«Kevin no es un asesino. Es un chaval que iba bebido y también hizo un acto incorrecto»

Barbase Royo, letrada de la familia, demanda que estos homicidios no se tengan en cuenta accidentes de tráfico MADRID, 17 Sep. (EUROPA PRESS) – La defensa de Kevin C. B., el kamikaze que mató hace


Barbase Royo, letrada de la familia, demanda que estos homicidios no se tengan en cuenta accidentes de tráfico

MADRID, 17 Sep. (EUROPA PRESS) –

La defensa de Kevin C. B., el kamikaze que mató hace dos años a un joven de 21 años en la M-50, ha defendido que su cliente «no es un asesino», sino más bien «un chico que iba bebido e hizo un acto incorrecto que debe calificarse como una imprudencia».

Un Jurado Popular de la Audiencia Provincial de La capital de españa comienza hoy el juicio los hechos ocurridos el 15 de septiembre de 2019 en la autopista M-50, a la altura de Coslada, cuando el vehículo de la víctima fue embestido por el del acusado, que circulaba bajo los efectos del alcohol a 200 km por hora en dirección contraria.

El fiscal solicita quince años de prisión para el acusado por delitos de homicidio, conducción imprudente con manifiesto desprecio por la vida de los demás y otro contra la seguridad vial. De igual manera, la letrada de la familia, la letrada Barbara Royo, solicita exactamente la misma pena de prisión.

La Fiscalía sostiene que el acusado recorrió «precisamente» 1,9 kilómetros en sentido opuesto al estipulado, bajo los efectos del alcohol y a gran velocidad «excediendo a múltiples vehículos que debieron efectuar maniobras para evitar colisionar de manera frontal».

La Sala va a centrar esta primera jornada en escoger a los nueve miembros del jurado que deberán declarar probados o no los hechos que constituyen el relato de lo sucedido. El acusado declarará el lunes próximo frente al tribunal y el jurado habitual.

A su llegada a esta sede judicial, el letrado del acusado ha defendido que su patrocinado «no es un homicida ni un asesino ni un conductor kamikaze».

«Es un chico que iba bebido e logró un acto incorrecto. Es quien se encarga de la desaparición, sí, pero de manera imprudente. Ha perdido perdón y ha hecho tutoriales en prisión para arreglar el daño pero no puede hacer regresar el hace un tiempo», ha reseñado.

Según su letrado, Kevin ha tardado dos años en superar que no puede reparar lo que pasó y ha manifestado de forma definitiva y reiterada que se cambiaría por la víctima.

La familia de Víctor, el joven fallecido, llega a la vista totalmente destrozada. Se cumple el segundo aniversario de su muerte. Su letrada ha solicitado que se acabe en España «la tendencia de calificar estos hechos tan graves como meros accidentes de tráfico, como imprudencia». «Qué diferencia hay entre matar con una pistola y matar con un vehículo», ha exclamado.

«Un individuo que conduce bajo los efectos de las drogas, el alcohol y tiene una conducción temeraria se puede imaginar lo que puede sucede y que pone bajo riesgo su historia y la del resto usuarios. Queremos demostrar que lo logró de manera voluntaria», ha aseverado.

Royo mantiene que el acusado no ha pedido perdón a la familia ni sus mucho más allegados. «No nos consta arrepentimiento. Su familia no se ha puesto en contacto con nosotros», ha lamentado.

CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

En su escrito de acusación, el fiscal mantiene que no posee inquietudes de que el acusado era «conocedor» de que circulaba en sentido contrario al predeterminado por el hecho de que «aunque era a la noche, el cielo estaba anubarrado y con lluvia intermitente», la visibilidad en la carretera era «acorde» al iluminado que llevaba «y a la iluminación existente en la vía y en el túnel».

Señala que esas situaciones no le impidieron ver que los vehículos con los que se cruzó, «los cuales circulaban correctamente», llevaban el alumbrado, «logrando ver toda la señalización vertical, horizontal, de balizamiento y seguridad de la vía, al revés, como las señales de hitos de arista que estaban orientadas en sentido opuesto al seguido por él».

