Maldita afonía: qué hacer para prevenir o solucionar los problemas relacionados con la voz · Maldita.es

Seguro que alguna vez has experimentado lo incómodo y frustrante que es quedarse sin voz. Ya sea por haber gritado de más en un concierto, por un catarro o por liarte a hablar como si

Seguro que alguna vez has experimentado lo incómodo y frustrante que es quedarse sin voz. Ya sea por haber gritado de más en un concierto, por un catarro o por liarte a hablar como si no hubiera mañana, hay ocasiones en las que la afonía, o mejor dicho, la disfonía (los problemas relacionados con la voz) llega para quedarse, quizá unas horas, quizá algún que otro día.

Carmen Hevia, logopeda que nos ha prestado sus superpoderes, explica a Maldita Ciencia que, aunque el término más extendido sea afonía (de ahí el utilizado «estar o quedarse afónico»), en el ámbito logopédico se conoce como disfonía, ya que la voz está alterada, pero no ausente (como ocurriría con la afonía).

Como en otros muchos casos relacionados con la salud, circulan supuestos remedios que presumen y prometen ser capaces de devolverte la voz para que puedas darle de nuevo al palique sin molestia alguna. ¿Funcionan todos estos métodos? Una vez más, y como ya habrás imaginado, ni todos son válidos ni, los que sí lo son, tienen la misma eficacia.

¿De dónde procede y de qué depende la voz?

Pero vayamos por partes. Por un lado, es la vibración de las cuerdas vocales, esas bandas de tejido muscular de la laringe, la culpable del sonido de cada una de nuestras voces. Cuando permanecemos callados y para permitirnos respirar, estas se encuentran abiertas. Sin embargo, al darle a la «sin hueso», se encajan mientras el aire de los pulmones pasa, haciéndolas vibrar.

«Las vibraciones producen ondas sonoras y viajan a través de la laringe, la nariz y la boca, que actúan como cavidades resonantes para modular el sonido», explica a Maldita Ciencia Lidia Rodríguez García, presidenta de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología e Iberoamericana de Fonoaudiología (AELFA-IF). «La calidad de nuestra voz (tanto tono, como volumen y timbre) está determinada por el tamaño y la forma de las cuerdas vocales y las cavidades de resonancia. Por eso las voces de la gente suenan tan diferentes», añade.

Pero estos no son los únicos factores encargados de darle color y personalidad a la voz, sino que también se ve afectada por las circunstancias del entorno y condiciones como la hidratación, el tipo de alimentación y el cuidado vocal. La disfonía aparece cuando nuestras cuerdas vocales se irritan e inflaman, por lo que no pueden vibrar como de costumbre y causan alternaciones en la voz.

¿Por qué nos quedamos afónicos?

Antes de comprobar si los «remedios de siempre» funcionan, debemos plantearnos por qué nos quedamos «afónicos»y nuestra voz decide dejarnos tirados en determinados momentos.

¿Qué causas pueden irritar e inflamar nuestras cuerdas vocales? Como ya hemos apuntado, cuando presentamos disfonía las cuerdas vocales se encuentran enrojecidas e inflamadas. Forzar demasiado la voz (quizá lo que te resulte más familiar) es uno de los motivos, pero también las infecciones en la garganta, la acción de sustancias irritantes, como el tabaco o incluso el reflujo.

Normalmente, como explica a Maldita Ciencia Joaquín Yanes Díaz, otorrinolaringólogo del Hospital Universitario de Getafe, se trata de disfonía ‘no específica’. «Esto es un problema de ronquera en el que, al explorar la zona, no vemos nada concreto en las cuerdas vocales o en el resto de la laringe. Los hallazgos más frecuentes en un paciente con disfonía son benignos y depende de la edad, siendo en los niños los nódulos vocales por mal uso de la voz«, destaca.

Añade, además, que la gente de menos de 50 años suele tener problemas de tipo no maligno que pueden estar asociadas o no al tabaco, como son nódulos vocales, el pólipo de cuerda vocal y el edema de Reinke (asociado en su mayor parte al tabaco). «Después, si subimos en el rango de edad podemos encontrar otros problemas como es la laringitis crónica, muy asociada al tabaco, e incluso leucoplasias«, indica.

La época del año también influye en la posibilidad de que tu voz se resienta. «En invierno las disfonías son frecuentes, sobre todo debido al uso de calefacción (ambiente más seco) y a los cambios de temperatura», detalla Hevia. «También es una época en la que abundan los procesos víricos y bacterianos, lo que puede provocar faringitis, laringitis o congestión nasal que afectan al estado de las cuerdas vocales», resalta.

Mantenerte hidratado, clave

Una buena hidratación podría servir para prevenir este tipo de problemas. Según Rodríguez, cuidar la hidratación laríngea (ya sea de forma directa, por vía respiratoria; o indirecta, por vía digestiva) puede ayudar a una producción correcta de la voz.

«Para hidratar la laringe podemos acudir a mantener un patrón de respiración nasal en vez de bucal o humedecer el aire que respiramos inhalando una gasa húmeda en momentos puntuales de sequedad ambiental o laríngea», recomienda Rodríguez.

