No hay pruebas de que Ángel Gabilondo diese una paliza a un alumno delante de 50 personas en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús de la Avenida Alfonso XIII de Madrid «allá por los años 1971 a 1973»

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Hablar con la fuente involucrada

En los últimos días ha comenzado a difundirse por WhatsApp y por otras redes sociales, así como por algunas páginas web una carta de un supuesto antiguo alumno del candidato del PSOE a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, en la que lo acusa, entre otras cosas, de dar una paliza a otro alumno, al que llama “S” por “la inicial de su apellido”, delante de otros 50 estudiantes, durante su etapa como profesor en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús de la calle Alfonso XIII de Madrid, «allá por los años 1971 a 1973». 

Pero no hay pruebas de ello. La carta que circula, supuestamente escrita por un exalumno de Gabilondo, aparece sin firmar y tampoco proporciona el nombre del supuesto alumno agredido. Desde el equipo del candidato del PSOE a presidir la Asamblea de Madrid aseguran a Maldita.es que estas afirmaciones son falsas y que “siempre que faltan unos días para las elecciones” vuelven a moverse contenidos similares en relación a su etapa en la que fue hermano de la congregación de los Corazonistas. Por su parte, Luis Gómez, un antiguo exalumno de Gabilondo que tiene un blog dedicado al colegio, afirma a este medio que hay incongruencias en la carta. Esta dice que Gabilondo impartía clases en el colegio situado en la Avenida Alfonso XIII «allá por los años 1971-1973». No obstante, tanto Gómez como el Colegio Corazonistas de Vitoria, en el que Gabilondo dio clases antes de trasladarse a Madrid, aseguran a Maldita.es que este llegó a Madrid en el curso 72-73, curso que estuvo en el colegio de la calle Claudio Coello, mientras que a partir del curso 73-74 en adelante, impartió clases en el centro de la Avenida Alfonso XIII.

El equipo de Ángel Gabilondo señala que no hay “nada” de cierto en las afirmaciones que se difunden en la carta y que han aparecido en otros períodos electorales

Desde Maldita.es nos hemos puesto en contacto con el equipo de Ángel Gabilondo, quienes han indicado a este medio que las afirmaciones que se difunden en la carta son falsas y que se sigue la “misma estrategia que en cada elección”. Declaran que no es la primera vez que circulan contenidos que relacionan a Ángel Gabilondo con supuestas agresiones y que ya ha sucedido en 2015 y en 2019, en los días previos a las votaciones en las elecciones a la Comunidad de Madrid.

Sobre las acusaciones, el equipo de Gabilondo declara a este medio que si la persona que ha escrito la carta tiene “algo que denunciar que acuda a los tribunales”.

La carta no aporta pruebas: aparece sin firmar y tampoco se indica la identidad de la persona supuestamente agredida

Como decimos, la carta que se ha viralizado en redes sociales asegura que está escrita por un antiguo alumno de Gabilondo del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de la calle Alfonso XIII de Madrid. 

No obstante, el escrito no aparece firmado ni proporcionan el nombre del alumno al que supuestamente propinó una paliza delante de otros 50 estudiantes, al que se refiere como “S” por la inicial de su apellido, ni de otro alumno del que supuestamente se mofaba por tener “obesidad mórbida” y al que llama “H”, también por la inicial de su apellido.

Según el Colegio Corazonistas de Vitoria, Gabilondo comenzó a dar clases en Madrid en el curso de 1972-73

La carta asegura que los hechos ocurrieron cuando Gabilondo impartía clases en el colegio de la Avenida Alfonso XIII de Madrid, entre los años 1971 y 1973.

En Maldita.es hemos contactado tanto con el Colegio Corazonistas de Vitoria como con el de Madrid. Mientras que en este último aseguran desconocer las fechas, desde el colegio en Vitoria apuntan a este medio que Ángel Gabilondo impartió clases en esa ciudad entre los cursos 70-71 y 71-72 y en los siguientes, hasta 1978, en Madrid. Unas fechas que, aseguran, han sido confirmadas «por compañeros suyos».

Asimismo, indican que Gabilondo dio clases en el colegio de la calle Claudio Coello en el año 72-73 y el resto en el de la Avenida Alfonso XIII.

