Colas, aunque no kilométricas, y nula distancia de seguridad en segundo ‘no besapiés’ pandémico del Cristo de Medinaceli

MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) – Colas, aunque no las kilométricas de siempre y en todo momento, que llegaban hasta la Ronda de Atocha, y una distancia de seguridad que brillaba por su ausencia vienen

MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) –

Colas, aunque no las kilométricas de siempre y en todo momento, que llegaban hasta la Ronda de Atocha, y una distancia de seguridad que brillaba por su ausencia vienen marcando el segundo ‘no besapiés’ en plena pandemia del Cristo de Medinaceli.

Una doble cola rodeaba la testera de la iglesia en la mañana de este primer viernes de marzo hasta plegar por la calle Lope de Vega, esquina con el templo, más allá de que el ‘besapiés’ hubiera sido suspendido para eludir los contagios por coronavirus cuando se comienza a salir de la tercera ola.

Hace precisamente un año, pocos días antes de que el Gobierno decretara una medida que parecía entonces sacada de una película de ciencia ficción, el confinamiento domiciliario de toda la población, las primeras muertes y contagios forzaban a actuar a las autoridades.

Entre las primeras medidas que se tomó fue suspender el ‘besapiés’. El día de hoy, 365 días después, el Cristo de Medinaceli ve como, nuevamente, el acto de fe de sus leales vuelve a ser imposible, a la espera de que llegue la vacunación masiva y el principio del fin de la pesadilla. La diferencia es que hace un año las máscaras aparecían puntualmente en la cola para acceder al templo al tiempo que hoy son absolutamente obligatorias.

El alcalde de La capital española, José Luis Martínez-Almeida, que este viernes ha acudido a la iglesia del Cristo de Medinaceli pero en una visita privada, ahora adelantaba que este año no se podría festejar esta tradición por la pandemia de coronavirus. Días después, el Arzobispado de Madrid confirmaba que las procesiones de Semana Santa debían suspenderse, tanto por la crisis sanitaria como para evitar aglomeraciones.

MEDIO MILLÓN DE PERSONAS

El año antes de la pandemia fueron cerca de 500.000 personas las que acudieron a su cita con el besapiés, según datos que aportaba la Archicofradía de Jesús de Medinaceli, una tradición que incluso se transmite de generación a generación.

La talla de Jesús de Medinaceli forma parte a la Escuela Sevillana. Tallada en la primera mitad del siglo XVII en Sevilla fue llevada por los Capuchinos a la plaza fuerte de Mehdía o Mámora (Marruecos) para culto de los soldados españoles. En abril de 1681 fue llevada a cabo prisionera por los musulmanes, que la arrastran por la calles de Mequinez. La rescataron los trinitarios, llegando a La capital de españa en el verano de 1682.

Gracias a un cúmulo de avatares históricos, la imagen ha paseo múltiples iglesias de Madrid e inclusive a lo largo de la Guerra Civil fue trasladada a Valencia, Cataluña y Francia. Terminada la contienda española regresó a su iglesia de la basílica de la calle Jesús.

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