A Kevin C.B. se le imputan los delitos de homicidio, conducción temeraria con manifiesto desprecio por la vida de los demás y otro contra la seguridad vial.

El relato fiscal recopila que el conductor kamikaze decidió el 15 de septiembre de 2019 coger su turismo «más allá de tener sus facultades disminuidas a consecuencia de una previa ingestión de bebidas alcohólicas, lo cual mermaba su aptitud para conducir los mecanismos de dirección, control y frenado de un vehículo, tal como aumentaba el tiempo de reacción frente hechos imprevisibles en tal conducción, con pérdida de reflejos y de aptitud visual, y con el consiguiente riesgo para el resto de los usuarios de la vía».

La Fiscalía resalta que, pese a todo, el acusado partió hacia Arganda del Rey por la autopista M-50, una vía que conocía perfectamente «ya que la empleaba normalmente y con mucha frecuencia para ir a Fuenlabrada y a su domicilio», y que conducía a una agilidad muy por encima de la permitida (139 km/h).

El acusado, primero adelantó a otro turismo que circulaba por el carril central «aproximándose mucho al lateral izquierdo» y «ocasionando tuviera que ofrecer un bandazo hacia el carril derecho».

A continuación, efectuó maniobras irregulares «como movimientos en zig-zag, pasando de un carril a otro, de los tres posibles, sin indicar con las luces intermitentes, poniendo así, específicamente riesgo la vida e integridad física del resto de los clientes de la vía, ciertos cuales debió modificar su velocidad e inclusive efectuar maniobra como cambio de carril, para eludir la colisión y poder esquivarlo».

Tras parar su turismo en el arcén, el acusado retomó la marcha solo que en esta ocasión lo hizo en sentido contrario «con pleno desprecio a los probables desenlaces lesivos que pudieran deducirse de su acción y asumiendo el alto peligro de llegar a atentar contra la vida e integridad física del resto de los usuarios de la vía, tal como de causar daños materiales, riesgo que con su acción creaba, y a pesar de que tuvo la oportunidad de evitarlo, no lo logró».

La Fiscalía apunta que el acusado recorrió «aproximadamente» 1,9 km en sentido contrario al estipulado y a gran velocidad «rebasando a múltiples vehículos que tuvieron que efectuar maniobras para eludir colisionar de forma de adelante».

DESLUMBRÓ A CONDUCTORES

También, apunta que «daba rachas con las luces largas para deslumbrar a los conductores de los vehículos que le venían de frente y trataba de embestirlos».

«Algunos consiguieron esquivarle con maniobras peligrosas, hasta que chocó con un Citroën C4 que circulaba apropiadamente por el carril central de los tres existentes. Su conductor, dada la gravedad de las lesiones sufridas a causa del accidente, falleció pocos después», muestra el fiscal.

El acusado, según la Fiscalía, no efectuó ningún género de maniobra evasiva para eludir la colisión «aun habiendo percibido su presencia [la del otro conductor], mostrándose completamente ajeno al instinto mucho más básico de supervivencia y de deber de cuidado propio y extraño».

«Es mucho más, añade que el conductor fallecido no pudo prever que otro vehículo estuviese circulando en sentido contrario por la autopista y de ahí que «tan solo pudo realizar una suave maniobra evasiva de giro a la derecha, al verse totalmente asombrado, no consiguiendo eludir que se consumara el siniestro, y socorrer su historia», añade.

El acusado, que circulaba a 139 km/h en el instante de la colisión «pese a que existía por las peculiaridades de la vía una restricción específica de 100 km/h y aconsejable de 80 km/h», superaba la tasa de alcoholemia.

Además, presentaba los siguientes síntomas: fuerte olor a alcohol, halitosis alcohólica muy fuerte cuando hablaba, habla pastosa y titubeante, incoherencias en el momento de explicar lo sucedido, adormilado y ojos brillantes.


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