Semana europea de las vacunaciones: cómo la desinformación afecta a la confianza en las vacunas

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Del 26 de abril al 2 de mayo se celebra la Semana europea de las vacunaciones. Es el segundo año en el que la celebramos en el contexto de la pandemia del COVID-19 y, como señala el Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP), esto le ha recordado al mundo «el poder de las vacunas para combatir enfermedades, salvar vidas y crear un futuro más saludable y seguro».

A pesar de ello, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la desconfianza en las vacunas puede ser una amenaza para la salud global. La desinformación y bulos sobre las vacunas fomenta esa desconfianza. En Maldita.es os estamos advirtiendo de las desinformaciones y bulos que están circulando sobre las vacunas contra la COVID-19 que pretenden hacerte dudar.

Es un fenómeno que hemos visto antes, no es la primera vez que la desinformación fomenta el miedo a las vacunas. Ya sucedió a principios de los 2000 con la vacuna triple vírica o también se ha visto con la vacuna del papiloma humano (VPH). Te contamos cómo ha evolucionado la desinformación acerca de las vacunas y te damos 10 claves para que no te la cuelen.

Las mentiras embarran el debate público y pueden ser peligrosas para la salud. La información verificada sobre el COVID-19 marca la diferencia. La verificación está bajo ataque. Si nuestro trabajo te es útil y crees que es más necesario que nunca, pincha aquí para hacerte Embajador/a y ayúdanos a luchar contra los bulos de la pandemia.

El bulo de que la vacuna triple vírica causa autismo y cómo afectó a las tasas de vacunación

En 1998, un excirujano e investigador, Andrew Wakefield, publica un artículo en la revista The Lancet en el que relaciona la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas) con la aparición de autismo. La afirmación es gravísima y cunde el pánico. Equipos de investigadores de todo el mundo corren a cumplir con uno de los requisitos imprescindibles de la buena ciencia: debe ser replicable, es decir, que lo que un científico observa en su laboratorio deben poder observarlo todos los demás si repiten el mismo experimento… Algo que no ocurre en este caso: esa relación no se hace visible en ningún otro experimento.

Pasan varios años en los que la sospecha sigue en el aire. En 2004, una investigación periodística publicada en el Sunday Times destapa la liebre: Wakefield tenía graves conflictos de intereses económicos en el momento de la publicación del artículo. Los coautores del estudio retiran su firma y Wakefield se queda solo con sus afirmaciones, que ya tienen vida propia y son creídas y replicadas por mucha gente que oyó el bulo pero no su puesta en duda y mucho menos su posterior desmentido.

La comunidad científica sin embargo sí que tomó medidas. El Consejo Médico General de Reino Unido abrió una investigación contra Wakefield y dos de sus colegas, no solo por sus conflictos de intereses no desvelados sino también por la falta de ética de sus investigaciones en las que sometió a niños con autismo a procedimientos dolorosos e invasivos innecesarios.

El 28 de enero de 2010, un tribunal compuesto por cinco miembros del Consejo Médico General halló probadas las acusaciones contra WakefieldThe Lancet retiró su artículo y publicó una retractación explicando que los datos habían sido falsificados. Wakefield perdió su licencia para ejercer la medicina.

Un año después caía la última piedra del complejo fraude elaborado por Wakefield. Un artículo y un editorial publicados en el British Medical Journal explicaba que el ya exmédico pretendía lucrarse del pánico creado a partir de sus revelaciones: “Wakefield alteró numerosos hechos sobre los antecedentes médicos de los pacientes para respaldar su afirmación (…) el Royal Free Hospital and Medical School de Londres, lo apoyó en su intento de explotar el subsiguiente temor [a la vacuna triple vírica] para obtener ganancias financieras”.

Fran Álvarez, coordinador del CAV-AEP, indica a Maldita Ciencia que hasta el bulo que difundió Wakefield no existía ese miedo a la vacuna. «Influyó mucho, sobre todo en el Reino Unido, donde cayó la confianza en la triple vírica y aún hoy en día sigue siendo un país que no ha eliminado el sarampión autóctono, como sí ha hecho España».

Para cuando el bulo fue refutado y desmentido, miles de personas en el mundo ya se habían creído las mentiras de Wakefield. Las tasas de vacunación bajaron en Reino Unido (del 91% en 1994/1997 al 80% en 2003/2004 según The Health Foundation) y la tesis de que las vacunas son peligrosas se extendieron poco a poco por el resto del mundo, afectando no solo a la triple vírica, sino a toda la vacunación en general.

Los bulos y mitos sobre la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH)

«La vacuna más denostada es la del virus del papiloma humano (VPH), que se ha relacionado con todo tipo de enfermedades que nunca se han demostrado, siendo como es, la segunda vacuna contra el cáncer después de la Hepatitis B», manifiesta Fran Álvarez. En Maldita Ciencia ya os hemos contado los bulos y mitos sobre el cáncer de cérvix y la vacuna contra el VPH.

Por ejemplo, no hay evidencias de que la vacuna contra el VPH cause infertilidad. El Comité Global Asesor sobre Seguridad de las Vacunas examinó a finales de 2019 los datos sobre la seguridad de la vacuna contra el VPH y concluía que no existía una asociación entre la vacunación contra el VPH y la infertilidad o la insuficiencia ovárica primaria.

También os hemos explicado que las evidencias afirman que la vacuna del VPH es segura. Distintos organismos y autoridades sanitarias recogen y analizan los casos de posibles efectos secundarios que se producen tras la aplicación de las vacunas y publican periódicamente revisiones sobre su seguridad.

