La Nueva Medicina Germánica, otra peligrosa pseudoterapia que sostiene que el origen del cáncer es un conflicto emocional y que su tratamiento debe ser exclusivamente psicológico

Categorías Pseudoterapias/pseudociencia Recursos utilizados Superpoderes Literatura científica Fuentes oficiales (comunicados, bases de datos, BOE) Material producción propia Hace unas semanas nos preguntasteis por una peligrosa pseudoterapia, la biodescodificación, que sostiene que las enfermedades no existirían

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Pseudoterapias/pseudociencia

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Literatura científica

Fuentes oficiales (comunicados, bases de datos, BOE)

Material producción propia

Hace unas semanas nos preguntasteis por una peligrosa pseudoterapia, la biodescodificación, que sostiene que las enfermedades no existirían como tal, sino que serían el resultado de conflictos emocionales previos sin solucionar, no solo de la persona que sufre los síntomas sino también de sus antepasados, señalando a unos y otros como culpables de la patología. Como explicamos, esto es falso y contrario a todos los postulados científicos y médicos.

A raíz de este artículo, han surgido dudas sobre otra pseudoterapia, la Nueva Medicina Germánica, que inspiró a la biodescodificación y de la que derivan sus bases. De nuevo, se trata de una teoría sin ningún fundamento científico. 

En concreto, sostiene que el cáncer sería en realidad la consecuencia de un fuerte conflicto emocional. Por ello, la solución que propone para curarlo (repetimos, sin base en ninguna evidencia científica) es simplemente tomar conciencia de tal conflicto y tratarlo psicológicamente. 

Junto a la biodescoficación, la bioneuroemoción, la hipnosis o el EMDR, la Nueva Medicina Germánica forma parte de los pseudotratamientos basados en la supuesta interacción entre mente y cuerpo, las propuestas pseudoterapéuticas más peligrosas. Estas «suelen llevar a niveles extremos la posibilidad de relación entre lo psíquico y lo somático,  sirviendo de gancho para inocular el resto de creencias más o menos aberrantes», explica en su página web la Organización Médica Colegial de España del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM).

El peligro más grave irrumpe cuando, entre sus bases, la Nueva Medicina Germánica incluye el abandono de cualquier tratamiento médico, incluso aquellos con fines paliativos, ya que «hay evitar interferir en dicha curación» de cualquier otra forma que no sea a través de la psicología.  Es más, sostiene que «la medicina científica sería altamente dañina y destructiva para el proceso de curación«. 

El rechazo a la medicina y al seguimiento de un tratamiento médico adecuado y necesario y la respuesta que esto suele generar en los allegados de la víctima, pueden ocasionar conflictos entre ambas partes. Por eso, el CGCOM incide en que este tipo de pseudoterapias, aúnan un componente de separación sectario del paciente y su entorno con una culpabilización del mismo, al que responsabilizan de la propia existencia de su enfermedad.

Origen de la Nueva Medicina Germánica 

La Nueva Medicina Germánica fue ideada por el médico inhabilitado Ryke Geerd Hamer que, además, pasó por cárcel. El origen de la corriente como tal se remonta a un hecho ocurrido en 1978 que hizo a Hamer relacionar por primera vez el cáncer con un shock o conflicto emocional.  En ese año su hijo murió de forma traumática, en el traslado de Marsella a Alemania (por orden del propio Hamer) tras haber recibido un disparo en la pierna y la posterior amputación de esta.

«Posteriormente, Hamer sufrió un cáncer de testículo (que superó gracias  a la medicina tradicional), lo que le llevó a relacionar los conceptos ‘testículo-hijo’ y de ahí la aparición del cáncer como la somatización o expresión corporal de un conflicto no verbalizado«, explica el equipo de psicólogos de Psicosalud. Se considera a la mujer de Hamer la primera víctima de esta pseudoterapia, al morir tras «tratar» con ella su enfermedad, un cáncer de mama. 

