Las claves del juicio por la muerte de George Floyd

Jim Mone / APGrafiti en memoria de George Floyd en la plaza bautizada popularmente con su nombre, en Minneapolis. Fue allí donde fue ejecutado.  “No puedo respirar”. Fueron sus últimas palabras y, inmediatamente, se convirtieron

“No puedo respirar”. Fueron sus últimas palabras y, inmediatamente, se convirtieron en el grito de medio país: George Floyd, ejecutado presuntamente por un policía en Minneapolis, se transformó en su agonía en un símbolo de la crueldad policial contra los negros en su país, EEUU, en un icono de la desigualdad de trato, de la brutalidad contra quien se sale del supremacismo blanco, de la injusticia y la arbitrariedad. 

El día de hoy lunes, 8 de marzo, empieza el juicio contra el agente, ya no más en activo, que terminó con su vida. Mientras charla la corte, una cantidad enorme de personas se expresan por las calles de su localidad, en Minnesota, para rememorar a Floyd y protestar contra el ataque de que fue víctima. 

¿Pero qué fue lo que pasó? ¿A quién se acusa? ¿De qué forma una muerte se convirtió en bandera para una comunidad y en un recordatorio de lo que nunca debe regresar a ocurrir?

Los hechos

George Perry Floyd Jr., un hombre afroamericano de 46 años, murió el 25 de mayo de 2020 en Minneapolis (estado de Minnesota) después de que un agente de policía le asfixiara. 

La víctima no tenía armas, se encontraba esposado y tumbado sobre el suelo boca abajo y el agente le apretó con la rodilla contra el cuello a lo largo de unos minutos eternos. “No puedo respirar, no puedo respirar”, se escucha implorar a la víctima, mientras que los viandantes protestan y requieren, sin éxito, al agente que pare. En ocasiones articula unos lacerantes “Mamá” y “Por favor”. 

Un hombre que pasaba por la región lo grabó todo y lo publicó en Fb. Así ha podido comprender el planeta lo que había pasado. E indignarse, claro. 

La Policía de Minneapolis emitió un aviso pocas horas tras su muerte en el que explicaba que dos agentes acudieron al número 3700 de la Chicago Avenue South por una demanda de falsificación de archivo. El sospechoso era la víctima, Floyd, quien, según el artículo oficial, se encontraba sentado en un turismo y “bajo los efectos” del alcohol o de otras substancias estimulantes o que alteraban su comportamiento.

Los policías le ordenaron que saliese del vehículo y, una vez que accediera a llevarlo a cabo, “ofreció resistencia física”, dice la versión oficial. “Los agentes fueron capaces de esposar al sospechoso y advirtieron que parecía padecer inconvenientes médicos”, se enseña en el archivo, en el que se añade que fue entonces en el momento en que llamaron a una ambulancia. Fue trasladado a un hospital, donde falleció sin posibilidad de ser reanimado. 

A quién se juzga y por qué

Las palabras de aquel comunicado no se semejan demasiado a eso que se ve en el vídeo. De ahí el escándalo que se formó inmediatamente. ¿Resistencia violenta? No semeja. ¿Perturbado? Tampoco. La Fiscalía del condado de Hennepin presentó entonces un recurso contra Derek Chauvin, el policía se se encarama sobre Floyd. La presión popular logró que fuera expulsado del cuerpo y que se le abriese una investigación interna. 

El fiscal constataba que el uniformado sostuvo su rodilla sobre el cuello del fallecido durante ocho minutos y 46 segundos. De ahí que lo acusaba de asesinato en tercer nivel y homicidio involuntario en segundo nivel. “La Policía sabe que este tipo de contención sobre una persona tendida en el suelo es inherentemente dañina”, afirma, sin lugar a dudas. 

Su dossier confirma que los eventos que llevaron a la muerte de Floyd han comenzado después de que la Policía asistiera a atender, efectivamente, una protesta sobre un billete falso de 20 dólares estadounidenses en un comercio local, utilizado en teoría por el fallecido. Entonces se ha podido producir un forcejeo entre Floyd y los agentes. La víctima no quería ingresar en el turismo de Policía, esa fue su resistencia, y se enzarzó con los agentes antes de tirarse al suelo. Chauvin procedió entonces a poner su rodilla en el cuello y en la cabeza de Floyd. Lo ahogó. 

