Redes sociales y la alargada sombra de la publicidad no deseada: cuando los algoritmos se empeñan en recordarte temas que prefieres evitar

Ya sea por asuntos de maternidad, apuestas o recuerdos traumáticos, hay ocasiones en las que preferimos no tener presentes algunos temas que nos pueden generar ansiedad o inseguridades. En muchas ocasiones, las redes sociales se

Ya sea por asuntos de maternidad, apuestas o recuerdos traumáticos, hay ocasiones en las que preferimos no tener presentes algunos temas que nos pueden generar ansiedad o inseguridades. En muchas ocasiones, las redes sociales se empeñan en ponernos frente a los ojos este tipo de contenido, bien con publicaciones destacadas de otros usuarios o directamente con publicidad dirigida por algoritmos.

El ejemplo de la maternidad es uno denunciado por mujeres en redes sociales en los últimos tiempos. Por ejemplo, una usuaria criticaba hace no mucho que los algoritmos que asignan publicidad en Twitter no paran de ofrecerle anuncios de fertilidad. “No todas las mujeres mayores de 40 queremos quedarnos embarazadas”, afirmó en su tuit.

Las cookies y la publicidad dirigida: cómo se registra tu navegación

Para abordar la cuestión es interesante saber primero cómo funciona el mecanismo que nos selecciona la publicidad. Seguro que te suenan las cookies, esos pequeños archivos que se almacenan en nuestro ordenador mientras navegamos en la web y que sirven para identificar nuestros hábitos. Por dónde navegamos, cómo saltamos entre páginas, qué tipo de productos miramos o compramos, en qué idioma los buscamos o dónde estamos ubicados, por citar algunos ejemplos. 

Las cookies de terceros son las que van más allá de la página web que estamos visitando y ofrecen esta información, preferencias y gustos a otras empresas ajenas a la web que estás visitando, pero que están muy interesadas en conocerte mejor. 

Estas compañías usan la información para trazar un perfil y asumir que si eres un chico de 22 años apasionado por el fútbol te pueden interesar las apuestas deportivas o que si eres una mujer con más de treinta años puedes estar pensando en tener hijos (aunque ni siquiera te lo hayas planteado).

Aquí es donde entra en juego el ‘retargeting’, una técnica comercial que se da en internet y que seguro que te resulta familiar. Imagínate que estás buscando un nuevo móvil e incluso ya has metido en el carrito de una tienda online algún modelo que te interesa. En el último momento, sin embargo, decides pensártelo mejor y sales de la web. Una vez que las cookies te han registrado como un potencial comprador de teléfonos móviles, durante los próximos días las ofertas y la publicidad van a inundar los banners y los márgenes de muchas páginas web que visites.

De la misma manera que pueden fichar tus hábitos de compra, pueden hacerlo con tus intereses o tus hobbies, algo que a veces las redes sociales y otras plataformas infieren de ti simplemente por tu edad, tu género o tu lugar de residencia. Ni siquiera porque tú hayas interactuado especialmente con un contenido. Es ahí donde nos encontramos con estas sugerencias, quizás no tan acertadas.

Las redes sociales, un problema en caso de querer evitar las apuestas deportivas 

El ejemplo de la ludopatía y las apuestas deportivas es también uno de los más recurrentes en este debate. En Maldita.es ya hemos hablado del impacto negativo que tiene para una persona que está intentando dejar las apuestas la sobreexposición constante frente a la publicidad que le incita a seguir gastando dinero en ello.

Según una investigación llevada a cabo en Reino Unido el pasado año,, el 96% de las personas entre 11 y 24 años habían visto anuncios de apuestas en el último mes y consideraba más probable terminar apostando a causa de ello. «La exposición constante a promociones del juego puede terminar cambiando la percepción que tenemos sobre las apuestas e influir en la probabilidad de que terminemos apostando en el futuro», afirma la investigación.

Canales por los que los participantes en un estudio acceden a publicidad de casas de apuestas, con las redes sociales a la cabeza en el segmento de edad de 18 a 24 años. Fuente: Estudio de Ipsos Mori y GambleAware

En el estudio se puede ver cómo las redes sociales se han convertido en una de las principales vías de entrada para este tipo de publicidad. En el caso de los jóvenes de 18 a 24 años, hasta un 45% de los encuestados afirmó ver a diario este tipo de contenidos en plartaformas online. Mucho más que en televisión, tiendas o revistas.

Aurora Gómez, psicóloga clínica experta en comportamientos digitales, explica a Maldita.es que tanto en los traumas como en las adicciones, la publicidad dirigida actúa como “un disparador” indeseado que vuelve a ponernos el foco sobre aquello que queremos olvidar.

