Colas de largartija que vuelven a crecer, sentido del agua de váter al tirar de la cadena y por qué nos ponemos rojos cuando tenemos vergüenza. Llega a Maldita Ciencia el consultorio 154º · Maldita.es

¡Buenos días, malditas y malditos! Siguiendo la tradición de cada viernes y para solucionar todo aquello que os trae de cabeza, llega una nueva entrega de nuestro consultorio científico. ¿Qué pasa con las colas de las

¡Buenos días, malditas y malditos! Siguiendo la tradición de cada viernes y para solucionar todo aquello que os trae de cabeza, llega una nueva entrega de nuestro consultorio científico. ¿Qué pasa con las colas de las lagartijas? ¿Es verdad que el agua del váter gira en sentidos diferentes dependiendo del hemisferio en el que nos encontremos? ¿Por qué nos sonrojamos ante una situación embarazosa?

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¿Por qué nos sonrojamos en situaciones embarazosas?

Puede ocurrir en casos muy diferentes: tan pronto te ruborizas porque te ha caído un halago inesperado, como por haber metido la pata o en una situación comprometida. Intentas disimularlo, pero con esos pedazo de coloretes, no hay manera. ¿Qué pasa exactamente en nuestro cuerpo para que la tez adquiera este tono ‘colorado’? Una situación que genera emociones fuertes, como vergüenza, estrés o enfado, hace que los vasos sanguíneos de la cara se dilaten. Esto quiere decir que pasará por ellos más sangre, la causa del rubor en las mejillas. 

«Aunque aún existen ciertas dudas sobre el proceso específico, sí se ha confirmado que el enrojecimiento de nuestras mejillas tiene que ver con la interacción de dos sistemas diferentes: nervioso y circulatorio«, explica a Maldita.es Álvaro Sahún, investigador biomédico especializado en enfermedades cardiovasculares y maldito que nos ha prestado sus superpoderes. «Primero actúa el nervioso, pues la vergüenza es una emoción social que nos causa incomodidad e inquietud, generando una situación de estrés. Este es percibido por nuestro cerebro, el cual activa la parte del sistema nervioso encargada de afrontar una situación de peligro o tensión y que denominamos sistema nervioso simpático», añade.

En una situación similar, que nuestro cuerpo considera de emergencia, este “debe dirigir toda la energía disponible a los músculos (mientras decide si la lucha o huye, fight or fligh en inglés), por lo que necesita que la frecuencia cardíaca y respiratoria aumenten para entregar la mayor cantidad de oxígeno posible a sus músculos y órganos”, explica en este artículo de la Universidad de Santa Clara (Silicon Valley, Estados Unidos) el profesor y físico Phil Kesten.

¿Y quién es el brazo ejecutor de todas estas respuestas? Una hormona, la adrenalina (o epinefrina), producida de forma natural en el cuerpo a través de las glándulas suprarrenales, localizadas encima de los riñones. Entre otras funciones, activa el sistema circulatorio, haciendo que los vasos sanguíneos (entre ellos los de la cara) se dilaten, para obtener más oxígeno y energía. Lo notamos porque también aumenta el calor de la zona.

Que esto no ocurra en la piel del codo, de la tripa o de una pierna, por ejemplo, también tiene un porqué. «La estructura capilar de las mejillas es algo diferente a la de otras partes del organismo. Primero, estos capilares suelen ser más superficiales y sus diámetros son más anchos. Además, esta red capilar presenta más bucles y mayor densidad que en otras regiones de la piel», explica Sahún.

Según Joaquín Azpilicueta, médico cardiólogo y maldito que nos ha prestado sus superpoderes, el rubor lo experimenta todo el mundo, en mayor o menor medida y facilidad. «Eso sí, hay personas que pueden sonrojarse sin estar avergonzados y otras que, por mucho que lo estén, no se sonrojan tanto», explica a Maldita.es. «Evidentemente, el color natural de la piel influye en la visibilidad del enrojecimiento, siendo las pieles claras las que más delatan este efecto. Pero, en definitiva, depende (dicho mal y pronto), de la ‘cara dura’ de cada cual», añade.