Si el objetivo es hidratar la zona periférica de la laringe, la mejor opción es recurrir a la ingesta de líquidos, preferiblemente agua templada. «Así evitaremos la alteración del epitelio de las cuerdas vocales«, explica la presidenta de la AELFA-IF. Si no, elegir líquidos con bajo nivel de alcohol y excitantes, ya que pueden hacer que el cuerpo pierda agua y que la zona se seque todavía más.

Este estudio anima a incluir de modo activo la hidratación abundante en programas de rehabilitación vocal. Además, la deshidratación de las cuerdas vocales por sequedad en la garganta o por poca aportación de agua afecta claramente a la voz, empeorándola.

Lo que no funciona

Tanto internet como el boca a boca han facilitado la difusión de tratamientos sospechosos contra la disfonía que echan mano de ingredientes, gárgaras y mejunjes de todo tipo. Pero, como ya hemos comentado, no todos son efectivos según la ciencia. Hevia, de primeras, desmonta un claro ejemplo: «Los caramelos mentolados no ayudan, ya que resecan las mucosas (agravando la disfonía)».

En cuanto a remedios, «el hecho de mezclar el agua con sal no está demostrado que mejore la disfonía y si es en forma de gárgara el efecto no cambia», explica Yanes. Lo mismo sucede con la mezcla de agua y bicarbonato. «La mayoría de sus aplicaciones se basan en su capacidad antiácida y para estabilizar el pH en los tratamientos aplicados pero, hasta el día de hoy, no existen estudios que avalen lo avalen como tratamiento para la disfonía en general. Ahora bien, puede ayudar al alivio del reflujo faringolaringeo, que puede estar en ocasiones relacionado con disfonía por afectación de las cuerdas vocales«, añade.

Por último, el otorrino incide en que habitualmente las gárgaras (utilicemos agua con sal, con bicarbonato, leche o cualquier otro líquido) se hacen a nivel de la garganta, sin llegar a las cuerdas vocales. «Por eso, aunque este hábito puede ayudar a retirar ciertos restos de sangre o contenido alimenticio de la zona (detrás de la lengua, amígdalas o pared posterior de la faringe), no mejoran la disfonía como tal», puntualiza.

Remedios que podrían aliviar los síntomas y causas de la afonía

Pero no todo son malas noticias; hay métodos que podrían ser efectivos. Un remedio que sí puede aliviar este síntoma son los vahos con agua caliente. Estos pueden suavizar la congestión nasal, lo que favorece la respiración y, por tanto, la fonación. «Al respirar por la nariz tomamos aire filtrado, templado y humedecido, lo que beneficiará a nuestras vías respiratorias», argumenta Hevia. «En cuanto a alimentos, la comida picante o las copiosas pueden causar reflujo, que dañará las cuerdas vocales», añade.

Según Hevia, no es fácil encontrar estudios que contrasten la utilidad de técnicas tradicionales como la leche caliente o la miel con limón, tan relacionadas en casos de disfonía. De hecho, en el caso de la primera, no hemos encontrado evidencias que sostengan su eficacia para tratarla. «A día de hoy no se ha demostrado que la leche pueda ayudar a mejorar las disfonías, ya sea bebida o en gárgaras», comparte Yanes.

«En cuanto al limón o a la miel, lo cierto es que existen investigaciones acerca de las posibles propiedades antibacterianas de ambos alimentos. No obstante, no hay ninguno específicamente enfocado las disfonías», añade el experto.

«Por lo general, lo recomendado ante cualquier disfonía es aplicar técnicas de higiene vocal y un correcto patrón fonatorio«. Por ejemplo, realizar reposo vocal, controlando el uso de la voz pero sin mantener total silencio; evitar gritar, pero también susurrar o imitar otras voces, ya que implica un mayor esfuerzo que el uso de nuestra voz natural; mantener una buena hidratación; evitar sustancias como el tabaco o el alcohol, que irritan y resecan las mucosas y no agotar todo el aire al hablar, haciendo pausas para respirar.

«Podemos concluir que hay remedios caseros que tienen un efecto de posible alivio de síntomas sobre ciertas causas de disfonía, sobre todo en las patologías no específicas o en algunas faringitis crónica», resume Yanes.

Ahora bien, el especialista incide en que estos síntomas son subjetivos de cada individuo y no deben tomarse como equivalente de curación o mejoría de los signos que se podrían ver en una exploración. «El único más demostrado con un efecto sobre los problemas de la voz (sobre todo por excesiva sequedad y mala hidratación) es beber agua», comenta.

En cuanto a alimentos, no existe un grupo que mejore los problemas de voz, sino que una alimentación equilibrada y abandonar hábitos tóxicos, como el tabaco y el alcohol, harán que las condiciones de nuestro órgano fonador, la laringe, sea óptimo.

Primera fecha de publicación de este artículo: 13/12/2019.

En este artículo ha colaborado con sus superpoderes la maldita Carmen Hevia Tuero, logopeda.

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Primera fecha de publicación de este
artículo: 13/12/2019


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