Financiación climática: el mecanismo para que los países en desarrollo puedan mitigar y adaptarse al cambio climático · Maldita.es

Para reducir emisiones o para tomar medidas que ayuden a protegerse de los efectos del cambio climático hace falta financiación. Pero no todos los países tienen las mismas posibilidades ni la misma responsabilidad en haber

Para reducir emisiones o para tomar medidas que ayuden a protegerse de los efectos del cambio climático hace falta financiación. Pero no todos los países tienen las mismas posibilidades ni la misma responsabilidad en haber generado el calentamiento global, como reconoce Naciones Unidas. Por ello, existen mecanismos para que los países desarrollados aporten el dinero necesario para que los países en desarrollo puedan reducir sus emisiones (mitigar el cambio climático) o protegerse de sus efectos (adaptarse a él). Esto es lo que se conoce como financiación climática.

Naciones Unidas reconoce que la contribución de los países desarrollados al cambio climático y su capacidad financiera es distinta a la de los países en desarrollo

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) reconoce que combatir el cambio climático “requiere la cooperación más amplia posible de todos los países” teniendo en cuenta “sus responsabilidades comunes pero diferenciadas, sus capacidades respectivas y sus condiciones sociales y económicas”. 

Por ello, establece que los países desarrollados (que figuran en el Anexo II de la Convención) deben proveer de “recursos financieros” a las Partes que son países en desarrollo para permitir que cumplan con la Convención. Para ello establece un mecanismo de financiación cuyo funcionamiento encarga a “una o más entidades internacionales existentes”. 

La financiación climática puede ser pública y privada y debe ir dirigida tanto a la mitigación como a la adaptación al cambio climático

El Fondo para el Medioambiente Mundial (GEF) se ha encargado del funcionamiento del mecanismo de financiación desde que la Convención entró en vigor en 1994. Este fondo gestiona a su vez dos fondos especiales: el Fondo Especial para el Cambio Climático (SCCF) y el Fondo para los Países Menos Desarrollados (LDCF). Además del GEF, en 2011 se estableció que el Fondo Verde para el Clima (GCF) también gestionaría el mecanismo de financiación.

Todos estos fondos están orientados a que los países cumplan con las obligaciones del Acuerdo de París, el acuerdo más reciente de la Convención. Actualmente se está negociando que el Fondo para la Adaptación (AF), creado en 2001 para gestionar la financiación del acuerdo anterior (el Protocolo de Kyoto), también sirva al Acuerdo de París. 

La financiación climática también puede gestionarse por “conductos bilaterales, regionales y otros conductos multilaterales”, según la Convención. Las organizaciones que proporcionan estos conductos son públicas y privadas y pueden consultarse en la lista publicada en la ONU. Entre los conductos bilaterales se encuentran ministerios de exteriores o las agencias de cooperación al desarrollo de varios países. Entre los conductos multilaterales están varios bancos, como el Banco Europeo de Inversiones (EIB) o el Banco Caribeño de Desarrollo (CDB). 

Según el Acuerdo de París, la financiación climática debe ir dirigida tanto a la mitigación como la adaptación al cambio climático, es decir, tanto a aplicar medidas de reducción de emisiones como para establecer sistemas que permitan proteger a la población de los efectos del cambio climático, como los eventos meteorológicos extremos.

Movilizar más financiación para alcanzar el objetivo de los 100.000 millones al año, uno de los objetivos de la COP26 de Glasgow

En las Conferencias de las Partes (COP) de Copenhague (2009) y Cancún (2010) se adoptó y formalizó el acuerdo de conseguir que los países desarrollados de la Convención movilizaran cada vez más dinero hasta llegar a un total de 100.000 millones de dólares estadounidenses al año a partir de 2020 y el Acuerdo de París (decisión 1.CP21) extendió ese compromiso hasta 2025.

Según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2019 se llegó a 79.600 millones de dólares. Aunque aún no están consolidados los datos de 2020, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann considera que “es claro que la financiación climática seguirá por debajo del objetivo”.

Por ello, uno de los objetivos de la COP26 que se celebrará en Glasgow a partir del 31 de octubre de 2021 es movilizar más financiación para que se alcance el objetivo de los 100.000 millones de dólares al año y establecer un nuevo objetivo de financiación a partir de 2025 que tome como base dicha cantidad.


Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *