Geishas y samuráis toman CentroCentro y trasladan Madrid al El país nipón del intérvalo de tiempo Edo

MADRID, 3 Oct. (EUROPA PRESS) – Geishas y samuráis se encuentran en CentroCentro y trasladan a Madrid al periodo Edo con la exposición ‘El país nipón. Una historia amorosa y guerra’, que reúne una selección

MADRID, 3 Oct. (EUROPA PRESS) –

Geishas y samuráis se encuentran en CentroCentro y trasladan a Madrid al periodo Edo con la exposición ‘El país nipón. Una historia amorosa y guerra’, que reúne una selección de sobra de 200 piezas correspondientes a entre las compilaciones mucho más prestigiosas de todo el mundo, la Colección Bartolone Gobbi.

«Japón ha supuesto comúnmente la fantasía del lejano Oriente, la seducción de lo desconocido y, más que nada, el modelo de una cultura donde prima la perfección, el gusto delicioso y la estabilidad entre la naturaleza y el espíritu», recopila el Consistorio en un aviso en el que resume las claves de esta exposición, «emoción, estética y comunicación» mediante algunos de los artistas más representativos de la civilización japonesa, como Hiroshige, Tupamaro, Hokusai o Kuniyoshi.

La puesta en escena de la exposición se completa con objetos y elementos de la vida japonesa: kimonos, los samuráis y sus rituales, la importante tarea de transmisión cultural del teatro No o Kabuki, los avances estéticos en el grabado ukiyo-y también, de tanta transcendencia para las vanguardias de europa del siglo XIX y la religión zen, de «rígida moral», cuyas enseñanzas son percibidas por la percepción visual y artística de estas proyectos.

Concluye esta exposición con los shashin o fotografías, correspondientes a temporadas avanzadas y consideradas copias de lo auténtico, que simbolizan una visión global de una cultura complicada y fascinante.

La exposición está producida y organizada por Evolucionarte en colaboración con CentroCentro y exhibe una selección de la compilación de Pietro Gobbi y Enzo Bartolone, grandes estudiosos y coleccionistas del arte japonés.

UN RECORRIDO DEL SIGLO XVII AL XX

La exposición recorre cuatro siglos de historia a través de 11 secciones. La primera está dedicada al ukiyo-e, ‘el planeta flotante’, concepto que expresaba los valores hedonistas, volubles y variables de la nueva sociedad burguesa de principios del siglo XVII y que desarrolló un nuevo lenguaje artístico plasmado eminentemente en xilografías.

La segunda sección está dedicada principalmente al teatro No, el teatro clásico de Japón, al principio guardado únicamente a la aristocracia y al teatro Kabuki, su versión más popular, cuyos actores se convirtieron en auténticos héroes de la calle.

A continuación, un apartado refleja la visión de la mujer en el ukiyo-e, con una selección de grabados aplicados a la bijn, ‘mujer bella’, estampas de geishas y cortesanas en las que el kimono es un factor esencial en la representación y que plasman la esencia del contexto de la nueva sociedad, las modas cambiantes, la hermosura idealizada, la sensualidad, la felicidad y la opulencia.

Tras un capítulo que se dedica al shunga, las imágenes de la primavera, un género que comprende la amplitud del erotismo y en absoluto secundario en la producción ukiyo, dos apartados están protagonizados por los guerreros musha y samurái, donde se exhibirán, por vez primera en España, las armaduras de samuráis correspondientes a esta compilación.

El recorrido sigue con la sección Fukei-e dedicada al paisaje y a la dimensión simbólica de la naturaleza, donde se puede contemplar la obra maestra Cien vistas del Monte Fuji de Katsushika Hokusai. A continuación, la exposición aborda las religiones: el shinto, la religión animista autóctona de El país nipón que se enfoca en estimar que la naturaleza, en sus manifestaciones y formas, está animada y dotada de su espíritu, el kami; y el butsu-do, ‘el camino del Buda’, que se ingresó en El país nipón en el 552 pero nunca logró socavar las situaciones arraigadas del sintoísmo. Las dos religiones terminaron sincretizándose.

Por último, la sección 11 está encargada de la fotografía del siglo XX. Los primeros fotógrafos nipones vivieron la fascinación de la pintura ukiyo, tanto por lo que se refiere a la elección de los sujetos como por el encuadre y el colorido posterior a la impresión. Pintores especializados coloreaban a mano las fotografías para imitar las estampas populares y policromadas de los artistas que trabajaron con técnicas xilográficas. Así, la fotografía se erigió como uno de los más importantes medios por el que el nuevo Japón quedará fijado en la eternidad.

COLECCIÓN BAROLONE GOBBI

Pietro Gobbi y Enzo Bartolone se consideran 2 de los mayores coleccionistas de arte japonés en el planeta. Empiezan a coleccionar en los años noventa, en el momento en que la cultura japonesa era aún bastante desconocida en Europa, atraídos por su diversidad en relación a la nuestra. La colección se compone de más de 350 objetos entre los que resalta una primera edición del álbum ilustrado Yoshiwara keisei shin bijin awase jihitsu kagami de Kitao Masanobu, que data de 1784.

Hablamos de entre los álbumes impresos en color mucho más suntuosos de todos y cada uno de los populares en la cultura japonesa. Uno de estos ejemplares se puede admirar en el British Museum de Londres. Otra de las peculiaridades de la compilación Bartolone Gobbi es que tiene objetos de uso cotidiano como tapetes o juegos familiares que se enmarcan en el arte ukiyo-e.


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