Un antiguo alumno de Gabilondo afirma que hay incongruencias en los años mencionados en la carta, así como en detalles que describe e incide en que jamás vivió un episodio similar

Luis Gómez, un exalumno de los Corazonistas y de Ángel Gabilondo, escribe desde 2009 en un blog sobre la “Memoria Histórica” del colegio, llamado “Los Corazonistas” en el que comparte, junto con otros contribuyentes, recuerdos, fotos o anécdotas. En una entrada publicada el pasado 25 de abril, como respuesta a la carta anónima, Gómez, que se considera que está “en las antípodas ideológicas, moral y religiosa de los nuevos compañeros de viaje del señor Gabilondo en estas elecciones”, señala que “lo curioso o sospechoso” es que el contenido de la supuesta carta “se publica una semana después de que otro periodista se pusiera en contacto” con él, al descubrir que mencionaba en su blog al “hermano Gabilondo”. Según cuenta Gómez en su blog, “el periodista” le “preguntaba e insistía en si el hermano daba ‘leches u…’, y que si tenía una foto suya con sotana”. 

Gómez señala algunas incongruencias en la carta anónima del supuesto alumno, como que indique que los hechos sucedieron en el colegio de la Avenida Alfonso XIII “allá por los años 1971 a 1973”.

En Maldita.es también hemos contactado con Luis Gómez, quien ha respondido a este medio que “hasta septiembre de 1973”, Gabilondo “estaba en el colegio de la calle Claudio Coello”, hasta que se trasladaron al de la Avenida Alfonso XIII, puesto que le dio clases en ese centro hasta el año del traslado. Esto mismo coincide con la información que nos proporcionan desde Corazonistas de Vitoria. Esta mudanza la explica Gómez en una entrada del blog publicada en 2010: “todo el alumnado de Claudio Coello pasó a realizar el curso 1973 -74 al colegio de la Avenida de Alfonso XIII”. 

“Normalmente en Claudio Coello estábamos hasta cuarto de bachillerato y después ya nos íbamos al colegio grande que estaba y sigue estando en la Avenida Alfonso XIII, pero se vendió y en el año 73-74 nos mudamos, en mi caso un año antes”, explica.

Gómez ha enviado a Maldita.es el directorio del profesorado religioso, del año 73-74, el primer curso tras el traslado, según el autor del blog, en el colegio en la Avenida Alfonso XIII en el que aparece el nombre de Gabilondo.

En el mismo blog podemos encontrar también una entrada de 2010 en la que hace referencia al colegio de la calle Claudio Coello y a las clases que en ese centro impartía Gabilondo. En concreto el extracto dice: “dentro del grupo de debate de Google asociado a este blog abrí un debate dedicado a localizar o a tener pistas de una canción que el hermano Gabilondo nos enseñó en el curso 1972-1973 en Claudio Coello, dentro de las clases de historia”.

Además, declara a Maldita.es que tras leer la carta ha contrastado las fechas mencionadas con un “hermano corazonista”, el cual coincide en que “Gabilondo estuvo en Madrid” a partir de 1972-73, mientras que en años anteriores, coincidieron en Vitoria. 

También, podemos ver que un artículo publicado en ABC, este señala que “tras estudiar Teología, ejerció como profesor de Religión y Literatura en el colegio del Sagrado Corazón de Vitoria, entre 1970 y 1972, y en el de Madrid entre 1973 y 1978”. 

Gómez también declara que, como expone en el blog, “un periodista” ha contactado recientemente con él, así como con “otro hermano corazonista”, preguntándoles “que si Gabilondo daba tortas e insistiendo incluso por escrito” que si tenía fotos de él de aquella época.

Sobre si ha visto alguna vez algunos de los hechos que describe el autor de la carta que se ha hecho viral, Gómez indica que “sí que ha recibido capones” de otros hermanos pero no de Gabilondo, del que “jamás” ha oído o visto los actos que se le atribuyen, algo “que no ocurría con los hermanos jóvenes, como era el caso de este”. Esto mismo lo indica en su entrada del blog en la que asegura que “no utilizó nunca delante de nosotros esos métodos [… ] Métodos que hoy en día pueden escandalizar, pero que eran habituales en esa época”. 

También explica que es falso que le llamasen “hermano Gabi”, como dice la carta y menciona la seriedad del colegio religioso en el que no te permitían ese tipo de “apodos”. Otro aspecto que señala como falso es que tuviese “una melenita rubia”. Esto mismo se puede comprobar en una foto de Gabilondo que El Mundo publicó en 2015 y en la que según este medio, el candidato del PSOE tenía 18 años.