La última de las revisiones del mencionado Comité Global Asesor sobre Seguridad de las Vacunas de la OMS, publicada en diciembre de 2019, aseguraba que considera la seguridad de la vacuna del VPH como «extremadamente favorable». También puedes leer lo que dice el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, la Agencia Europea del Medicamento o los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y Jefe de la Sección de Epidemiología y Prevención del Servicio de la Salud de Canarias, explica a Maldita Ciencia que todas estas revisiones continuadas «son coherentes: la vacuna es segura y sus beneficios superan con creces a sus posibles riesgos».

Sobre el argumento de supuestos graves efectos secundarios, algunas voces que se oponen a esta vacuna utilizan otros argumentos. Por ejemplo, que el cáncer de cuello de útero es poco frecuente y que su mortalidad es baja, lo cual pondría en duda la necesidad de una vacunación sistemática.

Esto contrasta con cifras actuales, como las que aporta la Sociedad Española de Oncología en un informe reciente sobre las cifras del cáncer en España, que asegura que el cáncer de cuello uterino es el cuarto más diagnosticado en mujeres. 

García Rojas añade: «Hay que tener en cuenta que las cifras de cáncer que estamos viendo ahora corresponden con las infecciones que se produjeron hace 10 años con unas prácticas sexuales distintas. A día de hoy, con un inicio sexual más precoz y más parejas sexuales a lo largo de la vida, los contagios se dan antes y son más probables, y eso puede aumentar el número de casos en el futuro si no hacemos nada para impedirlo».

Grandes mejoras que nos han traído las vacunas

«Las enfermedades infecciosas han sido una de las causas más importantes de mortalidad en la historia de la Humanidad. El acceso a agua potable, el uso de antibióticos y el descubrimiento y administración de vacunas frente a las enfermedades inmunoprevenibles han hecho posible, en gran manera, el control de las infecciones«, explica el Grupo de Trabajo de Patología Infecciosa de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

Los programas internacionales de vacunación implantados por la Organización Internacional de la Salud en 1974 han permitido controlar e incluso erradicar algunas enfermedades que hasta hace poco eran endémicas, como la viruela. Según apunta el CAV-AEP, ahora disponemos de vacunas para prevenir más de 20 enfermedades potencialmente mortales.

Según datos de la OMScada año se evitan 2,5 millones de muertes por difteria, tétanos, tos ferina o sarampión en todo el mundo. Además, junto a la mejora en la higiene, la mortalidad infantil se ha reducido a la mitad desde los años 90, según UNICEF. Otro de los factores en los que la vacunación ha tenido un gran impacto ha sido en el aumento de la esperanza de vida, en Estados Unidos, se incrementó de una media de 47,3 años a principios de siglo a 76,8 años a finales del siglo XX.

La desinformación sobre las vacunas puede suponer una amenaza para la salud

Como indica el CAV-AEP, las vacunas han conseguido erradicar la viruela y otras enfermedades, como la poliomelitis, están cerca. «Pero este logro es frágil y tenemos una responsabilidad individual y colectiva a la hora de mantenerlo», afirman desde el comité y señalan que «en todo el mundo crece la desinformación sobre las vacunas y surgen brotes infecciosos en personas no vacunadas que podrían haberse prevenido«. Por esto, la OMS declaró en 2019 que la desconfianza a las vacunas podía suponer una amenaza global.

Además, como apunta el Grupo de Trabajo de Patología Infecciosa de la AEPap, la eficacia de las vacunas «hace que se caiga en la paradoja de pensar que ya no son necesarias». Según la AEPap, esto daría explicación a que en algunas sociedades desarrolladas hayan disminuido las coberturas vacunales, «donde el acceso a las vacunas está garantizado para la mayoría de la población, pero no se tiene conciencia del riesgo que implica no disponer de ellas. Y nada más lejos de la realidad: cuando disminuyen las tasas de cobertura vacunal, las enfermedades infecciosas que prevenían han vuelto a emerger«. La AEPap destaca que «hay algo peor que el miedo a las vacunas: el miedo a no tenerlas«.

Fran Álvarez, coordinador del CAV-AEP, explicaba en un directo de Instagram con la farmacéutica Marián Boticaria García que es un problema pensar que ya no necesitamos las vacunas para ciertas enfermedades que ya no son habituales: «Como [las vacunas] evitan la enfermedad, la gente hoy en día no conoce las complicaciones o las muertes que producía el sarampión, la tos ferina, o la difteria». Además, recalca que no es cierto que es mejor pasar la enfermedad que vacunarse. Como tampoco lo es, según Álvarez, que la higiene y los sistemas de depuración de aguas de los que disponemos hoy en día en países de alta renta hagan que las vacunas ya no sean necesarias.

10 claves para que no te la cuelen con bulos sobre las vacunas

Según Fran Álvarez, la desinformación sobre las vacunas nunca ha supuesto un mayor problema en España «hasta que llegaron las vacunas del coronavirus«. En Maldita.es os estamos advirtiendo de las desinformaciones y bulos que te están intentado colar para que desconfíes de la vacuna contra la COVID-19.

Y, con el objetivo de frenar su difusión, hemos participado en la campaña “Las vacunas cumplen”, de la AEP. La desinformación sobre las vacunas implica un peligro para la salud pública. Además, los bulos apelan al miedo aportando cifras manipuladas que no corresponden a la realidad. Maldita.es ha elaborado un decálogo para evitar que te la cuelen con bulos sobre vacunas:

Fact-checkers de más de 70 países nos hemos unido para luchar contra las mentiras y la infodemia que ha traído consigo la pandemia de coronavirus. Puedes consultar los desmentidos en la base de datos CoronaVirusFacts del International Fact-Checking Network (IFCN) .




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