La jornada laboral de 32 horas, un horizonte feminista

Pablo Blázquez Domínguez / GettyUna mujer participa montada en su bicicleta en la manifestación del 8M. La semana anterior celebramos el Día Europeo por la Igualdad Salarial de Mujeres y Hombres y la que viene

La semana anterior celebramos el Día Europeo por la Igualdad Salarial de Mujeres y Hombres y la que viene el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. Entre estas 2 celebraciones, vivimos estos días el ruido de aquellos que desean silenciar las voces de todas las que peleamos para que las reivindicaciones de los derechos de las mujeres se oigan mucho más alto y más claro, también este año de pandemia. Porque ellas han sido las primordiales personajes principales en la crisis de la covid-19 y, una vez más, su pelea sigue invisibilizada.

La pandemia ha puesto una lupa en las brechas sociales que llevamos arrastrando desde hace décadas incrementando el efecto sobre las mujeres y en especial, sobre las madres: pérdida de empleo, mayor precarización, reducciones de jornada, salud psicológica, etcétera. O sea ejemplo evidente de cómo las medidas impulsadas hasta la fecha en temas de conciliación no fueron suficientes para alcanzar la igualdad de género, prosperar la tasa de empleo de las mujeres y reducir la tasa de paro, achicar la temporalidad de los contratos, eludir las reducciones de jornada, etc. La pandemia solo ha agrandado los retos a los que nos encaramos todos los días las mujeres.

La brecha salarial entre mujeres y hombres se mantiene en España sobre el 21% (21,4%). Este año, más que nunca, se hace necesario charlar de . Los componentes que contribuyen principalmente a esta desigualdad son la distribución de complementos salariales que por su definición benefician fundamentalmente a los hombres. “Disponibilidad”, “productividad” y “coordinación” son pluses discrecionales que recaen mayoritariamente en los hombres, siendo interpretados casi siempre como la oportunidad de extender las jornadas de trabajo más allá del horario frecuente, viajar o atender asuntos laborales cualquier ocasión.

Casi una de cada cuatro mujeres ocupadas desempeña su trabajo a día parcial

Otros causantes importantes que influyen en la brecha salarial son la temporalidad y la parcialidad de empleo. En este país, todavía la temporalidad del empleo es mayor para las mujeres (26,6% en frente de 22,8% de los hombres). Casi una de cada cuatro mujeres ocupadas (23,5%) desempeña su trabajo a día parcial, al tiempo que entre los hombres solo es uno de cada quince (6,9%). En total, tres de cada 4 empleos a tiempo parcial son ocupados por mujeres (74,4%). Se trata —y o sea lo relevante— de una parcialidad del empleo involuntaria, ya que muy en la mayoría de los casos es porque no hallan un trabajo a día completa.

Tal y como nos indica la catedrática de Economía Aplicada y Miembro de Economistas En frente de la Crisis Cecilia Castaño, “las mujeres españolas se encuentran ante un dilema de bien difícil solución: no tienen la posibilidad de dejar el mercado de trabajo, pero tampoco tienen la posibilidad de dejar las tareas de cuidados, que cada vez son mucho más rigurosos. La contratación a día parcial es una falsa solución a esta situación. De esta manera, la economía de españa está perdiendo una sección importante de la contribución potencial de las mujeres a la generación de valor añadido y también de valor popular”.

Estas diferencias se están viendo agravadas a raíz de la pandemia y, así, entre el primer y el segundo trimestre de 2020 los salarios españoles cayeron un 12,7% de media. En el caso de los hombres la reducción fué del 11,3% al tiempo que en el caso de las mujeres la disminución salarial es del 14,9%.

Entre los motivos de la caída en los sueldos, se encuentra la destrucción de cargos laborales por la pandemia y en especial la reducción del número de horas trabajadas.

Las mujeres estamos siendo mucho más perjudicadas por los efectos de la pandemia tanto en la salud como en la economía

Las mujeres estamos siendo más perjudicadas por los efectos de la pandemia tanto en la salud como en la economía. Primero, pues la crisis ha impactado de lleno en los ámbitos de actividad en los que la mujer tiene una mayor presencia —educación (66,5% presencia de mujeres), ocupaciones sanitarias y servicios sociales (76,4%), comercio y hostelería (50%)— y segundo, por el hecho de que la sobrecarga en el cuidado del hogar y de la familia como resultado del cierre de los colegios y la dificultad para externalizar servicios familiares y de cuidados de personas, la han asumido esencialmente las mujeres.

Se estima que, en los primeros instantes de la crisis sanitaria, las mujeres ampliamos de media en más de 13 horas semanales el tiempo destinado a este tipo de tareas. Esta inclinación se mantuvo bastante permanente en los meses posteriores, realizando que las mujeres soportemos una mayor carga en las tareas de cuidados, con las adversidades que esto piensa para la conciliación con la vida laboral y el coherente encontronazo en la salud física y psicológica.