Para finalizar, en la publicación del blog, Gómez además, se ofrece a “refrendar ante un juez” su “testimonio si Don Ángel Gabilondo o los Corazonistas consideran adecuado interponer una demanda por el artículo en cuestión”, en referencia a la web Alerta Digital, que fue una de las que publicó la carta y a la que Gómez menciona en la entrada del blog.

En definitiva, no hay pruebas de que Ángel Gabilondo diese una paliza a un alumno delante de 50 personas en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús de la Avenida Alfonso XIII de Madrid «allá por los años 1971 a 1973» ya que, como decimos, los datos de la carta no coinciden con los contrastados por este medio.

Esta es la carta que circula:

Hermano Gabi: Así te llamábamos los alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de la calle Alfonso XIII de Madrid, allá por los años 1971 a 1973, cuando tú nos impartías historia del arte y nos veíamos obligados a soportar tus exposiciones.
Marcabas tendencia, luciendo una estudiada melenita rubia y con frecuencia, dejabas asomar una camisa rosa por encima del alzacuellos que llevabas siempre abierto, en aquella sotana impoluta que destacaba frente a las batas y hábitos zarrapastrosos de muchos de tus compañeros de congregación: los Hermanos Corazonistas. Hasta las alumnas del cercano colegio Santa Catalina de Siena, te miraban suspirando, algo que a ti no te pasaba por alto y que hacía aumentar tu ego y, desde luego, tu total ausencia de humildad, algo que se te debería suponer como cura ¡PORQUE ERAS CURA! o “hermano”, da igual,
Con notable distancia, nos ilustrabas en tus enseñanzas frente a nuestras cabezas rellenas de no se sabía qué. En aquel entonces, mientras te escuchabas hablando con deliberada pausa, nos aleccionabas sobre la supremacía de la raza vasca a la que perteneces, con una voz muy engolada y estudiada. Porque de todo, menos espontáneo.
Y así sigues.
Tampoco sabías estimularnos o incentivarnos para aprender algo de aquellos “plomazos” a los que nos sometías.
Pasé inadvertido porque en el colegio no debías destacar ni por brillante -a lo que este servidor no alcanzaba -ni por zoquete. Tú llegaste a tenerme un cierto enchufe porque jugaba al balonmano y a veces nos entrenabas, no daba guerra en clase e iba pasando los exámenes sin llamativas calificaciones, pero sin tropiezos.
También me vienen a la memoria -o mejor, no se me borran -algunos episodios menos insípidos, entre los que destaca aquella paliza soberbia, rabiosa y abusona que le propinaste en plena clase al díscolo “S” (inicial de su apellido) que hacía gala de ser el graciosillo y el chulito, aunque tenía facultades para ser un buen alumno. En todo caso, un chaval de 13 ó 14 años, al que doblabas en envergadura y que, además, no se podía defender por tu sotana y su más que posible expulsión.
Y nos obligaste a presenciarlo al resto de los 50 alumnos que integrábamos el aula.
Pero “S” te había mirado mal al reprenderle y eso, para alguien de bien como tú y tras haber hecho tus votos, no se podía soportar. La soberbia, ante todo, ante el crucifijo si era necesario.
Fue tal la lluvia de golpes que descargarte contra él, con la mano abierta y el puño cerrado, que hasta cayó al suelo aturdido-mientras con un hilo de voz sólo decía “hermano, por favor”- donde tú seguiste el golpeo con los ojos desorbitados, babeante de rabia. Técnica esta, la de las palizas hasta besar el suelo, que a pesar de ser utilizadas con profusión por algunos de tus hermanos de congregación, es de las que más se me quedaron grabadas, junto a otra similar en tercer curso de bachiller -cuando estudiábamos en la calle Claudio Coello -que protagonizó, con tus mismas “nobleza y dedicación”, el hermano R. C. contra J. D. o algunas especiales del hermano “Pingüino”- un enfermo mental- o del Moisés “Dos Caras”, otro perturbado.
Tú te ensañaste con el alumno y lo humillaste hasta el infinito, volcando la frustración de ser un cura sin vocación -el tiempo ha dado la razón -al que le daban asco aquellos ignorantes, el colegio y hasta la propia sotana que te encerraba y que con tanta coquetería exhibías.
Claro está, nadie se lo contaba a sus padres, porque eso era de afeminados.