Hamer propuso los principios en los que se basa la Nueva Medicina Germánica en 1981. En octubre del mismo año, se emitieron en un documental en la televisión de Baviera. Poco después, Harmer presentó su tesis «Síndrome de Hamer y la regla de hierro del cáncer», que fue rechazada por la Universidad de Tübingen por la falta de evidencia científica y calidad. Estas dos carencias son una constante en todo el trabajo posterior de Hamer.

Como adelantábamos, en 1986 Hamer quedó inhabilitado como médico por un escándalo en una de sus clínicas. Ese mismo año, se le condena por seguir tratando a pacientes a pesar de ello. Desde entonces, se suceden multitud de acontecimientos, denuncias y muertes derivados del pseudotratamiento. Puedes consultar casos y fechas en las páginas 5 y 6 del dossier elaborado por la Red de Prevención del Sectarismo y del Abuso de Debilidad (RedUNE). 

Como recoge el CGCOM, Hamer ha pasado varias veces por prisión por la muerte de varias víctimas: más de 300 derivadas de sus propias «consultas» y más de 3000 por la aplicación de la pseudoterapia a manos de sus adeptos.

La Nueva Medicina Germánica arraigó fuertemente en España en 1980 y 1990 debido al afincamiento de Harmer en Málaga, huyendo de la justicia francesa y alemana.

Los postulados falsos y sin evidencias de la Nueva Medicina Germánica

Las bases de esta pseudoterapia pueden resumirse en cinco puntos (que, en el colectivo, denominan leyes) y que nada tienen que ver con las bases de la medicina. 

En primer lugar, la «Ley de hierro», su base, que predica que las enfermedades graves, especialmente el cáncer, «son la consecuencia de una experiencia inesperada y de gran intensidad que, además, se vive en soledad«. Según la Nueva Medicina Germánica, existiría una correlación entre la evolución del conflicto y la del cáncer. 

De ahí la segunda ley sobre el supuesto carácter bifásico (de dos fases) de las enfermedades. Según la pseudociencia, un paciente de cáncer que aún no hubiese resuelto el conflicto estaría en la primera fase, la fase de «conflicto activo». Si consigue resolverlo, entraría de lleno en la segunda, supuestamente de curación.

Al contrario de lo que muestra la evidencia científica (que en una metástasis las células cancerígenas de un tumor primario llegan a otros lugares del cuerpo a través del torrente sanguíneo), la tercera ley de la pseudoterapia afirma que estos segundos focos son consecuencia de otras emociones no resueltas, de otros conflictos secundarios. También formula lo que llama el sistema ontogenético de los microbios, la cuarta de las leyes. Esta afirma que los microbios no causan enfermedades, sino que «nuestro cuerpo los usa, siguiendo las instrucciones del cerebro, para optimizar la fase de curación, si están disponibles». 

Por último, la ley de la quintaesencia, que mantiene que cada supuesta «enfermedad» es un «programa especial de la naturaleza con un sentido, desarrollado a lo largo de la evolución para permitir a los organismos salir de su funcionamiento ordinario para lidiar con situaciones particulares de emergencia». 

Sin embargo, repetimos: las teorías de la Nueva Medicina Germánica carecen de evidencias científicas. «Un ejemplo son los cambios específicos en la estructura del cerebro después de experiencias traumáticas que nunca han podido ser científicamente documentados, a pesar de lo declarado por Ryker Geerd Hamer», explica en este artículo de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) Anke Hein, licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad de Bonn (Alemania).

Además, recuerda que la Nueva Medicina Germánica es «altamente peligrosa» dado que «no ofrece ningún tratamiento contra las enfermedades»: «Los pacientes son fuertemente desalentados por Hamer y sus seguidores para que no sigan tratamientos científicos, ni siquiera de forma anecdótica. Por todo ello, la Nueva Medicina Germánica no solo carece de evidencia científica a su favor, sino que incita al abandono de terapias y puede ser responsable de una muerte altamente dolorosa«, concluye.