Otros tres policías, Thomas Lane, Tou Thao y J. Alexander Kueng, fueron despedidos del cuerpo por estar presentes durante la agresión y no intervenir para evitarla. Aunque el fiscal deseó procesarlos a todos en exactamente el mismo bloque asimismo, al final solo Chauvin se sentará desde hoy en el banquillo de los acusados, con la oportunidad de ser procesado por dos delitos: homicidio no intencional u homicidio accidental. Probablemente halla una demora adicional en la celebración del juicio si se estudian nuevos cargos, que está revisando una corte menor. De demostrarse su culpabilidad, podría pasar hasta 40 años de prisión. Él se prosigue declarando no culpable.

Sus demás colegas van a ir a juicio en agosto. La causa de esta separación de vistas: las diferentes implicaciones de los agentes y las medidas de control por el coronavirus, que implican mucho más distancia en la salón. 

El juicio se podrá seguir por televisión. La selección del jurado que actuará en la situacion de Chauvin está programada para empezar este lunes, y las declaraciones de apertura en el desarrollo serán el 29 de marzo. El agente, en estos momentos, está libre bajo fianza de un millón de dólares que nadie sabe bien de qué forma logró hallar.

A la calle

Desde el mismo día en el que se produjeron los hechos, la desaparición de Floyd produjo una oleada de manifestaciones que arrancó primero en Mineapolis, la ciudad mucho más poblada del estado de Minesota, para después extenderse por todo el país.

La red social negra consideraba que tenía que ver con un nuevo episodio de brutalidad policial contra los afroamericanos, el último de una larga lista que abarca múltiples décadas, pero no uno mucho más: tan evidentes y sangrantes eran las imágenes. El “no puedo respirar” se imprimió en avisos, camisetas y hasta sirvió de estribillo para canciones reivindicativas. 

Siete días después se aquella mjerte, hasta 75 ciudades estadounidenses ardían ya en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, unos altercados acompañados de actos de vandalismo como quema de vehículos y moblaje urbano, rotura de escaparates de shoppings o saqueo de tiendas que sirvieron de explicación al entonces presidente, el republicano Donald Trump, para denostar al movimiento Black Lives Matter. Mencionó que después de los disturbios se encontraba la extrema izquierda, grupos como el movimiento Antifa, a quien calificó de “organización terrorista”.

Su nombre apareció ya siempre y en todo momento en todas las protestas por crueldad policial contra minorías en EEUU -bastante frecuentes aún- y sirvió para azuzar el enfrentamiento en la campaña de las elecciones del pasado 3 de noviembre, que ganó el demócrata Joe Biden, quien sí acudió en su instante a misas y al funeral en su honor, arropando a la familia. 

Ayer, con ramos de flores y avisos de Black Lives Matter, cientos y cientos de manifestantes marcharon por el centro de Minneapolis, exigiendo justicia para Floyd y otras víctimas de la violencia policial. A lo largo del evento de unas 2 horas, seis voluntarios, varios de los cuales eran amigos de Floyd, llevaron un ataúd blanco cubierto con docenas de rosas frescas, seguidos por una multitud pacífica, al compás de canciones de Bob Marley, Prince y Sam Cooke, señala el diario local The Star. Los manifestantes se sentaron en la calle por unos minutos de silencio, mientras la abogada y activista Nekima Levy Armstrong leía una lista de todas y cada una las personas asesinadas por la policía en Minnesota desde 1984.

El miedo es a que, de nuevo, las manifestaciones se vuelvan violentas y se generen indicentes. 

Los nuevos pasos

Justo la pasada semana, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el emprendimiento de ley que ofrece una reforma policial para eludir la crueldad en las detenciones y que lleva el nombre de George Floyd

La Ley de Justicia en la Policía de George Floyd salió adelante en la Cámara de Representantes, liderada por los demócratas, con 220 votos a favor y 212 en contra. Este emprendimiento ahora fue aprobado en verano de 2020, pero no logró pasar en el Senado, en mayoría republicana entonces.

El artículo tiene como objetivo fortalecer la compromiso de la Policía y frenar a través de un registro nacional que agentes problemáticos se trasladen de departamentos, así como busca mitigar prácticas policiales violentas como los estrangulamientos a lo largo de sus intervenciones.


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Las imágenes del funeral por George Floyd


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