Ruborizarse, en general, no se considera una consecuencia negativa o una condición perjudicial. Es más, hay expertos que lo señalan como algo positivo, como apunta en su libro El significado fisiológico del rubor Peter J. de Jong, profesor de psicología experimental de la Universidad de Groninga (Holanda): “Tras una transgresión, percibimos como más empático y digno de confianza a alguien que se pone colorado”. «El rubor fisiológico es normal y humano por lo que no hay que obsesionarse en evitarlo», sugiere Sahún.

Aún así, un estudio publicado en la revista científica Behavior Research and Therapy señala que el mero hecho de decir a alguien que se está sonrojando puede conseguir que pase, por temor a esta situación. Si ruborizarnos nos supone un mal trago y queremos evitarlo, en la medida de lo posible, el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) recomienda respirar profundamente y tratar de relajarnos, intentar refrescarnos o, en casos concretos que sepamos que puede ocurrir, utilizar maquillaje para disimularlo. 

También podemos terminar acostumbrándonos a las situaciones que lo generan, acabando a la par con ambos problemas. «La propensión de una misma persona al sonrojo puede cambiar con el aprendizaje o la experiencia. De ese modo, alguien que padece una fuerte reacción psicológica a la exposición al público, con un sonrojo muy visible, puede ir reduciendo su intensidad a medida que adquiere ‘esas tablas'», explica Azpilicueta.

Si este rubor afecta a tu vida diaria o crees que puede deberse a otras causas, la mejor opción es consultarlo con tu médico de cabecera. 

¿Es cierto que en el hemisferio sur el agua del inodoro gira en el sentido contrario que en el norte?

En el episodio de Los Simpsons Bart contra Australia, Lisa comenta a su hermano que la dirección de giro del agua del retrete depende del hemisferio del planeta en el que estés situado y que esto se debe al efecto Coriolis. Tras conocer esta información, Bart se dispone a comprobar si lo que le cuenta su hermana es cierto y empieza a llamar a varias personas del hemisferio sur para verificar que allí los inodoros drenan en sentido contrario. 

¿Estaba en lo cierto Lisa Simpson? Pues va a ser que no: el sentido en el que giran los drenajes domésticos, como el agua del inodoro o un lavadero, no tiene nada que ver con el hemisferio en el que se sitúen y el efecto Coriolis es inapreciable en una escala tan pequeña.

Vamos a intentar que no se nos escape nada por el sumidero y explicar detenidamente por qué esto es una leyenda urbana. El efecto Coriolis es una fuerza que se aprecia cuando existe un cuerpo en movimiento dentro de un sistema de referencia que está rotando, como una canica girando sobre un disco o, el ejemplo más conocido, el movimiento de rotación de un planeta. Aquí tienes un vistoso ejemplo de cómo se ve este efecto en una plataforma giratoria.

Según explica a Maldita.es el meteorólogo de la Agencia Estatal de Meteología, Benito Fuentes, el efecto Coriolis generado por la Tierra se percibe a gran escala, en sistemas sobre los que actúe durante mucho tiempo y en distancias enormes. Es el caso de los anticiclones y las borrascas, zonas atmosféricas que pueden superar en tamaño a Europa continental. En el hemisferio norte, “la fuerza de Coriolis ayuda a originar sistemas (remolinos, en este caso) que giran en sentido horario (anticiclones) y en sentido antihorario (borrascas)”, explicaba el experto en un artículo del blog de la Aemet.

Lo que ocurre es que esta fuerza es cada vez menos apreciable a escalas más pequeñas. En el caso de la meteorología tenemos el ejemplo de los tornados, remolinos con un sentido de giro que puede ser horario o antihorario. En el hemisferio norte, la mayoría giran al contrario de las agujas del reloj, influenciados por las borrascas que hemos comentado, aunque también hay otras fuerzas y condicionantes que afectan a su rotación “como la flotabilidad, el gradiente de presión, fuerzas centrífugas, etcétera”. Es más, hay numerosos ejemplos de tornados y tormentas del hemisferio norte que giran en sentido horario.

