott Kesterson, un influencer de QAnon que asegura que Bill Gates, China y Google+ están usando la explicación de la falsa pandemia para hacer un programa de vacunación mundial tras el que todos los ciudadanos del planeta vamos a tener un microchip de geolocalización y control a distancia en nuestro interior.

Flynn es recibido como un héroe y un profeta en todos los programas a los que acude como invitado. Ciertos influencers de QAnon le han dado las gracias específicamente a por legitimar su causa:

“Me honra que me haya empezado a continuar [en Twitter]. me ha inspirado mucho, general”, publicó en su cuenta uno de los comunicadores del podcast Matrixxx Groove.

Negando el resultado electoral

A lo largo de esta da un giro en programas de seguidores de QAnon, Flynn empezó a mostrarse en medios generalistas el 17 de diciembre gracias a la cadena pro-Trump Newsmax.

Flynn sugirió que Trump podría incautarse de las máquinas de contar votos y declarar la ley marcial para “reiterar las elecciones”; eso sí, solo en los estados en los que había perdido. Asimismo advirtió en reiteradas ocasiones de que estaba a puntito de generarse una injusticia histórica que había de ser detenida, una narrativa que reprodujeron varios de los asaltantes del Capitolio.

“No podemos dejar que la integridad de estas selecciones prosiga por este sendero”, advirtió Flynn.

Su mención a la ley marcial le trajo una avalancha inmediata de críticas por la parte de los altos cargos militares, que publicaron una declaración conjunta:

“El Ejército de los USA no desempeñará ningún papel en la determinación del resultado electoral”. 

Un par de días después de esa entrevista, Flynn se encontraba sentado con Trump en el Despacho Oval.

Flynn, junto con la abogada Sidney Powell y otros magnates y altos cargos del Gobierno, intentaron seducir a Trump de que todavía era viable mantener la presidencia. Esta asamblea terminó subiendo de tono en el momento en que los funcionarios de la Casa Blanca y los asesores legales se opusieron a las ideas de los conspiranoicos. En esa situación, Flynn acusó al consejero Eric Herschmann de rendirse.

Pese a que Flynn y su conjunto insistieron en que precisaban “guerreros” y que todavía podían eludir la victoria de Biden, abandonaron el Despacho Oval con las manos vacías. Pero la gira de Flynn no terminó ahí. El día previo al ataque al Capitolio, Flynn se presentó en la ciudad más importante diciendo: “Washington, D.C. se ha olvidado de lo que significa ser un patriota”. Asimismo les dio las gracias a los Soldados Digitales y advirtió al Congreso de que los seguidores de Trump volverían al día después para evitar la certificación del resultado electoral.

“Deseamos que sepáis que no vamos a respaldar una patraña. ¡No vamos a respaldar una patraña!”, le ha dicho Flynn a una enfervorizada multitud.

Después del asalto

Flynn no ha llamado mucho la atención desde el asalto al Capitolio, en parte porque Twitter lo ha negado a él, a su hermana y a cientos de seguidores de QAnon. En cambio, su hermano Joseph sí que ha preservado su tiene centenares de miles de seguidores, pese a estar también asociado a la secta.

La inauguración del presidente Joe Biden fue una tragedia inopinada para muchos seguidores de QAnon, que aguardaban el cumplimiento de la profecía de La Tormenta, por la que Trump o sus aliados aparecerían en el último momento para evitar que Biden jurara el cargo. Ciertos perdieron la fe al notar que no sucedía nada:

“Q llevaba razón en varias cosas, pero no va a venir absolutamente nadie a solucionar esto. Han superado a Trump”, escribió en Telegram un fan de la secta.

Muchos otros hicieron malabares mentales para inventarse otra explicación que sostuviera en pie su situación alternativa:

“En realidad no es Trump quien está al mando, sino Flynn”, decía uno.

Flynn volvió a mostrarse en público a inicios de febrero en el podcast The Right Side, de Doug Billings. Flynn sonaba abatido y confirmaba que el Partido Republicano había “apuñalado en el corazón” a Trump. Instó a los oyentes a rezar y a implicarse más en la política local. También, procuró alejarse de las teorías de QAnon. Cuando Billings le preguntó si Trump había invocado la Ley de la Insurrección para sacar a los militares a la calle y tomar el control del país, Flynn respondió que carecía de sentido.

“No hay ningún plan. Hay mucha gente preguntando si poseemos algún plan, pero la realidad es que poseemos lo que contamos y debemos admitir la situación así como es”, declaró Flynn.

No obstante, no renegó abiertamente de QAnon ni admitió la legitimidad de la victoria de Biden. En el momento en que Billings preguntó si era verdad que le debía a un vecino una botella de vino por perder la apuesta de que Trump iba a seguir siendo el presidente, Flynn logró una aclaración.

“No pienso obsequiar esa botella de vino”, respondió Flynn. 

Si su intención era hacer un pequeño chiste, los seguidores de QAnon no lo interpretaron de esta manera. Los más entusiastas, que están acostumbrados a ver el planeta codificado y buscar mensajes ocultos donde no hay, empezaron a interpretar las expresiones de Flynn como una señal para mantener QAnon en marcha:

“Estaba despedazado por las declaraciones del general Flynn hasta el momento en que dijo que iba a aferrarse a esa botella de vino. Eso me devolvió las esperanzas”, ha dicho alguien por las comunidades.

“Creo que es una jugada de ajedrez”, escribió otra persona.

Dos días después, Billings invitó al teórico de la conspiración Simon Parkes a su programa para argumentar que Flynn no se encontraba renunciando a QAnon, sino solamente se encontraba obligado a esconder sus creencias. Parkes, que afirma que su “madre real” era una alienígena verde de casi tres metros y que él mismo ha tenido un hijo con una extraterrestre a la que llama la Reina Gata, afirma que Flynn informó a QAnon de forma sutil de que todo va según el plan:

“Me quedé muy impresionado con lo de la botella de vino. Fue una manera fabulosa de pasarnos información sin incumplir ninguna ley o reglamento”, dijo Parkes.

 

Este producto fue anunciado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y fué traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.




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