¿Escuchar los mensajes de audio a doble velocidad puede afectar a nuestra capacidad de atención? · Maldita.es

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Desde hace unos meses, la aplicación de mensajería más utilizada en España, WhatsApp, permite a los usuarios acelerar los mensajes de audio que reciben para escucharlos en menos tiempo, una opción que ya tenían otras aplicaciones como Telegram y servicios de reproducción de vídeos y podcast. Nos habéis preguntado si escuchar estos mensajes a mayor velocidad, a veces hasta el doble de rápido, puede afectar a nuestra capacidad de atención.

No hemos encontrado referencias de efectos a medio o largo plazo. Las investigaciones al respecto se han centrado en analizar las consecuencias de esta práctica sobre la capacidad de atención en el momento de llevarla a cabo, y los expertos consultados coinciden en que sí limita nuestra capacidad de atender a otras cosas en ese mismo momento. Por lo tanto no es buena idea hacerlo mientras desarrollamos otras actividades que puedan suponer algún riesgo si nos despistamos, por ejemplo, conducir.

Más atención para entender lo que dice el mensaje

Enrique López Poveda es catedrático de Otorrinolaringología en la Universidad de Salamanca e investigador del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. Asegura que un efecto conocido sobre la atención que tiene escuchar cualquier grabación sonora a doble velocidad es que puede resultar más dificil comprender lo que dicen y comprender dichos sonidos exige mayor atención.

El límite para que aparezcan esas dificultades es, generalmente, el de acelerar el audio al doble de su velocidad habitual, según Nicola Molinaro, investigador del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) en San Sebastián. «Cuando se acelera mas del doble empezamos a perder trozos del contenido y se degrada de forma notable nuestra posibilidad de entender el contenido del audio», explica.

Ambos investigadores coinciden en que el principal efecto sobre la capacidad de atención que puede tener esta práctica es que exige una mayor cantidad de ésta que si escuchamos un contenido de audio a velocidad normal. Esto no supone en sí mismo un problema siempre que no estemos haciendo otras cosas a la vez que también requieran nuestra atención y en las que exista un riesgo si nos despistamos.

«Nuestra capacidad cognitiva es limitada«, explica López Poveda. «Por eso nos resulta difícil hacer dos tareas a la vez. Si prestamos mucha atención a una de las tareas, se reduce nuestro rendimiento en la otra tarea. Comprender lo que dice un locutor cuando un podcast se pasa a alta velocidad podría exigir más atención de lo normal. En tal caso, nos quedarían menos recursos cognitivos para realizar otras tareas».

Más difícil para las personas mayores

Esto puede ser especialmente relevante para las personas mayores, añade el catedrático. «Las personas mayores suelen tener más dificultad que las personas jóvenes para comprender el habla cuando se pasa a más velocidad de lo normal. Puede pasar incluso aunque tengan una audición clínicamente sana».

López Poveda trabaja precisamente investigando esta cuestión y explica que se bajaran dos posibles causas: que las capacidades cognitivas de las personas mayores empeoren debido a la edad o que los sonidos rápidos estén peor representados en el cerebro del oyente anciano.

Aunque atendamos más, nos perdemos detalles importantes como la entonación

Puesto que tenemos que dedicarle más recursos cognitivos a lo que estamos escuchando, podríamos pensar que escuchar grabaciones más rápido de lo normal podría servir para concentrarnos más en ellas y entenderlas y asimilarlas mejor. Esto se ha analizado en entornos educativos como una posibilidad de favorecer el aprendizaje. Aunque es algo difícil de estudiar ya que intervienen otros factores (como el entorno donde se escuche el mensaje o el nivel educativo entre otros), algunos estudios apuntan a que en general no supone una ventaja para el estudio.

Este, por ejemplo, concluye que aunque en algunos casos se reportase una supuesta mejora subjetiva en el aprendizaje al atender a lecciones grabadas en vídeo reproducidas a mayor velocidad, las pruebas de rendimiento objetivas no reflejaban un mejor desempeño de los alumnos.

«Cuando aceleras el habla, la persona que esta escuchando se apoya a algunas palabras clave para reconstruir a posteriori lo que no ha conseguido a percibir bien», explica Molinaro. Lo que se pierde, añade el experto, es un aspecto fundamental del habla, su prosodia, algo parecido a lo que llamamos entonacion. Esto es, por ejemplo, lo que distingue si la misma secuencia de palabras es una pregunta o una afirmación. Para diferenciar una de otra, el oyente se basa en las pausas dentro del habla o dónde ponemos el acento en una frase. «Si aceleramos un audio, esto se pierde».

Manuela Ruzzoli, investigadora también del BCBL, añade que el acelerado de un mensaje podría suponer en sí mismo un obstáculo para nuestra atención: «no estamos acostumbrados a estos cambios que funcionarán entonces como distractores».


Primera fecha de publicación de este
artículo: 02/09/2021


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