Pseudociencias y comportamientos sectarios

La forma de curar síntomas y dolencias según la Nueva Medicina Germánica y la biodescodificación, como explicamos en Maldita.es, consiste en sacar a la superficie emociones ocultas e inconscientes que ni el propio sujeto conoce. 

Según señalaba a Maldita.es Mercedes Cimas, psicóloga, miembro del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y maldita que nos ha prestado sus superpoderes, esto lleva incluso a «crear» memorias falsas y sentimientos hacia ellas. El resultado suele ser que, además de seguir enfermo, aparecen problemas emocionales que los administradores de esta pseudoterapia crean «para poder curar». «Es todo muy lucrativo», señalaba Cimas. 

Pero la historia no acaba ahí. Al estar basada no solo en que las emociones sin superar del paciente sean la causa de los síntomas propios de las enfermedades, sino que también pueden tener este mismo efecto los conflictos emocionales sin resolver de los antepasados, el contexto que rodea a estas pseudoterapias está muy relacionado con la familia. En palabras de Cimas, quienes la administran ofrecen o persuaden de que, para la curación, es necesario alejarte de tus seres queridos padres, madres, hermanos. 

Uno de los problemas sectarios fundamentales según Emilio Molina Cazorla, vocal de RedUNE, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, es la reforma de la cosmovisión del individuo: cómo le hacen creer que funciona la biología, la psicología e incluso otros fenómenos como las relaciones sociales interpersonales, sobre todo las familiares.

«La persona cree haber entendido una realidad fundamental de la naturaleza que le otorga el control y poder sobre su salud y la de sus allegados, por lo que es muy común que bombardee a los mismos con todas las afirmaciones que «ha descubierto», indicaba a Maldita.es el vocal de RedUNE. 

Por otro lado, en combinación con la iatrogenia (daño) psicológica que causa el pensar que los problemas de salud han sido causados por desavenencias con esa misma gente, hace que sea muy fácil generar una fractura emocional con ellos. 

El sentimiento de culpabilidad no solo tiene que ver con el origen emocional de las enfermedades (que, al final, se achaca al propio paciente): también es un posible efecto del comportamiento sectario. Como apuntaba el psicólogo Manuel Perlado a Maldita.es en Twitch, estas culpas «dejan paralizada a la persona». Respecto a cómo combatirlo, el psicólogo recomendaba abrir un diálogo. En los primeros momentos las personas están en una «luna de miel» con el grupo en cuestión y sus ideas y no se mueven por comportamientos racionales sino emocionales.

Para quien esté cerca de una persona inmersa en un proceso de este tipo, Perlado recomienda fijarse en comportamientos esquivos o huidizos, como que esta no cuente a dónde va o con quién se reúnen. Otro de los factores a tener en cuenta es cuando estas personas no saben explicar las actividades a las que asisten «porque habría que vivirlas en primera persona«, como ocurre en el caso del pseudotratamiento durante las sesiones propuestas por la biodescodificación. 

No es solo la Nueva Medicina Germánica: las pseudoterapias en general atentan contra la salud

Existe la creencia de que hay un conflicto entre la libertad de elección de un tratamiento médico y la eliminación de pseudoterapias, pero no es cierto. Según el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene derecho a la asistencia médica. 

«Mentir a los enfermos para venderles productos inservibles que pueden matarlos incumple el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz sobre su salud. Así que, aunque un ciudadano tiene derecho a renunciar a un tratamiento médico estando correctamente informado, también es cierto que nadie tiene derecho a mentirle para obtener lucro económico a costa de su vida«, expone un manifiesto internacional contra las pseudoterapias, firmado por más de 2750 científicos de 44 países (entre ellos, 1112 españoles). 

Concluye así: «Solo en un mundo donde consideráramos que mentir a un enfermo para obtener su dinero fuera ético, podríamos permitir que se siguiera vendiendo homeopatía -o cualquier otra pseudoterapia- a los ciudadanos». 


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