Y si en la escala meteorológica local el efecto Coriolis generado por la rotación de la Tierra se nota poco, en la escala doméstica es inapreciable. ¿Qué es lo que influye entonces en el sentido de rotación del retrete? En el caso de que surja un remolino (ya que hay muchos váteres que drenan sin giro alguno) es por otras causas que lo originan: “El diseño, un nivelado no exacto, imperfecciones en la superficie, el modo de llenado y vaciado, la corriente inicial del agua, etc.”, enumera el meteorólogo.

Robert Ehrlich, físico en la Universidad George Mason, detalla en la revista Scientific American algunos factores que influyen en la dirección de giro de los remolinos caseros: “Cualquier pequeña asimetría en la forma del drenaje, la dirección en la que circule el agua en el momento o incluso influencias tan pequeñas como las corrientes de aire”.

A pesar de esta explicación, es bastante común encontrar en internet vídeos de demostraciones preparadas en zonas cercanas al ecuador (como este o este) en las que se ve cómo giran los remolinos de manera diferente si se encuentra al norte, al sur o justo en la línea del paralelo 0º. Lo cierto es que estas pruebas son muy fáciles de amañar y basta con vertir el agua al contenedor desde un punto determinado para provocar que gire en la dirección que queremos. En esta demostración realizada en Ecuador se aprecia cómo la persona deja caer el agua en la parte izquierda de la pileta (minuto 0:39) cuando está en el hemisferio sur, y a la derecha del desagüe (minuto 1:40) en el norte.

Sentimos quitarle la razón a Lisa Simpson, pero el giro de los remolinos domésticos no depende del hemisferio en el que nos encontremos. El efecto Coriolis sí es importante en sistemas a gran escala, como en huracanes o en lanzamientos de misiles intercontinentales, pero es inapreciable en el cuarto de baño.

¿Por qué a las lagartijas les vuelve a crecer la cola?

Es conocido que las lagartijas y otros reptiles tienen la capacidad de deshacerse de su cola para distraer a un posible depredador mientras huyen para salvar su vida. No sólo eso, sino que son capaces de que les vuelva a crecer. Por este asombroso ‘superpoder’ reptiliano nos habéis preguntado. La clave de su recuperación son las células indiferenciadas o células madre que tienen en esa zona y que son capaces de generar una nueva cola.

La cola de las lagartijas es multifuncional: mantiene el equilibrio cuando corren, ayuda a interaccionar con otras lagartijas, acumula reservas de grasa y, en caso de ataque, puede separarse del cuerpo y seguir moviéndose con contracciones espasmódicas distrayendo al depredador. Lo explica a Maldita.es Miguel Ángel Carretero, doctor en Biología e investigador y profesor en el CIBIO-InBIO (Centro de Investigación en Biodiversidad y Recursos Genéticos) de la Universidad de Oporto (Portugal) especializado en reptiles.

El nombre técnico de esta capacidad es autotomía caudal. Las lagartijas logran hacerlo mediante una fuerte contracción de un anillo muscular situado en la base de la cola, como aclara a Maldita.es Francisco José García, zóologo y maldito que nos ha prestado sus superpoderes. Carretero advierte que la pérdida de este miembro es un “recurso extremo que implica costes para la vida del animal” como una menor velocidad y actividad. Es por ello por lo que a las lagartijas les conviene regenerarla.

¿Y cómo lo hacen? Gracias a unas células indiferenciadas o células madre que, tras la pérdida, de la cola empiezan a producir nuevos tejidos, según aclara Carretero: “Este proceso puede durar unos pocos meses y, si la lagartija se alimenta bien, acabará con una cola completa. Eso sí, las vértebras serán de cartílago en vez de hueso y con coloraciones y escamas levemente diferentes, de modo que siempre se notará el punto de fractura”. Si todo va bien en el futuro, la lagartija podrá volver a usar el mismo truco. 