“Fuera de internet, si ha muerto un familiar y no quieres pasar por la casa en la que vivía evitas pasar por esa calle y esto te da esa sensación de control sobre el asunto. En el mundo digital esta sensación no existe. Hay muchos traumas de los que no somos conscientes y que la gente quiere evitar, pero en internet el proceso es mucho más difícil ya que ciertos asuntos se nos muestran casi de forma inevitable”, asegura.

Gómez pone algunos ejemplos más que ayudan a hacernos una idea de hasta qué punto puede ser doloroso para un usuario que una red social utilice información personal en recordatorios, y no sólo a través de la publicidad: en otro caso, Facebook siguió recordando a una madre contenido relacionado con su hijo años después de que hubiese fallecido, una situación “muy dura y que el usuario directamente no elige, se le pone delante”.

Algunos consejos prácticos para evitar la personalización de los anuncios

¿Cómo podemos combatir este bombardeo de publicidad no deseada? En este artículo te damos algunas claves sobre como evitar que Google (y todos los servicios que funcionan bajo su paraguas, como YouTube) personalice los anuncios. En este portal, la multinacional te ofrece una gran selección de temas que, debido a tus búsquedas y a tus hábitos en la web, están siendo utilizados para ofrecerte publicidad: desde tu edad aproximada y sexo hasta viajes, coches, deportes… En tu mano está eliminar estas categorías para que no salga publicidad dirigida relacionada con esos temas.

Navegar en modo incógnito, pese a no ser un método infalible, también ayudará a que no se guarde tu historial de navegación y las cookies de las páginas web que visites. Esta función no te hace anónimo ni mucho menos, ya que tanto tu proveedor de internet como los de las páginas web que visites sabrán que has estado ahí, pero aporta un granito de arena más al proceso de “despersonalizar” nuestra publicidad.

Respecto a las redes sociales, en Facebook, Instagram o Twitter los usuarios pueden seleccionar manualmente cada anuncio y, en los tres puntos que aparecen en la parte superior derecha de la publicación, se puede ocultar para evitar que aparezca de nuevo.

Todos los navegadores cuentan con la opción de hacer un borrado integral de las cookies, lo que también puede ayudar a evitar que los algoritmos de las redes sociales nos asignen contenido demasiado personal.

En el caso de Google Chrome es necesario hacer clic sobre los tres puntos que hay en la parte superior derecha, junto a la dirección web del sitio que estamos visitando. Ahí hay que seleccionar “Más herramientas” > “Borrar datos de navegación”. Para que se eliminen los datos recogidos desde que empezamos a utilizar el navegador hay que seleccionar también “Todos los periodos”

Para Mozilla Firefox el proceso es similar. Dirígete a al menú (tres líneas horizontales situadas en el margen superior derecho de la pantalla) y ahí selecciona “Ajustes” > “Privacidad y seguridad”  > “Cookies y datos del sitio”. En la pestaña de administración podemos eliminar las cookies de un sitio web concreto o de todas al mismo tiempo.

Ofuscación de datos: confunde a quien te rastrea

Hasta aquí la parte más mecánica, pero existe otro método para  engañar en la medida de lo posible a las plataformas que nos rastrean. Hablamos de la ofuscación de datos: una técnica que consiste en camuflar nuestros intereses entre muchos otros temas que en realidad no nos gustan o no se corresponden con nuestro perfil. Esto se consigue mandando un exceso de información al hacer búsquedas o interactuar con páginas en internet, intercalando cosas que sí que nos interesan y cosas que no.

Esto se consigue prácticamente mintiendo: haciendo clic en anuncios que no nos interesan nada de nada, viendo vídeos de YouTube enteros de recetas aunque no hayamos cocinado nunca, apuntándonos con nombres y correos falsos a ofertas o páginas que sí que nos interesan, etc. Algunos buscadores que se erigen como alternativas a Google y buscan ser más respetuosos con tu privacidad funcionan así: camuflando tus búsquedas entre otras que no tienen nada que ver para que no puedan personalizarte. 

Hay que tener en cuenta que todas estas alternativas necesitan de la proactividad del propio usuario, algo que Gómez considera injusto ya que pone el foco sobre la persona y no sobre los anunciantes y las plataformas.

“Una legislación a favor de los consumidores debería prohibir que se recogieran datos demográficos cuando de verdad no lo deseas. Y hay momentos en los que parece inevitable. A nivel de usuario podemos tener comportamientos higiénicos, pero no se puede pedir a la persona que sea el encargado de activar todos estos mecanismos, hay que mirar a instancias superiores”, concluye.


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