Pues de eso, eso tan edificante, no hay nada en las redes. Ni de los otros muchos episodios violentos contra los que no llegaban ni a adolescentes. Y hasta leo pasajes jocosos de tu vida docente ¡hay que ver cómo funciona la censura hoy en día!
Entonces te las dabas de cultísimo y nos citabas autores extranjeros con alguna frase impactante que a nosotros, a esa edad, nos importaban un pimiento e hiciste carrera en la educación, llegando a ser catedrático, rector, ministro ¡TOMA YA!
Estabas muy por encima y nos lo hacías saber de muchas maneras y esa era una: el guantazo y otra, el desprecio: “eso no llegas a entenderlo” “vuestra inteligencia no da para más”, y frases simpáticas de igual calado, acentuando tu prognatismo y con gesto de suficiencia.
Estábamos tan abducidos, que algunos opinaron que “S” se lo merecía por la chulería con que te había mirado. Hasta ese punto teníamos el seso sorbido por tu santa violencia. Y llegábamos a ver, con cierta naturalidad, que te mofaras, entre dientes, de las gorduras de un alumno con obesidad mórbida cuyo apellido empezaba por “H”.
Supongo que ahora, de tal incidente ante 49 testigos más la víctima, no te acordarás -aunque los dos y muchos más, sabemos que sí lo recuerdas como otros tantos episodios de tu “Ira Santa” y de tu chulería ilimitada. Es posible que le eches la culpa a todas aquellas instituciones que ahora criticas con ardor y de las que dirás que eras prisionero. Aunque solo eras reo de tu personalidad violenta.
Pero erais vosotros, los rebotados, los docentes insatisfechos – y los que estáis ahora haciendo política- los que creabais ese clima y denostabais a muchos Hermanos Corazonistas admirables por su vocación de entrega y su dedicación.
En la actualidad, después de los años, eres el “León de la Asamblea de Madrid”. León, porque lo lees todo, cuando tus intervenciones, tus “homilías” soporíferas siempre las pronuncias leyendo un papelito sin despegar la vista de él ni un segundo.
No puedes ni emplear la décima parte de memoria que nos exigías para hablar del Jónico y el Dórico, allá por 1972.
Hace unos meses, te vi en la Asamblea de Madrid, recriminando a la Presidente con un textual “¡BASTA YA DE ASPAVIENTOS… CUMPLA LA LEY!”, levantando la voz más de lo normal, lo que me sorprendió dado tu habitual tono monótono.
¡Impactante, soberbio! ¡Qué oratoria! ¡Qué facilidad de palabra parlamentaria, qué dialéctica!
Pero no, tampoco en ese momento en el que te debías mostrar airado y espontáneo, materializando, sin guión, tu cabreo (con 7 palabras) fuiste capaz de despegar la vista del papelito. Un “BASTA YA” leído. Con eso lo has bordado. Un auténtico “León”.
Todo menos espontaneidad, como cuando pertenecías al clero.
De tu candidatura a la Presidencia de la Comunidad, más vale no hablar, porque te veo leyendo hasta el “buenos días señorías”, sin perjuicio de que lo que prometes en campaña no se lo cree ni uno de aquellos chavales que te teníamos que escuchar hace 50 años y que te teníamos muy “calado”. Lo de “soso”, como te llaman, se queda corto. Por supuesto que eres soso, aburridísimo, con nula facilidad de palabra, pero hay mucho más detrás de ti. Algo más oscuro que tu antigua sotana. Las personas cambiamos poco, y muchos-muchísimos- te vimos “en acción”, a pesar de que te las puedas dar de hombre de paz y de que muchos se lo crean, es falso por completo, eras un cobarde abusón.
Se baraja tu nombre para el cargo de Defensor del Pueblo ¡vivir para ver!
SI TUVIERAS VERGÜENZA, PEDIRÍAS PERDÓN A TODOS AQUELLOS NIÑOS A LOS QUE MALTRATASTE DE PALABRA Y DE OBRA Y CON BASTANTE AHÍNCO.
Pero no lo harás, porque serás el Defensor de la Mentira.
Y perteneces a aquellos que exigen que la Iglesia pida perdón. Tú, por supuesto que no y “eras Iglesia”.
Me gustaría saber lo que pasaría si, con tu pasado, alguien de signo político opuesto, estaría indemne como tú, en Internet y en cualquier medio de difusión.
¡Sabes que no! Sabes que sufriría escraches, abucheos y hasta representaciones teatrales en la calle o cosas peores.
¡Ay, hermano Gabi jamás pensé que de ser tan bajo desde el punto de vista humano, llegaras tan alto en política, aunque, por desgracia, ya pienso que es lo normal!
*Un ex alumno corazonista en nombre de muchos ex alumnos corazonistas


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