García da una explicación más detallada de este proceso de regeneración. La zona se recubre con tejido epitelial (capas de células que revisten la superficie y cavidades del cuerpo) para formar un capuchón epidérmico. Después, se creará una estructura cónica llamada blastema gracias a las células indiferenciadas. Estas irán regenerando el tejido de lo que será el ‘sucedáneo de cola’, plenamente funcional para el animal. El proceso puede tardar hasta 60 días, un plazo muy largo en especies de vida corta, advierte el zóologo.

Un estudio publicado en 2014 en la revista científica PLOS One encontró que al menos 326 genes del lagarto anolis verde (Anolis carolinensis) se activan en la regeneración de la cola, incluidos genes implicados en el desarrollo embrionario, en la respuesta a señales hormonales y en la cicatrización de heridas.

Francisco José García señala que también las salamanquesas y más de 200 especies de invertebrados son capaces de regenerar, no sólo esta parte del cuerpo, sino también apéndices completos. Pero las lagartijas son las especies más cercanas a los humanos capaces de regenerar una parte de su cuerpo.

¿Hay mamíferos a los que el pelo se les vuelva blanco con los años, además de los humanos?

En Maldita.es ya hemos explicado por qué no hay evidencias de que arrancarse una cana haga que aparezcan más, que el estrés sí puede hacer que aparezcan antes y que no es cierto que, si te salen canas, no te vayas a quedar calvo. Todo esto se aplica, obviamente, a las personas. Ahora nos habéis preguntado si hay más mamíferos a los que el pelo se le vuelve blanco con el paso del tiempo. Y la respuesta corta es que sí.

El pelo encanece por el fallo y desaparición progresiva y selectiva de los melanocitos, las células responsables de la pigmentación que se encuentran en la parte profunda del folículo piloso, como explica a Maldita.es el maldito Francisco José García que, además de zoólogo, es socio de la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM).

Pero, ¿qué ocurre en las alrededor de 5.000 especies de mamíferos que se conocen? No sólo no todas encanecen con la edad, sino que en algunas el pelaje se va incluso oscureciendo, aclara García.

Las canas son habituales en los primates superiores como el que está leyendo este artículo. Suelen aparecer, como en otras especies, alrededor de los ojos y el hocico. Por ejemplo, los chimpancés y los gorilas más viejos tienen canas. De hecho, los gorilas macho las desarrollan en buena parte del cuerpo, incluyendo la espalda, lo que les confiere un estatus social que les suele llevar a ser los dominantes en la jerarquía del grupo. Son los llamados espaldas plateadas, precisamente por sus canas en esa zona.

El encanecimiento también ocurre en los gatos y los perros, en la zona del hocico y alrededor de los ojos, y como en humanos, aparecen con la edad (o por estrés, en individuos más jóvenes). Otros mamíferos en los que aparecen las canas son los caballos y demás especies longevas, «seguramente al tener vidas mucho más largas que sus especies homólogas en libertad», señala García.

Al final, en las especies silvestres la esperanza de vida no suele ser muy larga, lo que también podría influir en que estos individuos no lleguen a desarrollar canas, por su elevada mortalidad una vez sobrepasan cierta edad. Es decir, como explica el zoólogo, mueren antes de que los potenciales genes responsables de la aparición de las canas se expresen y comience la degeneración de los melanocitos causantes de este color blanquecino en el pelo.

Antes de que os vayáis…

Como todas las semanas llegados a este punto nos gustaría recordaros que estamos aquí para resolver todas las dudas y preguntas que tengáis respecto a información científica, pero que si lo que te inquieta tiene que ver con un diagnóstico, tratamiento o afección personal, lo único que podemos aconsejarte es que acudas a un profesional sanitario que conozca personalmente tu caso y pueda tratarte adecuadamente.

En este artículo han colaborado con sus superpoderes Álvaro Sahún, Joaquín Azpilicueta y Francisco José García.

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