Ante este panorama, desde Más País y Mucho más La capital de españa hemos conseguido que el Gobierno haya aceptado asignar 50 millones de los Capitales En general del Estado 2021 para arrancar un emprendimiento conduzco de la día de 32 horas en empresas de diferentes tamaños, sectores y aptitud productiva, con objeto de evaluar su encontronazo en variables como la eficacia, el empleo o la innovación, pero también en la mejora de la calidad de vida de sus trabajadoras y trabajadores y la reducción de la brecha laboral y salarial entre hombres y mujeres.

La jornada laboral de 32 horas es un factor fundamental en el sendero hacia un cambio de paradigma para el equilibrio entre la vida laboral y la personal. Menos horas de trabajo a la semana, suponen más horas para algún otro tipo de actividad.

Al mismo tiempo la día de 32 horas contribuye a equilibrar el derecho a una carrera entre hombres y mujeres en la empresas. Todas y cada una entendemos que trabajar a día parcial implica tener “vetados” ciertos ascensos o ciertos puestos y la día universal de 32 horas vendría a eliminar esta barrera para muchas mujeres.

Por otro lado, con una reducción colectiva de las jornadas laborales, se evitaría que sean las mujeres las que de manera continua se reduzcan “de forma voluntaria” la jornada laboral para lograr cuidar, eludiendo el encontronazo económico negativo que esto supone a lo largo de su vida laboral y de cara a sus pensiones. Esto por no mencionar el impacto que tiene en el conjunto del país, al perder una parte significativa del aporte de las mujeres a la actividad productiva.

La brecha salarial entre mujeres y hombres se amplía cuando las mujeres tienen hijos

Es atrayente comprobar de qué manera la brecha salarial entre mujeres y hombres se amplía cuando las mujeres tienen hijos. La “penalización por ser madre” se refleja en un menor sueldo durante su carrera profesional. En el momento en que el descendiente cumple 12 años, la brecha alcanza el 33%, según el Instituto de Estudios Fiscales de Reino Unido. Una reducción efectiva de la día a 32h para toda la población, evitaría que las mujeres fueran las que tuviesen que reducirse de manera voluntaria su jornada, con la pérdida de capital que ello supone, truncando su carrera profesional.

Para finalizar, una día de 32 horas liberaría tiempo para el cuidado propio de las mujeres, singularmente para aquellas que tienen hijos y también hijas o personas a cargo. Malas Mamás ha anunciado últimamente datos sobre esta cuestión: el 65% de las mujeres dedica menos de 1 hora a la semana al precaución personal y el 17% no le dedica tiempo alguno a esta actividad. Cinco de cada diez mujeres encuestadas aseguran que su nutrición día tras día ha empeorado desde que son madres y el 75% no tiene tiempo para practicar deporte.

En esta realidad, cualquier medida que deje liberar tiempo para nuestro cuidado y desarrollo, va a tener un encontronazo positivo en la salud física y psicológica de las mujeres.

Como es natural, la día de 32 horas no lo solventa todo. La ausencia de una implicación completa de los hombres en el cuidado del hogar y de las personas, no se soluciona solo reduciendo el tiempo de trabajo semanal, aunque este sea un factor clave. Será necesario desarrollar medidas complementarias, para que esto, no suponga “que las mujeres se organicen mejor” si no que, en las parejas, se realice un mejor reparto de los tiempos de precaución. Esto requiere de un cambio profundo en lo que significa el precaución, en su valor social y no pueden producirse desde el campo laboral de forma exclusiva.

En el momento en que charlamos de corresponsabilidad lo hacemos en un doble sentido. En cuanto a equilibrar el reparto de responsabilidades y tareas entre mujeres y hombres, y en la necesidad de que las gestiones públicas asuman su parte mediante unos servicios públicos de calidad, que lleguen a todos y todas y que contribuyan al precaución, especialmente de los que  más lo precisan. 

En puertas de un nuevo 8M, el movimiento feminista centra las reivindicaciones en este 2021 en la visibilización del papel central de las mujeres durante este largo año de pandemia, tal como en la defensa de unos servicios públicos de calidad como elemento indispensable para paliar acabar con la emergencia social. El lema de esta convocatoria es “ante la urgencia social, el feminismo es esencial” y nos sumamos a él desde la convicción de que resulta primordial poner el cuidado entre las preferencias de las administraciones para que acepten responsablemente su parte en este reparto y que brinden servicios de calidad y universales, todo ello desde un enfoque de género. 

En España, aún nos queda un largo camino por recorrer para seguir en la reducción de la desigualdad laboral y salarial entre mujeres y hombres pero, indudablemente, la día de 32 horas es un paso importante. Por el impacto en conciliación, en igualdad salarial y de ocasiones en la carrera profesional, en salud física y mental, en optimización de la calidad de vida y bienestar, en especial para las mujeres, defendemos la aportación de la jornada de 32 horas como elemento central en los próximos años y lo sumamos como elemento al debate del próximo 8M. 


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